viernes, 5 de febrero de 2010

Los Países Ricos Altamente Endeudados (PRAE)

Por: Óscar Ugarteche Economista*
EL COMERCIO
05-02-10

En lo que sería una reacción en cámara lenta ante un problema identificado hace más de un año, los agentes económicos se están comenzando a dar cuenta de que esta crisis no tiene forma de una V y ni siquiera de una W en términos del crecimiento del PBI, sino de una L.
La razón de la curva en forma de L, ya anunciada hace tiempo en esta columna, es el peso que tiene la deuda en el PBI de las economías más ricas.

Las noticias recientes de la crisis anuncian un Japón desclasificado, de estable a negativo, y una Grecia camino al cese de pagos.
Se anticipan desclasificaciones para Irlanda, Portugal, España y veremos si para Gran Bretaña y para Estados Unidos, si es que las calificadoras de riesgo mantienen los mismos criterios que usan para calificar a las naciones de América Latina y África.
Si tienen más de 80% de deuda pública sobre el PBI, la cosa va para menos; y si poseen más de 100%, va para mal.
Si tienen menos de tres meses de reservas internacionales netas para financiar sus importaciones, es muy malo.

Los problemas son mayores y las soluciones no están a la vista. La cumbre de Copenhague fue un fracaso climático y la de Davos, un fracaso bancario global, ambos en términos de una regulación de carácter mundial.

Quienes insisten en el mercado como mecanismo de solución a sus problemas son los banqueros de inversión, que reciben bonificaciones gigantes en un sistema financiero rescatado con dinero de los contribuyentes del mundo entero desde hace más de una década.
Quienes insisten en que no hay problemas climáticos son los petroleros del norte y del sur. Todos siguen mirando la guerra como la salida.

Este es un problema de reconversión financiera, tecnológica, productiva, ambiental y económica profunda.
Eso no se hace con países ricos debilitados y encubiertos tras la estadística de las economías del G-20.

* Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM