domingo, 18 de enero de 2009

Dando el Gran Salto

Por: Fritz Du Bois
CORREO
18-01-09


Finalmente parió Paula y, pese al susto que nos dieron los últimos días, ya entra en vigencia el TLC con los Estados Unidos. En una escena que parecía salida de una película de Hollywood, en uno de sus últimos actos como presidente, Bush firmó la proclama en las horas finales a cargo del Gobierno norteamericano. Difícil imaginar que un proceso iniciado hace siete años hubiera concluido con tanto suspenso. Pero allí lo tenemos, y el tratado beneficiará a todos los peruanos. Al César lo que es del César. Así como reclamamos al Estado por su ineficiencia, también debemos reconocerle cuando cumple correctamente con su función. Los equipos que han negociado este acuerdo tienen un gran mérito y deben ser reconocidos. Incluso la tortuosa ruta interna que siguió el TLC para su aprobación ha servido para abrir trocha, y los próximos tratados –China, Unión Europea, etc.– deben lograr su implementación con mayor facilidad.

Mirando hacia adelante, el tratado da a nuestros productos acceso garantizado –permanente y sin aranceles– al consumidor norteamericano, cuyo mercado es 180 veces más grande que el peruano. Esta ventaja va a permitir no solo aumentar nuestras exportaciones sino también captar fuertes flujos de inversiones, ya que son pocos los países que gozan de este beneficio. Más aún, con los demócratas a cargo, no habrá nuevos tratados. El TLC nos va a diferenciar aún más del resto de la región. Pero creo que lo más positivo del acuerdo es que marca el punto de no retorno en nuestro camino a la modernidad. Integrados plenamente al mercado norteamericano –él más rico del mundo–, ni él más rabioso de los antisistema va a plantear retirarnos. Así se torna predecible la política económica y se reduce el riesgo electoral.

Por otro lado, la competencia va a forzar eficiencia y mejoras en la productividad. Cada vez será menos rentable el lobby mercantilista y proteccionista. Con ello, esperamos que la extinción final del 'empresaurio’ esté a la vista. Lo que sí falta con urgencia es una agenda pro competitividad para asegurar que el país le saca el máximo provecho a esta oportunidad. Es fundamental concesionar los puertos, así como eliminar aranceles y obstáculos burocráticos. El Perú tiene ahora la posibilidad de dar el gran salto a la modernidad, no la podemos desperdiciar.