lunes, 31 de octubre de 2011

Déjame ahorrar como quiero

Por: Richard Webb
EL COMERCIO
31-10-11


En abril de este año, dos millones de peruanos aportaron a una AFP. Ocho millones no aportaron. La explicación de un miembro de la comisión creada para reformar las AFP fue que “hay una fuerte reticencia de las personas a ahorrar para el largo plazo”. Discrepo. El peruano sí quiere ahorrar para el largo plazo y, de hecho, lo hace. Pero prefiere hacerlo en formas distintas a las que ofrecen las AFP.

Hay tres formas preferidas para ahorrar: en el negocio propio, en la educación de los hijos y en la casa. El dinamismo de la pequeña empresa peruana ya es materia de leyenda, pero debemos recordar que se debe a una masiva inversión –en locales, maquinarias, vehículos, equipos, herramientas y materiales de producción– financiada por el sacrificio personal de las familias, incluso pasando hambre. Luego, la familia peruana dedica 8% de sus ingresos al gasto educativo, y lo hace porque tiene claro que más que gasto la educación es un ahorro y una inversión. La tercera forma preferida de ahorro es la casa propia, que en el Perú es mayormente autoconstruida y autofinanciada, y que también absorbe un vasto ahorro familiar. La suma de esos ahorros sobrepasa de lejos el aporte a la AFP que, deducida la comisión, es apenas 8%.

El negocio, la educación y la casa son inversiones para el largo plazo y protección para la vejez. Cumplen los mismos objetivos de protección personal que tiene el ahorro AFP, pero lo hacen de una manera más integrada a la vida familiar y a las aspiraciones del típico hogar peruano. A diferencia de la AFP, son ahorros que generan réditos en todo el camino de la vida, no solo al final. El negocio es sinónimo de realización propia, independencia y sueño de un posible salto a la fama. La educación es valorada no solo para acceder a mejores sueldos, sino porque levanta social y culturalmente. La casa, además de ser una excelente inversión para el largo plazo, le permite a la familia gozar la comodidad y seguridad de un espacio propio, de uso flexible para cada etapa de la vida y de posible renta.

La AFP fue importada de Chile sin tomar en cuenta que somos un país muy diferente. Tres de cada cuatro chilenos son proletarios, empleados u obreros en planilla, y hay poca autoconstrucción. En el Perú, tres de cada cuatro somos microempresarios, y autoconstructores. Ojalá la comisión de reforma abra los ojos a la realidad peruana.