viernes, 23 de septiembre de 2011

Perspectivas de la economía mundial y las bolsas de valores: ¡Pésimas!

Por: Ricardo Lago
SEMANA ECONÓMICA
05-09-11


Hay dos indicadores que, a mi juicio, nos hablan con elocuencia de la debacle financiera que se avecina. El primero es el precio del oro. Desde el 2008, he sido consistente en este blog, artículos periodísticos, programas de televisión, y conferencias sobre la trayectoria alcista del metal precioso.

Sustentaba mi pronóstico en la problemática de resolver el excesivo endeudamiento de estados, familias, e instituciones financieras en Europa, EEUU y Japón. Estos dos últimos meses he recogido en Europa multitud de anécdotas y conjeturas sobre las “cuentas alegres” que siguen haciendo, con una alta dosis de cinismo, los gobiernos y el público en general. Quedo con la convicción de que el ejercicio es: ¿Cuál es el mínimo ajuste para salir del paso? Cuando tenga tiempo contaré algunas historietas que lo ilustran. Ahí va un anticipo: la prima de un amigo mío griego ha logrado la jubilación anticipada a los 38 años .

Por tanto, en mi opinión, el proceso actual no está encaminado hacia una salida ordenada al excesivo endeudamiento, de tal manera que se pueda restablecer, consistente y progresivamente, la confianza de los mercados financieros. Por el contrario, si no se corrige drásticamente el rumbo en los próximos meses, el proceso tiene visos de ir o bien hacia la megainflación o si no a un colapso monetario – que cada uno le de la interpretación que quiera – para evitarla. En ambos casos el oro, sin duda rebasará el precio de 2,400 dólares la onza que alcanzó el 21 de enero de 1980 (dólares de hoy, equivalentes a los 850 de los de entonces); aunque cada vez es más difícil descartar que llegue a los 3,000, 5,000 o incluso los 10,000 dólares la onza. No creo que haya burbuja de oro; la burbuja es de emisión de moneda, créditos malos y un buen número de agentes económicos descapitalizados en un contexto de perspectivas de la economía mundial muy poco alentadoras. Cuando quiebra la confianza en las monedas y las finanzas de los estados que las emiten, el Oro es Rey.


El segundo indicador es la tasa de los bonos del Tesoro de los Estado Unidos. Muchos pensábamos (mea culpa) que con el ritmo de crecimiento de la deuda pública de los Estados Unidos, las prima de riesgo - y por ende, las tasas de interés subirían - para poder colocar los elevados montos de deuda. Pues no, ha sucedido justo lo contrario. Una vez despejados los nubarrones del contencioso demócrata –republicano sobre el límite legal de endeudamiento del gobierno federal, las tasa han bajado y mucho. A nadie le ha importado un comino el rebaja del “rating “crediticio de USA por Standard and Poors.

¿Quiere decir esto que la situación financiera de los EEUU era buena o al menos mala? En absoluto, lo que quiere decir es que la situación de Europa y las perspectivas de la economía mundial son tan pavorosas que, a corto plazo, la huida hacia títulos del Tesoro USA se ha revelado de repente como el mal menor. Es decir, los títulos en dólares como valor refugio por falta de un refugio mejor. ¿Cuánto durará ese corto plazo? Esa es la pregunta de los billones de dólares difícil de contestar. De ahí en adelante, las tasas USA subirán, sin duda. Creo es mejor estar en Oro que en bonos del Tesoro USA; es más, creo que en unos meses no será mala idea entrar “corto “en bonos USA y esperar a que suban las tasas. Parece que la diferencia es que, para los inversionistas, los EEUU tienen tiempo para ajustarse (están todavía en el segundo tiempo del partido), los europeos están agotando la segunda prórroga.

Déjenme que les ilustre el tema. Hoy 5 de septiembre a las 7 pm, la tasa del bono del Tesoro USA a 10 años ha llegado a tocar 1.91%. ¿Saben ustedes cuantos meses ha promediado un nivel menor al 2% en los últimos 130 años? Debajo tienen la respuesta:



Es decir, cuatro meses, en 130 años, durante la segunda guerra mundial, antes de que EEUU entrara en guerra; es decir, en un momento en que prácticamente los únicos instrumentos de ahorro con un minino de garantías sobre la faz de la tierra eran precisamente los bonos de Uncle Sam.

Doy por descontado que ya estamos o estaríamos pronto en una nueva recesión internacional: tasas tan bajas de los bonos a plazo del Tesoro USA son inconsistentes con una economía en crecimiento. Nueva recesión que llega sin todavía haber recuperado Europa, Japón y los EEUU el nivel de PBI alcanzado al final de la expansión que concluyó en diciembre del 2007. Lo trágico es que ahora apenas queda margen para políticas de estimulo fiscal y monetario y que China, Brasil y otras economías emergentes ya han dado de sí todo lo posible para paliar la situación global y están enfrentando problemas de sobrecalentamiento e inflación.

En definitiva, creo que estamos peor que en 2008 .

Una vez más, la economía peruana aguantará mejor que otras la recesión y las presiones cambiarias y financieras, pero crecerá a un ritmo bastante más lento .La explicación es: (1) que las reservas internacionales respaldan el 100% de los depósitos de la banca; (2) la deuda pública es razonablemente baja; y (3) las exportaciones de oro y plata subirán de valor y amortiguarán por tanto la caída del resto.

Mi pronóstico es que las bolsas mundiales van a caer en picada, no es de descartar que hasta los puntos mínimos registrado en marzo 2009 o incluso más abaje. Y creo que el ajustón se vendría antes de final de año. La BVL aguantará mejor que otras, sobre todo por las mineras de oro y plata, pero caerá como el resto.

Los analistas dicen que las bolsas están baratas. La dicen haciendo uso de los Price –Earnings ratios (PE) que resultan con sus predicciones de utilidades. Su error ésta precisamente en sus muy optimistas pronósticos de utilidades que no estan en consonancia con la evolución previsible de la economía mundial. Si utilizamos los PE ratios de Shiller (el precio actual de la bolsa dividido sobre el promedio de las utilidades de los últimos diez años) –que es mi indicador preferido- las bolsas estas caras en un mercado secular bajista que es en el que todavía estamos .

domingo, 4 de septiembre de 2011

Acceso restringido: la impericia de las empresas latinoamericanas para entrar a China

Las compañías latinoamericanas han sido incapaces de conseguir grandes resultados cuando buscan vender en China algo que no sea una materia prima. Si siguen las estrategias actuales, quizás nunca lo logren.
AMÉRICA ECONOMÍA
26-08-11


A primera vista Harbin no es una típica ciudad china. Ubicada en el noreste del país, su arquitectura y sus calles, con grandes bulevares e iglesias ortodoxas, dan testimonio de miles de expatriados rusos que llegaron antes y después de la revolución bolchevique de 1917. Pero su clima siberiano (que permite realizar uno de los festivales de esculturas de hielo más famosos del mundo) no es precisamente el adecuado para subirles el ánimo a los siete funcionarios brasileños de la fabricante de aviones Embraer. Menos cuando la fábrica está prácticamente sin actividad desde abril pasado.

Como otras empresas industriales latinoamericanas que se instalaron en China buscando crecer junto a la expansión de ese enorme mercado, la planta china de Embraer se ha visto atrapada en un laberinto de regulaciones, permisos y gestiones políticas que la mantuvieron durante meses al filo del cierre definitivo. Una situación inédita para la que se ha convertido en el gran orgullo industrial de Brasil al posicionarse con éxito en el mercado mundial de los jets regionales, aviones de hasta 50 asientos, como el ERJ-150. En China, Embraer producía estos aviones en asociación con la firma local Aviation Industry Corporation of China (AVIC). No obstante, el alza de los precios del petróleo los hizo perder competitividad y decidió dejar de producirlos. El plan de la empresa era usar la planta de la gélida Harbin para fabricar aviones más grandes y de mayor sofisticación, como el ERJ-190, un avión para 100 pasajeros. Sin embargo, nunca obtuvo autorización del gobierno chino para armarlo allí. Sin la aprobación, la fábrica de Harbin iba directo al colapso, y sólo la intercesión de la propia Dilma Rousseff durante su visita oficial a China en abril pasado reabrió la posibilidad de recibir esa aprobación definitiva que aún no llega.

Las dificultades de Embraer en China no son una excepción. Aunque el gigante oriental se ha ido transformando en uno de los principales socios comerciales de América Latina, con un comercio anual que ya llega a los US$ 200.000 millones, son varias las empresas latinoamericanas que se han ido arriesgando a instalarse directamente en el gigante oriental sin conseguir grandes resultados.

Muchas incluso han optado por dejar definitivamente el país, como ocurrió con la argentina IMPSA, el brazo industrial del poderoso grupo familiar Pescarmona, que en los últimos años se ha transformado en un exitoso fabricante de turbinas para la generación de energía hídrica y eólica. En los 80 también se transformó en un importante fabricante global de grúas de puerto, esas enormes grúas que deben cargar y descargar containers en unos pocos minutos. Por esa época abrió oficinas en Hong Kong en Beijing para atacar el mercado chino. “Nuestro primer proyecto en China fue proveer de grúas al puerto de Shanghái”, dice su vicepresidenta, Sofía Pescarmona. “Empezamos fabricando con un subcontratista chino y las cosas con mayor valor agregado las hacíamos en Mendoza”.

No obstante, al poco andar, la compañía entró en problemas con ese subcontratista chino con el cual empezó a competir y quien en 1992 fundó Shanghái Zhenhua Port Machinery (SZPM). “Tuvo grandes subsidios del Estado chino le regalaron un puerto, 10 barcos, le dieron dinero muy barato y fue prácticamente imposible para nosotros y el resto de los proveedores del mundo competir”, recuerda Pescarmona. Hoy SZPM tiene más del 70% de la participación de mercado global de grúas de puerto, muchas de las cuales se venden en la misma América Latina. “Hoy el mundo ve que está subiendo el precio de estas grúas”, dice Pescarmona, cuyo diagnóstico (quien lo relató en el Foro de las Multilatinas organizado por AméricaEconomía) es claro: “La vocación de China es ser un productor industrial de productos de alto valor agregado que es también nuestra vocación desde hace 100 años”, dice la argentina. “Asia sigue siendo un mercado interesante, el cual abordamos desde Malasia, pero no el mercado interno chino”.

La historia tiene elementos comunes con la de la Beijing Copper Tube, una corporación creada en 1987 entre la minera chilena Codelco, la fabricante de cañerías y cables de cobre chilena Madeco y el gobierno chino para fabricar cañerías de cobre en una ciudad en que hasta entonces sólo se hacían cañerías de plomo. El promisorio acuerdo fue de hecho uno de los antecedentes que llevaron a Chile a ser el primer país del mundo en reconocer a China como Economía de Mercado, lo que ayudó a su posterior ingreso a la Organización Mundial del Comercio.

No obstante, ante los malos resultados que el joint venture generó a las arcas de las empresas chilenas, éstas lo abandonaron en 1991, vendiendo su parte al gobierno chino.

Para Osvaldo Rosales, director de Comercio Exterior de Cepal, el think tank de economía de la ONU, especializado en América Latina, el cambio de eje en las relaciones económicas internacionales plantea un desafío enorme a los gobiernos y empresas latinoamericanos. “Una postura posible es pasiva: dejar que China nos arrastre, que es lo que está haciendo”, dice Rosales. “Otra es tratar de participar en las cadenas de valor asiáticas que se estructuran en torno a China.”

Pero llevar a la práctica este objetivo es más difícil de lo que parece. A pesar de un nombre más que auspicioso para entrar al mercado chino, el fabricante de buses brasileño Marcopolo no ha logrado repetir en China los modelos de producción que ha implantado en Sudáfrica, Egipto y, más recientemente, India.

"China es la única de las plantas nuestras en la que no hacemos buses, solamente producimos partes y piezas", dice el brasileño Rubens de la Rosa, director ejecutivo de Marcopolo. “¿Por qué no tenemos las mismas autorizaciones que los fabricantes locales? Una gran ventaja competitiva es tener volumen, y China eso no lo comparte”.

Pasando y pasando. El problema es que el poderoso modelo de industrialización que está empujando China es muy distinto al que ha ido generando casos de éxito en América Latina. El caso de Embraer es un claro ejemplo. “Embraer es una gran compañía gracias a su objetivo declarado de comprar afuera los mejores componentes y sistemas para sus aviones”, dice Richard Abulafia, vicepresidente de Teal Group, consultora especializada en la industria aeroespacial y de defensa. “China, por el contrario, compra componentes y sistemas a cualquiera que esté dispuesto a ceder tecnología, tal como lo hacía la ex URSS”. La argentina Sofía Pescarmona argumenta en la misma dirección. “China no nos dejará producir en su país a menos que cedamos nuestros conocimientos, los cuales nos ha costado mucho construir en estos más de 100 años. Nosotros preferimos no hacerlo”, dice.

Los conocedores del país oriental explican que las diferencias culturales son gran parte de las responsables de los problemas que han tenido los industriales latinoamericanos que se han atrevido a entrar en este país cuyo nombre significa literalmente reino central (Chung-kuo), un concepto que por definición reduce al resto del planeta a una simple periferia. “Ellos recuerdan que sólo hay 200 años en la historia de la humanidad en que China e India no fueron las principales potencias”, dice Rosales, de Cepal.

Para una cultura que vio pasar a mercaderes holandeses, portugueses y británicos, la presencia comercial de los occidentales tiene el signo de la fugacidad. En este sentido, las multilatinas son unas novatas que, como señala Michael David, consultor sénior del Boston Consulting Group en Beijing, tienen bastante que aprender de otras compañías extranjeras que llevan más tiempo en China. “Es necesario comprometerse con una visión de largo plazo, pues la curva de aprendizaje es larga”, dice.

Y es que las sutilezas y matices culturales de China representan un desafío que a priori cuesta dimensionar. “En América Latina se dice que no hay que mezclar la amistad con los negocios. Pero en Asia es totalmente distinto”, dice Julie Kim, directora del Centro Asia-Pacífico de la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile. “Es una diferencia crucial para entender el doing business allá”.

Este estilo y tradición se resumen en la palabra clave Guanxi. Compuesta de los ideogramas Guan (dosificar, sellar, involucrar) y Xì (ser, conexión, relación, amarrar, vincular), describe la red de conexiones y favores recíprocos de cuya robustez dependen los negocios en China. El guanxi precede al Partido Comunista y a la burocracia y se remonta a la familia misma del individuo, creciendo a través de la escuela, la educación superior, etc. Guanxi no es networking, como se entiende muchas veces en América Latina, es más bien un intercambio de deberes y derechos, una cadena de favores. El dar se denomina Mianzi, y corresponde a los atributos de un individuo que pueden ser útiles a la red. El dar de vuelta se llama Renqing, y es una suerte de deuda que puede ser cobrada en el futuro, pero cuyo contenido y magnitud se desconocen.

Cada vez que dos personas se encuentran por primera vez, una porción significativa de la conversación se centra en explorar y medir las implicancias del guanxi de cada una. Para Michael David, “no es algo tan diferente de otras comunidades de negocios en el sentido de que uno debe desarrollar relaciones y confianza. En China esto es más importante que un acuerdo por escrito”.

Como networking, el guanxi es un sistema más vinculante que sus similares en el mundo occidental. “Cuando en China recomiendas a alguien, no estás sólo dando el dato, sino extendiendo el vínculo e imponiéndole al recomendado el deber de no fallar, y ante el cual uno debe dar la cara”, precisa Julie Kim.

Muchos extranjeros quedan perplejos por la forma como operan sus contrapartes chinas. “Los plazos también son distintos. Más de una vez se ha escuchado a un occidental quejarse de haber ido a ocho reuniones y siete karaokes y el deal no se ha cerrado”, ejemplifica Julie Kim. Una tesis de grado realizada por estudiantes de negocios internacionales de la Universidad Linaeus, sobre la base de la experiencia de Pymes occidentales en China, explica que cuando los occidentales “miramos la calidad y el precio cuando hacemos negocios, los chinos miran al individuo y sus cualidades”.

El guanxi en acción. La chilena Compañía Sudamericana de Vapores, cuyo antiguo presidente logró tener una relación directa con el mismo Deng Xiao Ping, y la panificadora mexicana Bimbo, que compró una panificadora española que ya tenía operaciones en China, son dos de las pocas compañías de la región que han logrado poner un pie operativo en China, por lo menos a mediana escala. Muchas empresas de la región han entrado a China con éxito cuando su plan ha sido el de buscar insumos para producción que luego venden en la misma América Latina. Pero entrar con productos y servicios más elaborados ha resultado ser más que un dolor de cabeza. “Muchas veces en China no queda claro cómo uno logra que las cosas funcionen”, dice Michael David, de BCG. “Es un país enorme y muy diverso, y no sirve contar con el apoyo de un solo individuo bien conectado”.

El ejemplo de Embraer es interesante. A la cabeza de sus operaciones en China está Guan Dongyuan, un ingeniero titulado de la USP y de la China Europe International Business School. Antes fue representante de la minera Vale en China. ¿Será su guanxi menos robusto que el de Jianwei Zhang, presidente de la canadiense Bombardier, la eterna rival de Embraer en los jets regionales? Ingeniero de la Universidad de Tianjin, Zhang fue un funcionario público a nivel municipal entre 1975 y 1982. Hizo un MBA en la Universidad de Montreal y obtuvo un doctorado en administración en la misma institución, antes de ingresar a Bombardier. Recientemente, Bombardier cerró un acuerdo con Commercial Aircraft Corp of China (COMAC) para entrar en el mercado de los aviones de cabina estrecha de entre 100-149 asientos, similares a los que la brasileña no fue autorizada a fabricar. Un acuerdo que sorprendió a muchos analistas. “Es un negocio sin el menor sentido”, dice Abulafia, de Teal Group, quien no cree que la canadiense gane mucho con los términos de este joint venture.

No obstante, algunos interpretan el acuerdo de Bombardier como guanxi en estado puro. Su verdadero interés en China sería su división de ferrocarriles, que tiene más de 4.000 empleados y ha logrado sustanciosos contratos, como los sistemas de metro de Guanzhou y Shenzhen, la línea de tren del aeropuerto de Beijing y trenes de alta velocidad. “Las relaciones son cruciales en China”, dice en un video corporativo Pierre Beaudoin, CEO de Bombardier. “Para tener éxito en el largo plazo hay que tener paciencia”. Y paciencia ha tenido la canadiense: sus primeros negocios en China datan de la década del 50, cuando aún mandaba el camarada Mao.

El empresario chileno Andrónico Luksic, quien lidera el grupo familiar que controla Madeco, se lamenta por la falta de paciencia que lo llevó a vender su operación en China en 1991. “Una pena, porque si nos hubiésemos quedado le habríamos pegado el palo al gato”, dice el empresario.

La misma falta de paciencia es la que está llevando a las brasileñas minera Vale y a la siderúrgica Gerdau a desistir de algunas inversiones en China. Vale busca convertirse en la mayor compañía minera del mundo, pero esos planes han chocado con los tiempos chinos. Así sucedió cuando buscaban abrir un centro de distribución de hierro en China, sin resultados. “No es que digan que no, pero se demoran mucho en responder”, dice José Carlos Martins, director de Marketing, Ventas y Estrategia de Vale. “El tiempo pasa y llega la hora de que uno desiste”.

El boliviano Marcelo Claure, el hiperactivo presidente y fundador de Brightstar, la empresa más global de América Latina, no ha logrado llevar su modelo de negocios de distribución de celulares al enorme mercado chino. “No tiene paciencia para llevar los trámites que ello implica”, dice un ejecutivo que trabajó con él en Miami.

Para Michael David, del BCG, también es un error pensar a China como un mercado que “está esperándolo a uno con su producto”. Por el contrario, decenas de extranjeros y fabricantes locales compiten por un espacio económico que no tiene nada de tercermundista. “China no es mercado subatendido ni atrasado”, advierte. “Muchas compañías cometieron el error de posponer sus planes de entrar en China creyendo que era muy temprano. Hoy se dan cuenta de que es muy tarde”.

El ejemplo, a nivel latinoamericano, son algunos grupos mexicanos. Cemex lleva años anunciando su ingreso a China, pero en vez de concretarlo apostó al boom inmobiliario estadounidense. Hoy lo lamenta. En febrero de este año Lorenzo Zambrano anunció que el gigante cementero ya tiene los permisos y el socio local. Otra que ha anunciado planes semejantes es el fabricante de autopartes Metalsa, con sede en Monterrey y cuyo director general, Leopoldo Cedillo, anunció recientemente que el propósito es estar en China en los próximos cinco años.

A la impaciencia latinoamericana se le suma el desconocimiento de las empresas de este lado del mundo. “A América Latina le falta visibilidad”, dice David, quien abrió en 1992 la oficina del BCG en Shanghái. “La región se beneficiaría mucho de incrementar el intercambio académico y estudiantil con China, de colocar allí más productos culturales, moda y culinaria”.

Pero tampoco ha resultado fácil. Si bien, las calles de Beijing y Shanghái se encuentran variados restaurantes de parrillas argentinas, brasileñas y uruguayas, Pollo Campero, la más internacional de las cadenas de comida rápida de América Latina, ha fracasado en su intento de entrar al mercado chino. En 2007 abrió su primer local en Shanghái siguiendo la misma receta que le ha permitido ser exitoso en EE.UU., Indonesia e India, además de gran parte de los países de América Latina, los planes iniciales de abrir 500 locales en cinco años no prosperaron. Hoy Pollo Campero no tiene ningún local de su cadena en China (ver recuadro en página anterior).

Una mala noticia para las pretensiones industriales de América Latina: a menos que cambiemos de estrategia y sumemos paciencia, el modelo latinoamericano con China seguirá siendo el de la simple exportación de commodities.

LOS LÍMITES DEL GUANXI

El de Pollo Campero es un caso clásico de un guanxi no comprendido. La cadena guatemalteca de restaurantes de comida rápida, cuya receta secreta para hacer el pollo ha sido envidiada por la misma Kentucky Fried Chicken, ha logrado abrir con éxito 400 de sus restaurantes. 300 de ellos en América Latina, además de un centenar repartidos entre EE.UU., España, Medio Oriente, Indonesia e India, lo que la ha convertido en una de las empresas más globales de América Latina. En 2006, la cadena estaba totalmente consciente de la oportunidad que implicaba el mercado chino, por lo que empezó a trabajar para abrir su primer restaurante en Shanghái. Hizo estudios de locaciones, de marketing y de regulaciones necesarias para instalarse. El plan era tener entre 300 y 500 restaurantes al cabo de cinco años. A mediados de 2007 tenía cuatro. Hoy la cadena no tiene ninguno en China.

“El Estado interviene en todo el proceso: es el dueño del suelo a quien hay que pagarle arriendo, interfiere en la estructura de proveedores y está permanentemente supervisando el desarrollo del negocio”, dice Juan José Gutiérrez, el CEO de Pollo Campero, desde Guatemala. “Era esperable: se trata de un país comunista, con ciertas aperturas, pero de economía centralizada y estatal”.

Según las regulaciones, Pollo Campero debía operar dos años antes de poder vender franquicias de la cadena en China, que es como los guatemaltecos esperaban impulsar su crecimiento. En esos dos años, el gobierno evaluaba la calidad del negocio y su aporte a la comunidad. En ese período Gutiérrez comprendió que el mercado chino era totalmente distinto a todo lo que había visto. Por una parte, el consumidor chino exige innovación más que ningún otro. “Para mantener un flujo permanente de personas debíamos estar cambiando las recetas y promociones, ya no todos los meses, sino que todas las semanas”, dice Gutiérrez. “La misma característica de los chinos que los lleva a cambiar de celular cada tres meses los lleva a estar permanentemente pidiendo recetas y productos nuevos a los restaurantes a los que van. No estábamos totalmente preparados para eso”.

No obstante, lo que llevó a Gutiérrez a definitivamente abandonar China fue cuando se contactaron con empresarios chinos para venderles la franquicia. “Nos pedían dos años de gracia, sin pagar nada por el uso de la marca y de nuestras recetas”, dice Gutiérrez, quien no vio el lado amable del guanxi. “Por cómo se dio la negociación, tuvimos la sensación de que lo único que querían era la receta del pollo para hacerlo ellos mismos”.

Gutiérrez mantuvo su proyecto en China por dos años para aprobar los requerimientos de las autoridades y poder volver en un futuro en que se sientan más preparados para enfrentar ese mercado. “Muchos nos dicen que si nos hubiésemos quedado habríamos recuperado rápidamente la inversión, aunque no es claro cuánto tiempo de pérdidas y de inversión habríamos necesitado antes de lograr retornos”. KFC demoró, de hecho, más de 10 años. Otros como Burger King y Pizza Hut nunca lo lograron. Además haberse mantenido en China habría obligado a Campero a desviar recursos y talentos que hoy ha usado para expandirse en nuevos mercados como el de Europa y el de EE.UU., donde abrió un gran Pollo Campero en medio de Walt Disney Resort, el exitoso complejo turístico y de entretenciones ubicado en Florida. “Lo más curioso es que el 38% de los clientes de ese restaurante son chinos”.

lunes, 29 de agosto de 2011

Nacionalismo

Por: Richard Webb*
EL COMERCIO
29-08-11


Viajando por Europa, descubro que a veces no sé en qué país estoy. Pasamos de un país a otro sin ver señal alguna de frontera. Además, llegamos a Bélgica y me asalta la duda de si realmente se trata de un país. El poeta Belga, De Bruycker, dijo: “somos el único país que se pregunta si en realidad existe”. De Bruycker era un surrealista, pero su tesis tiene amplia aceptación; es general la idea de que no existe un país belga sino solo una población valona, de habla francés, y otra flamenca, cuyo idioma combina el holandés con el inglés. En una encuesta de opinión, el 60% de los belgas confesó su deseo de haber nacido en otro lugar. Además, casi toda ciudad tiene dos nombres, a veces radicalmente distintos, el flamenco y el francés y el nombre que se lee en la carretera depende del punto de origen. Para viajar a Mons desde Namur, los letreros indican Mons, pero si el viaje se inicia en Ghent, las señales dirán Bergen.

Desde hace un año el país no tiene gobierno. La aguerrida división política entre los grupos lingüísticos ha impedido formar una administración nacional, y los funcionarios hoy carecen de facultades para las iniciativas de gasto. Lo que sí tiene Bélgica son múltiples gobiernos comunales y locales, todos con extensos aparatos burocráticos y poderes políticos. Hace pocos años, el Gobierno Japonés fue desconcertado con la llegada de tres primeros ministros belgas, cada uno en viaje de negociación comercial, pero ninguno en representación del país entero.

Bélgica es solo un botón de muestra de lo que sucede en Europa. El continente que inventó el nacionalismo en los siglos XVIII y XIX, trasladando la legitimidad sagrada de los monarcas a los nuevos estado-nación, hoy observa cómo el poder de poderosos estados retrocede ante fuerzas que la comprimen desde arriba y desde abajo. Desde arriba, son desplazados por la globalización y por el gobierno multinacional de la Comunidad Europea. Desde abajo, los gobiernos centrales son restringidos y obstaculizados por un afloramiento del localismo, cargado de desconfianzas y celo entre grupos lingüísticos, regiones y ciudades. En algunos casos, se está llegando a una parálisis de la capacidad de gobierno, impidiendo por ejemplo una decidida resolución de la crisis financiera en varios países.

Si la historia de nuestro país continúa siendo “un esfuerzo colectivo por entender qué es lo que el Perú es o que el Perú quiere ser” –como observó Juan Miguel Bakula–, la experiencia de Europa nos puede dar pautas para esa búsqueda.

* Director Instituto del Perú, USMP

sábado, 27 de agosto de 2011

Cinco Años

Por: Yoani Sánchez*
AMÉRICA ECONOMÍA
27-08-11


¡Se acabó el chocolatín!, gritaron mis dos amigos al abrirles la puerta aquella noche del 31 de julio de 2006. Aludían, con su improvisada consigna, al último plan impulsado por Fidel Castro de distribuirle una cuota de chocolate a cada cubano en el mercado racionado.

Cuando tocaron el timbre, faltaban solo dos horas para entrar al primer día de agosto y Carlos Valenciaga ya había leído en la televisión una inesperada proclama anunciando la enfermedad del Máximo Líder.

Las luces del Consejo de Estado se veían extrañamente encendidas y un silencio anómalo se había instalado sobre la ciudad. Durante esa larga madrugada, nadie podría pegar un ojo en nuestra casa.

Cuando iban por el segundo vaso de ron, mis amigos comenzaron a contar cuántas veces habían proyectado aquel día, vaticinado aquella noticia. Él, trovador; ella, productora de televisión. Ambos nacieron y crecieron bajo el poder de un mismo presidente que había determinado hasta los más pequeños detalles de sus vidas. Yo los oía hablar y me sorprendía su desahogo, la catarata de deseos futuros que ahora afloraba. Quizás ellos se sentían más libres después de aquel anuncio. El tiempo les haría comprender que mientras nosotros chachareábamos sobre el porvenir, otros hacían que el paquete de la sucesión quedara atado y bien atado.

Cinco años después, el país ha sido transferido completamente por vía sanguínea. Raúl Castro ha recibido en herencia una nación, sus recursos, sus problemas y hasta sus habitantes. Todo lo que ha hecho en este último quinquenio brota del imperativo de no perder esa posesión familiar que le ha dejado su hermano.

La lentitud de sus reformas, la tibieza y superficialidad de estas, están marcadas en parte por sentirse beneficiario de un patrimonio que le ha sido encargado. ¿Y mis amigos?, se preguntarán ustedes. Pues se alejaron asustados cuando comprendieron que bajo el mandato del hermano menor la represión seguía y la penalización a la opinión estaba intacta. Nunca más volvieron a tocar mi puerta, ni a entrar a ese lugar donde en el 2006 llegaron gritando y creyendo que el mañana ya había comenzado.

* Yoani Sánchez es Licenciada en Filología. Reside en La Habana, Cuba, es una de las blogueras más destacadas en el mundo de habla hispana. Entre otras distinciones, por su trabajo en el blog Generación Y, ha recibido los premios Ortega y Gasset (2008), 25 Mejores Blogs Time-CNN (2009), María Moors Cabot (2009) y Príncipe Claus (2010), éste último, por haber sido seleccionada entre los 60 heroes de la libertad de expresión por el Instituto Internacional de Prensa (IPI), con sede en Viena, Austria.

Esta columna fue publicada originalmente en El Universo.com.

lunes, 15 de agosto de 2011

Insatisfacción

Por: Richard Webb*
EL COMERCIO
15-08-11


En mi vuelo a Londres viaja también una joven oriunda de Puno. Estoy tratando de imaginarme el choque de cultura que le espera, hasta que recuerdo que en Londres también se vive una insurrección.

En ambos lugares, la violencia ha llegado a las calles, al incendio de automóviles, saqueo de tiendas y pedradas para los policías.

En ese sentido, la puneña se sentiría igualmente en casa en París, Madrid, Atenas, Lisboa o Roma, donde se presentan escenarios similares de disturbios y violencia.

Y si viaja a Chile, se encontraría con estudiantes protestando violentamente contra la mala calidad de la educación, a pesar de que Chile registra la mejor educación de América Latina.

Más graves, por supuesto, son las insurrecciones que viven los países árabes, donde la vasta riqueza petrolera, los generosos programas sociales y los altos sueldos han producido más insatisfacción y rebeldía que tranquilidad política.

El escenario mundial nos dice que la abundancia material no es sinónimo de la satisfacción y que las revoluciones políticas surgen no de la privación material, sino, al contrario, del progreso.

La pobreza es profundamente conservadora y abraza a las monarquías, y al orden de los ritos y los mitos.

En casi todos los países ahora existen encuestas que miden la felicidad, o la “satisfacción vivencial”, cuando se comparan ricos y pobres, y descubren que es poca o nula la relación entre riqueza y felicidad.

Por casualidad, uno de los expertos mundiales en el tema es una politóloga peruana, Carol Graham, quien acaba de publicar un cuarto libro sobre la materia.

Lo que Graham deja en claro es que si bien lo material a veces produce felicidad, muchas veces no lo hace.

En China, Chile y Corea del Sur, a pesar de su extraordinario éxito económico durante los últimos veinte años, las encuestas no registran ninguna mejora en su nivel de satisfacción personal.

Hace cincuenta años se publicó el estudio, “Carcas, la comunidad olvidada”. Ubicada en la Cordillera Blanca y escondida en una quebrada de tierra escasa e infértil, Carcas era conocida por su extrema pobreza y, paradójicamente, por su afición a las fiestas. Hoy, su situación es mejor, pero persiste en su pobreza y en sus fiestas costosas. Pero más allá de los valores humanos omitidos por la moderna y la burocrática contabilidad de las necesidades materiales, cabe recordar que la insatisfacción es inherentemente humana, es un motor del progreso y, en cierta forma, es la expresión máxima de la felicidad.

*Director Instituto del Perú, USMP

domingo, 14 de agosto de 2011

La Década de las Multilatinas

Por: Javier Santiso*
AMÉRICA ECONOMÍA
14-08-11


Hoy en día las 30 principales multilatinas brasileñas poseen cerca de US$ 90.000 millones de activos en el extranjero y emplean cerca de 200.000 personas en otros países. Esta internacionalización todavía está en una fase inicial: a finales de 2009 apenas nueve empresas cuenta activos internacionales superiores a US$ 1.000 millones y otras 10 empresas tienen activos internacionales superiores a US$ 100 millones. El total del stock de inversiones directas en el extranjero por parte de las multinacionales brasileñas rondaba los US$ 160.000 millones a finales de 2009, situando así al gigante brasileño como el séptimo mayor inversor en el extranjero por parte de las economías emergentes.

Las multilatinas mexicanas también han sido muy activas a lo largo de la década pasada. El stock de inversiones extranjeras de las 20 principales totaliza US$ 117.000 millones en activos internacionales y cerca de 230.000 empleados ubicados fuera de México. Las tres primeras, Cemex, América Móvil y Carso Global Telecom, controlan US$ 86.000 millones de estos activos, es decir, cerca de 73% del total. En 2009, a pesar del colapso económico, las inversiones en el extranjero no se interrumpieron. Esta resistencia se explica en gran parte debido a dos grupos (Bimbo y Grupo México) que representaron casi dos tercios de ese monto. En 2010, las inversiones volvieron a repuntar: sólo en América Latina las empresas mexicanas invirtieron más de US$ 42.200 millones. El principal destino ha sido Brasil (US$ 21.000 millones), seguido por Colombia (US$ 5.000 millones).

Las multilatinas chilenas han sido particularmente activas,. En 2010, la inversión chilena en el exterior superó US$ 5.000 millones, llevando el stock acumulado a más de US$ 50.000 millones de dólares. De hecho, el año 2010 vio el nacimiento de un gigante de la aviación mundial impulsada por la fusión de la chilena LAN con la brasileña TAM. Por su parte Sonda, la mayor compañía tecnológica de la región, ha adquirido sólo en 2010 tres empresas, dos de ellas en Brasil (Telsinc y Softeam) además de la firma mexicana NextiraOne México S.A.

A estos países se sumaron también Perú y Colombia. El Grupo Santo Domingo es hoy en día uno de los principales accionistas de SABMiller, una de las mayores cerveceras mundiales, de origen anglo-sudafricano. Desde Perú destacan los grupos Romero, Brescia y Añaños. Desde Colombia siguen esos pasos empresas como Cementos Argos, Nutresa (ex Grupo Nacional de Chocolates), Organización Terpel y Saludcoop. En 2010, las empresas colombianas totalizaron adquisiciones superiores a los US$ 3.000 millones de dólares, una cifra ciertamente inferior al récord del año 2005 (US$ 4.600 millones), pero significativa del proceso de internacionalización desempeñado por los grupos colombianos, liderados por el Banco de Bogotá (que realizó en 2010 la mayor compra jamás operada por una empresa colombiana en el exterior, concretamente en Centroamérica), Empresas Públicas de Medellín e ISA.

Las multinacionales de América Latina están de nuevo con apetito por expandirse fuera de sus fronteras. 2010 ha sido un año de auge sin precedentes. El fenómeno de las multilatinas se está acelerando y el potencial sigue siendo importante. Según el Boston Consulting Group (BCG), ya son 100 empresas de la región que tienen sede en ocho países latinoamericanos, operan a nivel internacional y acumulan ingresos de al menos 500 millones de dólares. Brasil totaliza 34 empresas en este grupo, por delante de México (28) y Chile (21). Les siguen luego, relativamente lejos, Argentina (7), Colombia (5) y Perú (3). Por ahora este grupo de multilatinas concentra su actividad internacional en el continente americano con 110 presencias internacionales en la región y 51 en Estados-Unidos. Pero se asoman ahora también otros continentes, en particular Europa (33 implantaciones) y Asia (28). Empiezan también a aparecer nuevos destinos como incluso el continente africano (12 implantaciones, la gran mayoría impulsadas por los grupos brasileños).

No será de sorprender, ante esta dinámica, que veamos pronto irrumpir con fuerza en Europa algunas de estas multinacionales latinas. Ello podría constituir una oportunidad en particular para España que podría transformarse en plataforma de entrada para Europa de algunas de estas multilatinas. Por ahora están aterrizando con matrices en Lisboa, Londres o París. ¿Por qué no imaginar, sin embargo, que, al igual que la mexicana Cemex o las brasileñas Alpargatas y Gerdau, en su día no ubiquen estas matrices ahora en Madrid, Barcelona o Bilbao?

*Profesor de economía en ESADE Business School.

miércoles, 10 de agosto de 2011

"No todo lo que brilla..."

Por: Aldo Mariátegui
CORREO
10-08-11


Un amigo me hace estas reflexiones interesantes desde Estados Unidos: "Aldo: Muy buenos tus comentarios sobre Roncagliolo. Lo tienes fijado con hechos históricos frente a sus desatinados comentarios respaldando al impresentable de Rafael Correa. Personas con el pasado infame de éste no deberían ser ministros. Pero en el Perú se les premia y hasta elogia...

Con respecto al tema económico actual: el oro es una burbuja, no te deslumbres.

El oro debe subir cuando las monedas pierden valor, ergo inflación, y eso no está ocurriendo. Si hay otra recesión, habrá reducción de precios (deflación). Tiene más sentido que los inversionistas se refugien en los bonos del tesoro yanqui por el momento porque reditúan intereses.

El oro no reditúa intereses, sólo apreciación de capital mientras dure este pool de compras. Cuando se acabe la euforia, se desmoronará el precio.

Y ya no hay escasez de oferta mundial de oro, como antes.

El pronóstico de JP Morgan (oro a $2500) es la estrategia del viejo Joseph Kennedy: compras un título valor y/o commodity y comienzas a correr el rumor de que va a subir. Así formas pools de compra con los incautos para inflar artificialmente el valor. JP Morgan vende al alza y después el resto se queda colgado con el precio. Existen los vivos porque abundan los tontos... Como la que les hicieron allá algunas encuestadoras jugando con la Bolsa en la semana previa a la segunda vuelta. Fue escandaloso y no se sancionó cuando es facilísimo saber quién lo hizo. ¡Conasev es un chiste! ¿Por qué los congresistas no investigan eso? Reitero: el oro es una burbuja, porque si comienzan a subir los precios, la FED aún tiene amplio margen con las tasas de interés, ya sea para subirlas y/o para esterilizar mucha oferta monetaria que tuvo que inyectar al mercado en el 2008. Inclusive se habla de un 'Quantitative Easing 3', que sería la tercera etapa de emisión monetaria de la FED para sanear bancos (estadounidenses y europeos) e implementar más estímulo keynesiano.

De otro lado, los bancos alemanes están pegaditos con babas por haber comprado una cantidad importante de paquetes de hipotecas tóxicas (CDO). Los yanquis los estafaron de una manera increíble y la magnitud total de las pérdidas aún no ha terminado de revelarse. Si a eso le sumas el financiamiento de los déficits griego, español e italiano, entonces los bancos alemanes necesitan una inyección brutal de capital para patear a futuro (roll-over) los bonos soberanos de varios países europeos. Eso significa que las tasas de interés seguirán siendo bajas y el Banco Central Europeo también tendrá margen de maniobra para subir las tasas en el caso de que la inflación comience a aparecer por Europa. Lo que sí creo es que se viene otra recesión yanqui y el tradicional estímulo keynesiano ya no es la herramienta adecuada para combatirla. Ya se agotó cuando la tasa de interés está en cero y el déficit estadounidense supera el trillón. Lo que hay que hacer es lo de Clinton en el 90: implementar un plan de reducción de déficit que le devuelva la confianza a los agentes económicos y así éstos inviertan los excedentes generados en los últimos 3 años, donde han tenido una productividad y rentabilidad muy altas: las empresas gringas están nadando en caja.

Por eso el Premio Nobel Paul Krugman está muy equivocado cuando avala un estímulo keynesiano adicional. Cuando los agentes económicos perciban que el déficit estará bajo control –con el consecuente impacto en la inflación futura y la mayor disponibilidad de capital en el mercado-, comenzará a girar la rueda de inversión, empleo y consumo y se reactivará la economía.

Por eso Keynes, al que muchos leen muy mal, mencionó la existencia de los animal spirits como factores determinantes en la performance macroeconómica de los países. Los animal spirits son los factores sicológicos que se superponen a los factores racionales y matemáticos a la hora que los agentes toman decisiones económicas.

Hay un librazo muy interesante de Robert Schiller al respecto. Humala debería leerlo. Ese frenazo económico peruano es porque su elección, varios de sus nombramientos (¿qué hace la CGTP en el Ministerio de Trabajo?) y su infantil mención a la C-79 han absurdamente enfriado a los animals spirits locales".