martes, 27 de julio de 2010

Consumo une a los de Arriba y Abajo

Entrevista a Rolando Arellano
EL COMERCIO
26-07-10


Por: Mariella Balbi
Lunes 26 de Julio del 2010

Se habla mucho de que los peruanos no tenemos aún una identidad nacional bien fraguada, cohesionada. ¿Está de acuerdo con esa tesis?
Sí, pero también pienso que estamos en un proceso de formación de una identidad nacional. Creo que hasta hace muy pocos años no ha existido una verdadera noción del Perú entre los peruanos. Cuando pensábamos en el Perú, imaginábamos la bandera, algunos soldados marchando y tal vez guerras anteriores. El concepto de país era más bien regional. Para unos el Perú era Piura o Puno, el lugar donde uno nació, y unos limeños que menospreciaban al resto del Perú.

¿No cree que había más elementos de unidad que nos convocaban a todos?
Algunos temas como Miguel Grau y la bandera eran elementos de identificación, pero no tenían profundidad afectiva. Y los recuerdos comunes —en su mayor parte— eran negativos: héroes débiles perdedores de guerras. No existía una comida nacional, por ejemplo, hablabas del cuy arequipeño y del arroz con pato chiclayano.

Pero había mucha gente que se identificaba con este y consumía cuy.
Sí, pero venías a Lima y decías cuy y escuchabas ¡aj! La música era costeña o serrana, no solo no se mezclaban sino que se despreciaban, y la selva no existía.

Según usted, desde la República hasta 20 años atrás el Perú funcionaba con una visión de sí mismo de costa, sierra y selva…
Y Lima. Incluso Lima era un lugar distinto al resto de la costa. Una cosa era ser chiclayano y otra limeño. El centralismo limeño aprovechaba las riquezas del resto, pero no devolvía nada. No había nada que uniera.

¿La historia del Perú está bien aprendida, digerida por los peruanos, por el conjunto de la nación?
No lo creo, porque de alguna manera, desgraciadamente, es una historia de perdedores, casi todo es: nos ganó Colombia, nos ganó Chile, los españoles. Y la historia prehispánica, inca, que podría haber sido una fuente de orgullo fue mal interpretada por el prejuicio existente frente a lo serrano. Si lo serrano es malo, qué podía tener de bueno lo inca. Mejor era el español o el europeo. Si encima de eso tienes un país con crisis económica, con hiperinflación, con dictaduras, al final te queda poco para estar orgulloso. No te puedes identificar con eso.

¿Eso cambió hace 20 años?
Se está revirtiendo. La razón principal es que las migraciones han generado una mezcla de todas las regiones, primero en Lima y luego en otras ciudades importantes.

¿Los que migran más son los puneños?
Sí, están en el sur andino, en Lima. Son muy emprendedores, especialmente los juliaqueños, que tienen una ventaja: cuando salen lo hacen en grupo, son muy gregarios. Recién hace 10 años las migraciones han llegado a regiones que no son Lima y aparecen polos de atracción: Arequipa, Huancayo, Chiclayo. Por primera vez se crean zonas panregionales y en Lima se unen todos los departamentos. El trujillano convive con la loretana o la tacneña. Sus hijos no son ni tacneños ni trujillanos. Tampoco son limeños porque Lima, desde el principio, los rechazaba. Entonces, comienzan a ser peruanos. Acá, por primera vez, se empieza a formar un sentimiento que integra a las regiones en lugar de separarlas.

¿Qué caracteriza este sentimiento, cuáles son sus valores, sus componentes?
Lo más importante es que se reconoce que el Perú es serrano.

Es una gran conquista.
Tremenda, por primera vez la esencia del Perú, que siempre ha sido serrana desde los incas, tiene presencia en Lima. Desde hace 20 años también, ser serrano ya no es un estigma. Eso es una señal de integración.

¿Ello quiere decir que el Perú no es racista?
Depende de qué llamas racista. Si es ese 10% que queda, que se cree el limeño tradicional, sí es racista. Pero el 90% restante no. Están mezclados y se aceptan. A diferencia de las clases medias tradicionales que vivían de las clases altas y aspiraban a ellas, estas migraciones no han necesitado de los sectores altos, han crecido sin ellos y han formado su propia cultura, por lo tanto les llega ese sector. ¿Además a quién escuchas decir serrano? Ya no.

Pero cholo sí...
Básicamente en los sectores altos y a las personas mayores.

¿El asumir la identidad serrana ha sido el primer peldaño, luego qué viene?
La música chicha es una expresión de esa identidad serrana. Chacalón, los Shapis mezclan la salsa con el huaino. Luego eso evoluciona y ahora se habla del Grupo 5. En los clubes de clases altas se baila eso. La aspiracionalidad que se suponía venía de arriba hacia abajo empieza a venir con mucha fuerza de abajo hacia arriba. Bailas el “perreo” como lo bailan abajo, no llegó de Inglaterra. Aparecen entonces líderes de opinión que no vienen de arriba: Rossy War, Dina Páucar y otras personas del folclor que empiezan a ser reconocidas. Son líderes con los cuales se identifica la mayoría, ya no las élites. Representan una mayoría nacional. Se está formando un sentimiento panperuano, más amplio. Y a eso le añades el tema de la cocina, donde se empiezan a mezclar las cocinas regionales. El cuy en Lima ya no es mal visto. Ya puedes hablar de una cocina peruana. A eso se añade que la gente que llegó, a Lima o a las ciudades grandes, tiene más capacidad económica. Las distancias entre pobres y ricos se acortan y hay sentimientos más comunes.

¿La música, la cocina, qué otro elemento aglutinador percibe?
El consumo. Antes pocos tenían carro, los artefactos domésticos, la ropa son más accesibles. Todos terminan en las grandes tiendas. El consumo ayuda a unir, no solo a los de abajo con los de arriba, sino que cuando estos últimos ven que su negocio creció porque hay más gente que no conocían, entonces los ven distintos, hasta los empiezan a querer. Otra revolución que empieza a unir es la educación, se ha hecho más popular, hay abogados y médicos en todos los niveles sociales.

¿La gente invierte mucho en educación?
Muchísimo. Inicialmente invirtieron en vivienda, llegaron con su estera y ahora tienen tres pisos. Al terminar de construir, eso se transforma en educación y en vivir. En mi libro digo “al medio hay sitio” porque se está formando una nueva clase media, pero no necesariamente con los cánones culturales de la clase media tradicional.

No saben quién fue Julio C. Tello o Eguren.
No lo saben, no creo que les haya interesado tampoco. La parte fea del asunto es que las clases medias tradicionales respetaban ciertas normas: el respeto a la ley, al vecino, a los mayores. Cuando los migrantes llegan encuentran a un Estado que se opone a ellos, crecen al costado o contra el Estado y surge la cultura combi: el codazo, mete el carro, para qué impuestos.

No hay valores que cohesionan, hay una descomposición.
Más que descomposición es que todavía no se han compuesto, formado. Una especie de ley de la selva, que es como empiezan las grandes revoluciones y que después se va ordenando. Deberíamos tratar de que se ordene cuanto antes porque si no será una nación irreconocible, que no tiene que ver —por lo menos— con los ideales de nuestros grandes pensadores.

¿Estos ciudadanos son casi todo el Perú?
El 75% de los peruanos vive en ciudades. Dos tercios del Perú comparten los mismos valores en formación, la cultura chicha, la informalidad.

¿Cuáles son esos valores, el dinero?
Lo más importante es la economía. Los migrantes son gregarios, se ayudan, pero mientras que seas productivo y el beneficiado también vea su conveniencia. No es la solidaridad andina; está mediatizada por la practicidad. Otro punto es el trabajo arduo, que en la siguiente generación se convierte en búsqueda de educación. Ya hay tres generaciones, los abuelos que hoy tienen 60 años llegaron con su estera y formaron sus clubes; los hijos son los que hicieron taxi, ferretería, oficios, son la generación chicha que comenzaron con el “achoramiento”, y los nietos que ya no entran en el tercer piso de los abuelos y se dedican más a estudiar. Esos son los que están comprando casa ahora. Para ellos ya se perdió el estigma de que ser serrano era malo. A sus abuelos y padres los segregaron por serranos.

¿Qué es peor serrano o cholo?
Serrano es más fuerte, cholo tiene su lado cariñoso. Por eso les ponen a sus hijos William, porque Aniceto, Teófila te identifica con serrano.

¿El Perú es el del momento actual?
Su visión está más en el futuro que en el pasado.


Los Tiempos Cambian
"La izquierda y la derecha ya no existen en el Perú"

¿Cómo ve la política el peruano de hoy?
Los políticos no se han dado cuenta de los cambios ocurridos y continúan con un planteamiento clásico. La izquierda y la derecha ya no existen. La mayoría de ese 75% de peruanos citadinos son propietarios de alguna manera de un quiosco, una tienda, etc. El mismo concepto de liberalismo no pertenece a las clases altas. La informalidad es el liberalismo a ultranza y está en los pobres. No quieren un gobierno intervencionista.

Pero Ollanta Humala perdió por muy poco la elección pasada.
Fue un tema de polarización, y estamos hablando de cuatro años atrás. En ese momento había 48% de reactivos (reacios al cambio) y 52% de proactivos (los que buscan). Y estos últimos siguen subiendo sobre todo en las mujeres. La mujer que deja el estilo de vida tradicional está creciendo con una fuerza inmensa. Nosotros no usamos nivel socioeconómico porque estos están demasiado mezclados en la sociedad; los pobres no están en Comas y los ricos en Miraflores.

¿Ese 75% de peruanos en proceso de tener una identidad quiere un gobierno con orden, disciplina?
No quieren disciplina. Lo único que conocen es el no gobierno. Es así como han vivido. Quieren un gobierno que les limpie la cancha, pero que no ponga más reglas.

¿La corrupción les importa mucho o la ven como inevitable?
Es parte de esa formación que falta completar. Aún no han entendido que el país es suyo y que están nombrando a un administrador de sus bienes. Es una mezcla de indiferencia y resignación. Si hubiera voto voluntario, votaría solo el 30%. Por primera vez se está formando un país, la nación peruana. Ahora hay que darle consistencia a eso, porque casi ha surgido por generación espontánea.

¿Aprecian la democracia y los derechos humanos?
Es que el elemento central de estos nuevos grupos es la practicidad. Les molesta la delincuencia, pero aún piensan que se debe matar a los violadores. Todavía hay un proceso de formación de ciudadanía.

Sin embargo hay listas para las regiones y municipios como “cancha”.
Fujimori destruye el concepto de democracia y de partidos. Ser político era una mala palabra. Eso se revirtió, y la euforia ha creado una sobredosis. Pero eso se va a decantar. Hasta ahora lo que ha gobernado es el sentido de inmediatez, y la gente quiere ser de frente presidente.

¿La informalidad va en aumento?
En parte se está revirtiendo. Se usan más tarjetas de crédito, han ingresado a la bancarización. Las empresas informales cuando crecen y ven que el prestamista es más caro que el banco, se formalizan. Es parte del proceso de consolidación.

Los nuevos votantes son gente joven.
El 30% de los votantes tiene entre 18 y 28 años. No han conocido a Sendero, ni al primer Alan y su hiperinflación. Esa es la gente que ha vivido el crecimiento del país; tiene un optimismo distinto.

Fuente: EL COMERCIO