viernes, 27 de agosto de 2010

Gas Natural: la Agenda Pendiente del Perú

Por: Jaime Quijandría*
AMÉRICA ECONOMÍA
26-08-10


A raíz de la publicación del primer informe de reservas (Gaffney, Cline & Associates) se inició un debate en el que, por decir lo menos, se comparaba la foto del momento con la proyección de consumo de gas natural en el Perú para los próximos 20 años, calculada con hipótesis de crecimiento a todas luces exageradas. La publicación de un segundo informe independiente (Netherland, Sewell & Associates) estableció con claridad que el Perú cuenta con suficientes reservas de gas natural y que no hay peligro de desabastecimiento, salvo que no se lleven a cabo las inversiones requeridas para aumentar la producción y el transporte.

Por ello, propongo que la atención mediática que se ha concentrado en el sector sea canalizada en forma positiva para discutir seriamente los problemas de mediano y largo plazos. Resulta evidente que la primera prioridad debe ser el abastecimiento del mercado peruano para atender la generación eficiente (ciclo combinado), la industria, el transporte y el consumo domiciliario. Para ello se debe generar un clima de inversión que asegure la continuidad de los proyectos en marcha.

Habiéndose llevado a cabo el primer embarque de exportación de gas natural y estando en proceso la renegociación de las regalías del Lote 56, el debate debería reorientarse hacia la agenda pendiente.

Son cuatro los problemas que debemos tratar de resolver en el Perú a partir de los riesgos y oportunidades que se presentan con un cambio de administración:

La campaña para las elecciones de 2011 sería el escenario ideal para demostrar que, a pesar de las diferencias entre las fuerzas políticas, es posible acordar políticas de Estado que nos permitan fortalecer este importante sector de la economía.

a).- Uniformizar el precio regulado del gas natural. Un mercado no puede funcionar eficientemente con dos precios y eso es lo que tenemos actualmente: por un lado, el precio regulado del Lote 88 y, por otro, el precio libre del resto de lotes. Esto genera distorsiones, pues, independiente del balance oferta demanda, todos los clientes quieren abastecimiento con el precio más bajo, lo cual al no ser factible genera la sensación de que no hay gas suficiente. Debe establecerse un precio único regulado a nivel nacional y evitar la creación de monopolios regionales que tomen ventaja de la libertad de precios establecida en la Ley de Hidrocarburos.

b).- Elevar progresivamente el precio del gas para generación. Se debe corregir la distorsión que genera actualmente dicho precio que hace inviable la financiación de centrales hidroeléctricas y desincentiva la construcción de plantas de generación de ciclo combinado que resultan más eficientes que las de ciclo abierto. Dicho ajuste en el precio no debe significar ingresos adicionales para los titulares de los diferentes lotes, sino contribuir a la creación de un fondo que permita el aporte del Estado en la construcción de nuevos gasoductos en áreas de bajo consumo. Tampoco se debe ejecutar en un solo movimiento, debe ser escalonado y tomando en cuenta la evolución del mercado internacional.

c).- Establecer una obligación de parte de todos los concesionarios de asegurar el abastecimiento interno por un período de 20 años antes de obtener la autorización para exportar. Mirando a futuro no se puede esperar que el mercado interno se abastezca solo del Lote 88, cualquiera sea la magnitud de las reservas. La responsabilidad del abastecimiento debe ser colectiva.

d).- Asegurar el desarrollo del Plan Gas Químico del Sur y del Gasoducto Andino. Desde el punto de vista de política energética, este es un punto de crucial importancia. No se debe mantener la percepción de que el desarrollo del gas no beneficia a la región sur del Perú. Existe una concesión otorgada por el gobierno para construir un gasoducto desde Camisea hasta Ilo, permitiendo el abastecimiento de gas natural a cinco regiones del interior del país.

Los puntos indicados anteriormente no tienen solución fácil. Con excepción del último, los otros tres requieren de decretos leyes porque resulta indispensable lograr previamente consenso entre las diferentes fuerzas políticas que permita la aprobación de dichas normas. La campaña para las elecciones de 2011 sería el escenario ideal para demostrar que, a pesar de las diferencias entre las fuerzas políticas, es posible acordar políticas de Estado que nos permitan fortalecer este importante sector de la economía, vital para cualquier programa de competitividad que será el principal reto del Perú en la próxima década.

* Ex ministro de Energía y Minas y socio de Laub & Quijandría Consultores y Abogados

La Oportunidad de Europa

Por: Jaime De Althaus Guarderas
EL COMERCIO
27-08-10


Como sabemos, luego de golpear a los bancos de Estados Unidos y Europa, la crisis financiera atacó a los gobiernos, principalmente europeos, a consecuencia del endeudamiento en el que tuvieron que incurrir para rescatar a los propios bancos y estimular la economía. Todos los estados europeos afrontan ahora, en mayor o menor medida, unos déficits fiscales insostenibles que los obligan a severas medidas de ajuste. Pero la crisis tiene un lado potencialmente muy positivo: ha servido para no dilatar más el inicio de la reforma del Estado de bienestar, una tarea pendiente desde hace años que se ha vuelto, ahora, impostergable.

En varios países –Grecia, España, Francia, Gran Bretaña, etc.– se plantean no solo recortes del gasto público para reducir el déficit –incluso a costa de reducciones dolorosas de hasta 15 o 20% en los sueldos de los funcionarios públicos–, sino reformas para darle viabilidad al Estado y competitividad a la economía. En todos esos países se está aprobando una elevación de la edad de jubilación –de 65 a 67 años, o más, por ejemplo– a fin de incrementar la base de sustentación del sistema de pensiones de modo que su pago no dependa tanto del presupuesto público, en países en los que la proporción de los que contribuyen es cada vez menor. El sistema en sí mismo, sin embargo, sigue siendo de reparto, no de capitalización individual como tenemos en varios países de América Latina, a la vanguardia en el mundo en este tema.

La otra reforma en marcha es la flexibilización del mercado laboral, para incrementar la competitividad y generar empleo. En España, por ejemplo, se propone reducir significativamente el costo del despido. Aquí el modelo debería ser Dinamarca, país que siendo el arquetipo más acabado del Estado de bienestar, combinó de manera muy inteligente y eficiente la seguridad en el empleo con la flexibilidad absoluta del mercado laboral: las empresas pueden cesar libremente a un trabajador, sin pago alguno, pero el trabajador accede automáticamente a un seguro de desempleo con reentrenamiento. Este sistema ha permitido una economía muy dinámica y bajísimas tasas de desempleo en Dinamarca.

Por supuesto, se requiere otras reformas, principalmente desregulatorias, así como la eliminación de diversos subsidios. Es ahora o nunca, porque Europa no puede competir con el Asia y tampoco con Estados Unidos, ya no genera empleos y los padres ven cómo sus hijos, ya profesionales y con excelentes estudios, no encuentran trabajo. Una incertidumbre existencial, un miedo al futuro se ha apoderado de ese continente y la única salida es una reforma profunda de las instituciones del Estado de bienestar. Esperemos que la oposición ciega de los sindicatos y los intereses creados no termine por abortarla.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Qué diría Mao?

Por: Gustavo Yamada *
EL COMERCIO
25-08-10


El crecimiento acumulado de 8% en la economía peruana en el primer semestre y una mayoría de empleos adecuados en Lima, por primera vez en décadas, han sido muy buenas noticias la semana pasada. Sin embargo, nuestro desarrollo económico no se podrá sostener si es que la economía mundial no se termina de recuperar. En este sentido, mientras que los datos desde Estados Unidos son problemáticos, sembrando la posibilidad de una recaída y una zigzagueante recuperación en forma de W, la novedad más alentadora ha sido el fuerte crecimiento alemán, con un ritmo anualizado de 9%, no visto desde la reunificación de las Alemania.

La noticia es significativa si se considera que Alemania es la economía más grande de Europa (20% del PBI total) y que, a diferencia de EE.UU. y otras economías, ya está experimentando una reducción sostenida en su desempleo. ¿De dónde salió el impulso para el crecimiento alemán?

Hubo mayor demanda interna en mejoramiento y expansión de plantas y equipos pero, sobre todo, una creciente demanda externa de regiones emergentes, especialmente de China. ¿Qué producto alemán está consumiendo China con mayor rapidez? Nada menos que Mercedes Benz para los nuevos millonarios chinos: la exportación de estos lujosos autos a China se ha triplicado en los últimos meses ¿Qué diría Mao Tse Tung ante esta realidad impensable hasta hace poco?

La figura mítica de la revolución comunista más grande del mundo debe estar aterrorizada en su tumba, al constatar que la única forma que ha encontrado China para recuperar su sitial mundial es recurriendo al capitalismo, y vaya que lo está consiguiendo rápido.

Precisamente, gracias a sus extraordinarias tasas de crecimiento en las últimas tres décadas, China acaba de superar a Japón, convirtiéndose en la segunda economía más grande del mundo. De mantenerse las tendencias actuales, China sobrepasará a Estados Unidos en dos décadas más. La historia nos señala un dato muy revelador. No sería la primera vez que China ocupe ese sitial de poder en el mundo. De hecho, entre 1500 y 1850 China ya había sido la primera economía del mundo y nuevamente estaría recuperando este liderazgo a principios del tercer milenio.

[*] Profesor de la Universidad del Pacífico

domingo, 22 de agosto de 2010

Por qué México No Participó del Auge Asiático

Por: Javier Santiso*
AMÉRICA ECONOMÍA
18-06-10


Hace una década, cualquier evento económico en la lejana China era irrelevante para América Latina, una región volcada hacia América del Norte y Europa. La década de los 2000 trajo un cambio fundamental: cualquier cambio económico en China tiene ahora un impacto sísmico en todos los rincones del continente. Así, la reciente reevaluación del yuan traerá consigo la apreciación cambiaria para la región, en especial en los países que más comercian con China.

Para bien o para mal, China es hoy una pieza central para explicar las dinámicas económicas latinoamericanas. Los exportadores de materias primas se beneficiaron. Otros, como México, tuvieron que presenciar el auge de un competidor feroz en su principal mercado de exportación: Estados Unidos. A principios de la década, México vio cómo los productos chinos invadían los supermercados de su país vecino y sus maquilas sufrieron con la intensa competencia de las manufactureras chinas. En esa misma década, China superó por primera vez a México como exportador hacia Estados Unidos.

El auge de China fue una gran noticia para muchos países de la región. El gigante de Asia se ha convertido en el mayor socio comercial de Brasil y de Chile, y pronto ocurrirá lo mismo con Perú, con el que China acaba de firmar un tratado de libre comercio. El caso de Chile es emblemático. En 2009, las exportaciones hacia China (23,1% del total) superaron las exportaciones hacia toda la Unión Europea (22,1%) y hacia EE.UU. (11,3%). Dicho de otra manera: países como Chile o Brasil han conseguido, con el impulso de China y de Asia, diversificar sus exportaciones regionales de manera notable, con equilibrios de tercios en zonas como las Américas, Europa y ahora Asia.

El caso de México ha sido diferente. El país sigue volcado exclusivamente hacia EE.UU., un país que absorbió 81% del total exportado por México en 2009, muy por delante de Europa (5%) y China (1%). México no ha podido beneficiarse del impulso asiático como sí lo hicieron los peruanos, chilenos o brasileños. La estructura exportadora de estos países explica las suertes diferenciadas. En general, los envíos latinoamericanos se concentran en los commodities. México es una de las excepciones a este padrón. Las materias primas apenas representan 21% del total exportado en 2009, muy por detrás de países como Venezuela (99% del total), Ecuador (81% del total), Perú (78%) o Chile (75%).

Pero México tiene bazas importantes para apostar al auge chino. Una es el petróleo. Las reformas en este sector podrían abrir más posibilidades para aumentar de nuevo la producción y quizás diversificarse hacia China, cuyo apetito por el crudo no da signos de amainar. México posee también un sector agroindustrial importante, algo muy cotizado en China, que carece de muchos productos. Por si fuera poco, México es una pieza clave para las multinacionales en fase de integrar sus cadenas de producción. Si bien buscan abrir bases en China, las empresas japonesas también incorporan a México, ya que ese país tiene grandes ventajas: está muy próximo al mercado final que es EE.UU. y tiene maquilas muy fiables. El empuje del gobierno mexicano por dotarse de una infraestructura mucho más eficiente en puertos, aeropuertos y carreteras apunta a jugar con la gran baza que tiene México y que ni siquiera lo chinos pueden arrebatarle: su cercanía con la mayor economía y el mayor mercado de consumo del mundo.

México está igualmente ganando atractivo ante los inversionistas asiáticos. En 2009, el fondo soberano Temasek, de Singapur, abrió oficinas en la capital mexicana. El fondo soberano chino CIC también quiere entrar a América Latina. Por ahora su principal foco es Brasil, pero también consideran México. CIC es, por ejemplo, un inversionista importante en la minera Vale. Y nada impide que CIC se interese también por México, dónde existen grupos con modelos de negocios exitosos como Cemex, Alfa o América Móvil.

Tratando de recuperar el terreno perdido, ahora México busca potenciar su relación con China, como lo demuestra la visita del presidente Calderón a ese país en julio, la primera en la historia de un mandatario mexicano. Y muchas empresas mexicanas ya han avanzado y tienen bases en China, como es el caso de Nemak, Gruma o Bimbo.

Tal vez fue una década asiática perdida para México. Pero es posible que la nueva década de 2010 se convierta en un decenio de éxito.

* Profesor de economía en ESADE Business School

lunes, 9 de agosto de 2010

Vuelve a Mirar, Zavalita

Por: Richard Webb
EL COMERCIO
09-08-10


Es hora de poner patas arriba la frase de Zavalita. En vez de cuándo se jodió el Perú, podemos preguntarnos cuándo se arregló. Los últimos 20 años han sido de exitosa expansión productiva y superación de retos a la democracia, pero como en toda obra de construcción el avance visible se levanta sobre cimientos menos visibles. Si no apreciamos hoy esos cimientos, la culpa la tiene en parte la acusadora pregunta del personaje de “Conversación en La Catedral”, que ha reforzado una perversa fijación nacional en lo negativo.

Los cimientos del Perú moderno son obra del siglo XX, cuando se creó la infraestructura física e institucional que requiere una nación moderna, y cuando se logró una satisfactoria prueba piloto de desarrollo, instilando experiencia y confianza. A pesar de los altibajos, el avance económico fue considerable. Según Bruno Seminario y Arlette Beltrán de la Universidad del Pacifico, la producción total se multiplicó 61 veces desde 1896. A la vez, se pobló el país, pasando de 4 a 29 millones de habitantes. No obstante la ola humana, la producción pudo más y el ingreso por persona creció 2% al año, tasa ligeramente mayor a las registradas durante siglo y medio en Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Holanda, Australia y Canadá cuando se industrializaban. Seguimos atrasados, pero no por estar parados durante el siglo XX sino por la parálisis arrastrada de siglos anteriores.

La clave fue la integración. En 1900 casi todos los peruanos vivían aislados en pequeñas comunidades y haciendas, la miseria y mala salubridad mataban a 159 niños de cada mil antes de cumplir un año (hoy son 29). A partir de los cinco o seis años los niños empezaban una vida de trabajo, no existía la escuela, excepto algunos ferrocarriles todo viaje por el territorio era a pie, humano o de bestia, o en barco. No votaban mujeres ni analfabetos y las elecciones eran ferias para las turbas y los manipuladores.

La unificación interna fue impulsada por sucesivas olas de tecnología comunicativa, el telégrafo, la radio, los automóviles y caminos, el teléfono, la televisión y ahora las señales satélite e Internet, avances tecnológicos que fueron acompañados y reforzados por la escolaridad masiva y el alfabetismo. Y desde mediados de siglo, la iniciativa integradora pasó de manos del Estado a los pies de la población misma, que hizo maletas y se trasladó masivamente a las ciudades, como acertadamente lo ha descrito José Matos Mar en El Desborde Popular. Lejos de estar jodidos, el Perú es ahora un territorio en camino de ser una nación.

domingo, 1 de agosto de 2010

Exportación del Gas Natural a 2030

Por: Jaime Quijandría*
AMÉRICA ECONOMÍA
30-07-10


Conversaba con un periodista sobre la exportación de gas, próxima a iniciarse, y me preguntó: “¿En 2030 los peruanos no nos arrepentiremos de haber exportado?”. Le dije: “Existe otro escenario posible y es que a esa fecha tengamos otros 30 trillones de pies cúbicos (TFC) de reservas y nuestro reto principal sea conseguir mercados para ese gas, pues la demanda interna a pesar de la masificación del consumo no utilizará mucho gas”.

Nadie puede garantizar lo que sucederá, pero en un escenario probabilístico -que es como se evalúan las situaciones de riesgo- mi respuesta resulta la más creíble. Dejemos de lado las proyecciones tremendistas que dicen que hoy la demanda no está atendida, mencionando proyectos que no identifican, no se sabe quiénes son sus promotores, ni donde se ubican.

Wall Más seria me parece la preocupación de quienes dicen: “¿Será suficiente proyectar un consumo para el mercado industrial y de generación eléctrica de 10 TFC? ¿Habrá suficiente gas para asegurar el desarrollo y financiación de proyectos de petroquímica? ¿Cómo se atenderá la demanda del Plan Integrado de Gas del Sur y la construcción del gaseoducto andino? Entiendo que en diversas reuniones públicas, semi públicas y a puerta cerrada entre el gobierno con las autoridades del sur y con promotores de los proyectos, se han dado las explicaciones y se ha mostrado la información que sustenta el esquema de desarrollo del gas elegido por el Perú.

No obstante, lo anterior se refiere a uno de los lados de la ecuación, es decir, el de la demanda. Por el lado de la oferta tenemos no solo la foto de la última evaluación independiente de reservas que en su mejor escenario plantea la existencia de 18 TCF de los cuales se exportará -en 18 años- 4,2 TCF.

No cabe pues imaginarse quedarnos súbitamente sin gas para abastecer el consumo interno salvo falta de previsión, ya que la ley faculta al gobierno suspender la exportación si esa situación extrema se llegara a presentar.

Hay otro argumento que refuerza mi confianza en la exportación y es que el gas natural continuará creciendo dentro de la matriz energética mundialy eso alentará los esfuerzos de exploración e inversión en dicho energético.Hay otro argumento que refuerza mi confianza en la exportación y es que el gas natural continuará creciendo dentro de la matriz energética mundial y eso alentará los esfuerzos de exploración e inversión en dicho energético. Si eso no fuera cierto, cómo explicar que Exxon, la petrolera privada más grande, invierta US$42.000 millones para adquirir una empresa cuyo principal activo son reservas de gas natural.

En ese sentido, se equivocan quienes, por fortalecer la seguridad energética, proponen que no se exporte gas hasta llegar a tener 30 o 40 millones de TCF “certificados”, antes de autorizar la exportación. El resultado de dicha política sería la falta de incentivo para encontrar y desarrollar nuevas reservas. ¿Para qué sigo explorando si la demanda interna anual (hoy 0,2 TFC) no requiere de ese gas?

El otro factor que apunta en esa dirección se da en la demanda de gas natural no cubierta en diferentes países de la región. Se están diseñando o construyendo terminales de regasificación en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil (dos). ¿Quiénes pueden abastecer a dichos terminales aprovechando su cercanía? Trinidad y Tobago en el Atlántico y Perú en el Pacífico.

Regresando a la visión de largo plazo con la que se deben evaluar estos emprendimientos, el inicio de la exportación de gas es el resultado de aprovechar una ventana de oportunidad que nos pone con un pie firme en un mercado que mantendrá su crecimiento, sobre todo cuando la recuperación de las economías de los países desarrollados resulte más evidente. Se trata, además, del energético con mayor probabilidad de crecer a nivel mundial, tanto por su adecuado nivel de reservas (200 años al ritmo de consumo actual), como por su efecto ambiental positivo frente a otras fuentes de energía.

El último número de The Economist trae un comentario sobre la paradoja de que en lugar de recibir con gran optimismo el inicio de operaciones de la planta de Pampa Melchorita, se escuchen críticas a esta inversión que es la mayor en la historia del Perú. Entre líneas, el mensaje es que a pesar del importante crecimiento del Perú de los últimos años, y de haberse creado condiciones que hoy permiten la ejecución de mega proyectos, las campañas comunicacionales que deberían acompañar a estos grandes proyectos no existen o sus resultados han sido pobres. Eso explica la desconfianza de la gente y por qué en lugar de celebrar terminamos amenazando con dispararnos al pié.

El tiempo dirá quién tuvo la razón y cuál de los escenarios se generó a partir y como consecuencia de la exportación.

*Jaime Quijandría es socio de Laub & Quijandría Consultores y Abogados.

Más que a la Derecha, la Región Gira hacia el Centro

Por: Susan Kaufman*
AMÉRICA ECONOMÍA
16-07-10


¿Está girando América Latina hacia la derecha? Las recientes elecciones parecen apuntar en esa dirección. Después de 20 años de gobiernos de centro izquierda, Chile eligió a Sebastián Piñera, un empresario de centro derecha, como nuevo presidente. Costa Rica eligió este año a su primera mujer presidente, Laura Chinchilla, quien, al igual que su antecesor Óscar Arias, es una conservadora moderada.

Y en junio Colombia elevó a la presidencia a Juan Manuel Santos, un aliado del conservador presidente Álvaro Uribe, con un arrollador margen de más de 40% por sobre su rival. Estos tres formarán parte del grupo de otros presidentes de centro derecha, entre los que están Ricardo Martinelli, de Panamá, Alan García, de Perú, Felipe Calderón, de México, y Porfirio Lobos, de Honduras.

Wall La creciente presencia de una derecha democrática en América Latina indica que la distancia entre los políticos y los partidos de centro izquierda y de centro derecha finalmente se está estrechando. La izquierda hizo primero la transición hacia el centro. Los antiguos marxistas aceptaron las reglas del juego democrático y comenzaron a combinar políticas económicas neoliberales con políticas sociales innovadoras.

A la derecha le tomó un poco más de tiempo recorrer esta transición, porque los regímenes militares habían dejado el poder hace menos tiempo. Por eso los políticos civiles y los partidos que colaboraron con los militares necesitaron más tiempo para moverse hacia el centro democrático. Pero también los demócratas de derecha han seguido una mezcla ecléctica de políticas neoliberales y políticas sociales.

Esto explica por qué la división política más importante en América Latina no es el eje izquierda-derecha, sino más bien el eje democracia-autoritarismo. Los presidentes de centro derecha mencionados tienen más en común con mandatarios de centro izquierda como José Mujica, de Uruguay, Mauricio Funes, de El Salvador, y Lula da Silva de Brasil, que con populistas autoritarios elegidos democráticamente como Hugo Chávez, de Venezuela, Evo Morales, de Bolivia y Daniel Ortega, de Nicaragua.

Las crecientes similitudes entre las democracias de centro izquierda y de centro derecha en América Latina pueden reforzarse en los próximos años debido al impacto que la recesión de fines de 2008 tuvo sobre la sostenibilidad de democracias sociales de alto gasto al estilo europeo. A medida que los países tienen que gastar menos y producir y ahorrar más, las diferencias ideológicas dentro de América Latina se pueden volver menos importantes.

El alto grado de polarización ideológica que caracteriza a la actual política estadounidense parece contradecir esta predicción. Sin embargo, EE.UU. recién comienza a lidiar con su legado de crecimiento económico impulsado por la deuda, ahorros inadecuados, la burbuja inmobiliaria y un sector público inflado.

No resulta sorprendente, por ejemplo, que Andrew Cuomo, el demócrata que probablemente sea el próximo gobernador del estado de Nueva York, realice una campaña que parece republicana. La política en América Latina tal vez ya sea menos ideológica y más pragmática de lo que se piensa.

En Chile los votantes optaron por el candidato conservador, en parte, porque estaban molestos con las elecciones primarias cerradas que realizó la coalición de centro izquierda. Éstas promovieron un candidato de edad más avanzada y que ya había sido presidente, en un momento en que la gente quería alguien nuevo que representara el cambio.

En Panamá los votantes apoyaron el candidato más conservador porque prometió continuar con las exitosas políticas del presidente saliente, que era más de centro izquierda. En cambio, las victorias de candidatos más conservadores en Perú, Honduras, México y Colombia estuvieron más relacionadas con la ideología.

En México y Perú hubo un fuerte desafío de candidatos populistas y autoritarios que, supuestamente, recibieron dinero y ayuda del presidente Hugo Chávez. En el caso de Honduras, la elección de Lobos fue una reacción al populismo autoritario del depuesto presidente Manuel Zelaya y su creciente cercanía y dependencia de Chávez.

Finalmente, la impresionante victoria de Santos fue, en parte, una reacción al apoyo que Chávez les ha brindado a las Farc colombianas, combinado con la percepción de que su contrincante Antanas Mockus no sería capaz de protegerla seguridad del país.

Será interesante ver si la existencia de una masa crítica de gobiernos democráticos de centro derecha producirá un cambio en la política que los gobiernos latinoamericanos tienen hacia Chávez.

*Susan Kaufman es directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.

La Falsa Envidia a los Tigres Asiáticos

John C. Edmunds*
AMÉRICA ECONOMÍA
16-07-10


Siempre está la comparación con los tigres asiáticos. No hay conversación en las Américas que esté libre de ella. Comparado con los resplandecientes logros al otro lado del Pacífico, el crecimiento económico y la innovación en América Latina siempre parecen ser demasiado lentos.

Los expertos, hombres de negocios o estudiantes no pueden sacarse esa comparación de la cabeza. Reconocen los éxitos que han tenido sus respectivos países y empresas, pero esa amenaza flota en el aire: comparado con los tigres, sus países y sus exportadores no lo han hecho tan bien.

Wall La comparación es saludable, pero se puede tornar opresiva. No se gana nada con la autoflagelación, con castigarse a uno mismo como país por no ser Singapur, Taiwán o Corea del Sur. Es más constructivo formular decisiones de negocios en el contexto local y no malgastar el tiempo deseando que los empleados comiencen su jornada diaria con ejercicios de gimnasia y cantando el himno de la compañía.

El éxito de los tigres asiáticos es evidente cuando uno mira las cifras, pero es menos obvio cuando uno está en esos países. Llama la atención cuando un taxista en Singapur reprocha el famoso sistema educacional de ese país, tildándolo de injusto, arbitrario y atrofiado.

Y llama la atención ver a cientos de pequeñas tiendas que venden los mismos pocos productos de lujo de Occidente, como si todos los consumidores en Asia quisieran las mismas cinco o 10 marcas suizas, francesas o italianas. Lo que más llama la atención es que la gente en esos países considerados modelos de éxito económico lidia con las mismas interrogantes que enfrenta la gente en América Latina: cómo continuar el crecimiento económico.

Su éxito no les ha dado la confianza para creer que pueden cosechar más triunfos en el futuro. Al contrario. La prosperidad les parece frágil y sienten que han obligado a otros países a trabajar aún más duro para superarlos. Reconocen que lo han hecho bien en el pasado, pero niegan que lo estén haciendo bien ahora. En vez de ello, señalan defectos que, para el visitante, parecen insignificantes o transitorios.

No se gana nada con la autofl agelación, con castigarse a uno mismo por no ser Singapur o Taiwán.Corea del Sur, Singapur y Hong Kong enfrentan los clásicos síntomas post-industriales de la falta de confi anza colectiva y en uno mismo. China, el tigre más grande de todos, está en una etapa distinta en su camino a forjarse una nueva imagen.

Como nación, este país está orgulloso de haber logrado un papel mayor en los asuntos mundiales, pero se pone a la defensiva acerca de su necesidad de imponer la conformidad y un rígido control central. Los jóvenes en China tratan de exagerar su individualidad para diferenciarse de los demás. Se visten con ropas que llaman la atención y usan el pelo de punta, pero no se desvían del estrecho y recto camino que dictan las convenciones sociales. Aceptan la censura de internet y no adoptan estilos de vida contraculturales.

Shanghai es similar a Nueva York o Madrid, con la diferencia que en la metrópoli china todos son comunes y corrientes. Los países económicamente vibrantes de América Latina son un contraste refrescante con los países de alto estrés y regimentados de Asia. La gente en Lima, Santiago, Panamá, Bogotá o San José parece gozar más de la vida.

Muchas veces van apurados por la vida, pero irradian una sensación de posibilidad, de una voluntad de adoptar nuevas perspectivas y nuevas maneras de hacer las cosas. No hay camisa de fuerza que los retenga. Aun así, los pesimistas en América Latina insisten en que ya no hay oportunidades para crear empresas que dominen el mundo. Para ellos el futuro parece volverse más complejo.

Otras partes del mundo son más creativas, piensan, por lo que la innovación sucederá en esos lugares. Después de lanzarse un nuevo producto, las empresas asiáticas rápidamente lo copiarán, lo fabricarán en masa y comenzarán a dominar el mercado mundial.

Ningún país o compañía de América Latina puede penetrar este ciclo de creación de valor. Entre los tigres asiáticos, esta visión negativa de los latinoamericanos parece incongruente. Los ciudadanos comunes piensan que sus milagros económicos fueron un mito occidental, una cortina de oro que oculta la cotidiana realidad de las fábricas que explotan a sus empleados y de peligrosas condiciones de trabajo.


*John C. Edmunds es doctor en Administración de Empresas de la Universidad de Harvard, profesor de Finanzas de Babson College en Boston y coautor de Wealth by Association.