lunes, 31 de mayo de 2010

Muchas Metas

Por: Richard Webb
EL COMERCIO
31-05-10


Si alguien deambula perdido en medio del desierto, solo tiene una preocupación: encontrar agua. Pero apenas la descubre, se acuerda de otros males: que padece una infección, hambre, que riñó con el compañero y que ha perdido el trabajo. De tener solo un objetivo pasa a tener varios. De manera similar, evolucionan las prioridades de la familia y de la sociedad. Cuando se es paupérrimo, la preocupación por conseguir un empleo y ganarse unos soles adicionales borra todo lo demás de la mente. Superada la necesidad extrema, empiezan a multiplicarse los objetivos.

Uno de los indicadores del progreso es que el Perú vive hoy una multiplicación de prioridades. El desarrollo ya no consiste simplemente en producir más sino también en mejorar los indicadores sociales, como son reducir la pobreza, la desnutrición y la mortalidad infantil y materna, y reducir la desigualdad. Tampoco diríamos que hay desarrollo si no se está reforzando la democracia, lo que incluye una mayor descentralización y una mejor justicia. Además, los valores políticos ya no se limitan a pronunciamientos retóricos sino que ahora son materia de estadísticas y ránkings por entidades internacionales. Del mismo modo, se ha multiplicado el seguimiento estadístico de los aspectos sociales, figurando prominentemente, por ejemplo, el anuncio anual de los datos sobre la pobreza. Hemos pasado del desarrollo a secas al llamado desarrollo sostenible. Así como la preocupación por nuestra salud ya no se limita a saber que no tenemos fiebre y podemos levantarnos de la cama, sino que ahora incluye un seguimiento frecuente de la presión arterial, peso, niveles de azúcar, colesterol y de una nutrición balanceada, de igual manera nuestro análisis de lo económico no se limita al avance inmediato de la producción sino que comprende un conjunto de indicadores o presagios del futuro. Por experiencia sabemos que de poco sirve el crecimiento si mañana se viene una crisis financiera por un exceso de gasto público o por falta de reservas internacionales o insolvencia de bancos. Para que el desarrollo sea sostenible también se requiere de una disponibilidad futura de los recursos naturales, como el agua, la pesca y los bosques. Y la frecuencia de conflictos sociales hace que cada día crezca la preocupación por la “sostenibilidad política” o sea la posibilidad de que el avance gradual económico y social se vea interrumpido por un estallido político, como de hecho ha ocurrido en el pasado. Tantas metas, prioridades y preocupaciones son el precio que estamos pagando por haber avanzado.