sábado, 29 de agosto de 2009

El Nuevo Desarrollo Latinoamericano

Por: Óscar Ugarteche*
EL COMERCIO
28-08-09


A inicios de la década del 80, con la llegada de la crisis de la deuda, el pensamiento de Friedrich von Hayek y los economistas de la Sociedad de Monte Pelerin, muchos de ellos concentrados en Gran Bretaña y otros en Chicago, tomó energía luego del llamado milagro chileno.
Muchos de ellos, alemanes o austríacos de principios de siglo, estaban marcados por la presencia del Estado nazi, primero, y del soviético, luego, y pusieron en el centro de su visión de la economía a la libertad económica, entendida como una economía descentralizada, sin presencia del Estado. Los economistas de Monte Pelerin sustituyeron a los keynesianos y a los estructuralistas latinoamericanos (padres y madres de la sustitución de importaciones) cuando comenzó la llamada crisis de la deuda en casi toda Latinoamérica (1982), menos en Argentina, Brasil y el Perú.

Contrapuestos a una visión de desarrollo estructuralista, donde el Estado asume la responsabilidad de los cambios de la estructura productiva y social, los economistas de Monte Pelerin piensan que la suma de los individuos crea, mueve y cambia las estructuras productivas si se permite su libre actuación. En el Perú, Pedro Pablo Kuczynski, Hernando de Soto, Carlos Boloña y Fernando Villarán son las mejores expresiones de esta escuela en sus distintos matices y trabajos. En términos políticos, en el Perú está el Movimiento Libertad, creado en 1987 por Mario Vargas Llosa y De Soto, entre otros. Con excepciones, las universidades peruanas de primera línea enseñan esto en la carrera de Economía.

Fue en América Latina, en la década del 80, cuando y donde ambas escuelas se vieron enfrentadas, más que en Asia, donde el Estado continuó con su papel promotor de los cambios de la base productiva. La virulencia de las reformas económicas en el Perú y Argentina, posiblemente, tiene que ver con la tardanza comparativa con la que los economistas de Monte Pelerin llegaron al poder, en 1990, y la alta inflación reinante en ambos países.
El momento del enfrentamiento fue a inicios de los años 80, cuando se responsabilizó a la política de desarrollo vigente del problema del endeudamiento externo, —en particular de los últimos cuatro años de la década del 70— pasando por alto la brusca alza de las tasas de interés entre 1979 y 1981 y la severa caída de los precios de las materias primas entre 1976 y 1981.

Coincide también con la publicación de “Crítica de la teoría del desarrollo”, de P.T. Bauer (1981), quien afirma que la teoría económica es una sola y que no hay tres teorías para tres mundos, y que los problemas del subdesarrollo se deben a la ineficiencia y las distorsiones creadas por la presencia del sector público en la economía.

En marzo de 1982, John Williamson reunió en Washington a un grupo de economistas para una conferencia cuyo resultado es la madre de las políticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

* Economista, Investigador Titular del Instituto de Investigaciones económicas de la UNAM