Por: Ricardo Lago
SEMANA ECONÓMICA
12-02-13
Les aconsejo que no dejen de leer la última Newsletter de PIMCO. Seguramente les ayudará a moderar un poco la euforia económica que se vive en Lima estos meses.
Nunca esta de más poner en perspectiva los riesgos a la baja que presenta la economía mundial y que sin duda afectarían el devenir de la economía peruana.
En el 2009 salí a contracorriente del pesimismo excesivo :
http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/el-nuevo-sol/posts/el-decalogo-las-claves-para-entender-el-milagro-economico-peruano
Creo que hoy toca poner un grano de sal en la euforia desbordada :
http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/el-nuevo-sol/posts/demasiada-euforia-en-columna-de-correo-hoy
A Bill Gross se le conoce como el “Rey de los Bonos”. Es el fundador PIMCO, la mayor la casa de inversión de bonos del mundo que administra 2 billones de dólares, algo así como 15% del PBI de los EEUU y 30 veces las reservas internacionales del BCR. Su patrimonio personal clasifica como la 564 mayor fortuna según Forbes.
Pues bien, Gross, en su Newsletter de febrero, lanza una advertencia sobre los efectos catastróficos que se derivarían de las políticas de expansión monetaria sin control que vienen adoptando los bancos centrales de los principales países desarrollados desde la crisis del 2008.
Políticamente correcto, Gross elude la crítica frontal y directa a los bancos centrales, planteando el tema en contexto histórico, desde la inestable década de los 70, y además apelando al símil cósmico de la “supernova”, el destello de luz que se produce con una explosión estelar.
Sin embargo su mensaje es claro y, viniendo de quien viene, digno de tomar en cuenta: las sucesivas rondas de estímulos fiscales y sobre todo monetarios solo fomentan la especulación y están llevando a una sobrevaluación masiva de bonos y bolsas con el desenlace inminente de un nuevo colapso financiero o una inflación creciente. Estamos ante un escenario de mucho riesgo para poco rendimiento.
Debajo les transcribo algunos de los párrafos, traducidos al español, así como el texto completo de la Newsletter
“En los 70, saldo total de crédito en los EE.UU. ascendía a 3 billones (“trillion”) de dólares; hoy en día, se sitúa en $ 56 billones y suma y sigue. Un dólar adicional de crédito cada vez genera menos crecimiento del PBI real. En la década de los 80, por cada cuatro dólares de crédito nuevo se generaba un dólar de PIB real. En la última década, se necesitaban ya 10 dólares, y desde 2006, 20 dólares para producir el mismo resultado.”
“Asistimos en 2013, por tanto, a una realidad de excesivo crecimiento del crédito que va a parar cada vez más a la especulación y menos a la economía real. Esta "nueva normalidad" es entrópica en el sentido de que, a pesar del colosal crecimiento crediticio, cada vez contribuye menos al crecimiento del PBI: 2% ahora en lugar de una tasas histórica de 3,5% en los últimos 50 años; y posiblemente aún menos en el futuro.” “Constatamos que el crédito excesivo fomenta la especulación y no la innovación productiva. La apreciación de los activos, y no la rentabilidad de éstos, se ha convertido en la variable clave para perpetuar el proceso.”
“La cuenta atrás, sin embargo, comienza cuando los activos financieros suponen demasiado riesgo para sus bajas expectativas de rentabilidad; ese es el momento en que los inversionistas abandonan los mercados de capitales para colocar su dinero en activos reales.”
“Y lo hacen cuando se dan varios signos visibles : 1) bajos rendimientos de los bonos de largo plazo en relación al riesgo de duración, 2) apretadas primas de riesgo en relación al riesgo de impago; y 3) valoraciones PER demasiada altas en relación al riesgo de bajo crecimiento.”
Fuente: http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/el-nuevo-sol/posts/la-advertencia-de-gross-sobrevaluacion-masiva?utm_source=boletin&utm_medium=matutino&utm_campaign=2013-02-21
Artículo de Gross: http://www.pimco.com/EN/Insights/Pages/Credit-Supernova.aspx
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jueves, 21 de febrero de 2013
viernes, 23 de septiembre de 2011
Perspectivas de la economía mundial y las bolsas de valores: ¡Pésimas!
Por: Ricardo Lago
SEMANA ECONÓMICA
05-09-11
Hay dos indicadores que, a mi juicio, nos hablan con elocuencia de la debacle financiera que se avecina. El primero es el precio del oro. Desde el 2008, he sido consistente en este blog, artículos periodísticos, programas de televisión, y conferencias sobre la trayectoria alcista del metal precioso.
Sustentaba mi pronóstico en la problemática de resolver el excesivo endeudamiento de estados, familias, e instituciones financieras en Europa, EEUU y Japón. Estos dos últimos meses he recogido en Europa multitud de anécdotas y conjeturas sobre las “cuentas alegres” que siguen haciendo, con una alta dosis de cinismo, los gobiernos y el público en general. Quedo con la convicción de que el ejercicio es: ¿Cuál es el mínimo ajuste para salir del paso? Cuando tenga tiempo contaré algunas historietas que lo ilustran. Ahí va un anticipo: la prima de un amigo mío griego ha logrado la jubilación anticipada a los 38 años .
Por tanto, en mi opinión, el proceso actual no está encaminado hacia una salida ordenada al excesivo endeudamiento, de tal manera que se pueda restablecer, consistente y progresivamente, la confianza de los mercados financieros. Por el contrario, si no se corrige drásticamente el rumbo en los próximos meses, el proceso tiene visos de ir o bien hacia la megainflación o si no a un colapso monetario – que cada uno le de la interpretación que quiera – para evitarla. En ambos casos el oro, sin duda rebasará el precio de 2,400 dólares la onza que alcanzó el 21 de enero de 1980 (dólares de hoy, equivalentes a los 850 de los de entonces); aunque cada vez es más difícil descartar que llegue a los 3,000, 5,000 o incluso los 10,000 dólares la onza. No creo que haya burbuja de oro; la burbuja es de emisión de moneda, créditos malos y un buen número de agentes económicos descapitalizados en un contexto de perspectivas de la economía mundial muy poco alentadoras. Cuando quiebra la confianza en las monedas y las finanzas de los estados que las emiten, el Oro es Rey.
El segundo indicador es la tasa de los bonos del Tesoro de los Estado Unidos. Muchos pensábamos (mea culpa) que con el ritmo de crecimiento de la deuda pública de los Estados Unidos, las prima de riesgo - y por ende, las tasas de interés subirían - para poder colocar los elevados montos de deuda. Pues no, ha sucedido justo lo contrario. Una vez despejados los nubarrones del contencioso demócrata –republicano sobre el límite legal de endeudamiento del gobierno federal, las tasa han bajado y mucho. A nadie le ha importado un comino el rebaja del “rating “crediticio de USA por Standard and Poors.
¿Quiere decir esto que la situación financiera de los EEUU era buena o al menos mala? En absoluto, lo que quiere decir es que la situación de Europa y las perspectivas de la economía mundial son tan pavorosas que, a corto plazo, la huida hacia títulos del Tesoro USA se ha revelado de repente como el mal menor. Es decir, los títulos en dólares como valor refugio por falta de un refugio mejor. ¿Cuánto durará ese corto plazo? Esa es la pregunta de los billones de dólares difícil de contestar. De ahí en adelante, las tasas USA subirán, sin duda. Creo es mejor estar en Oro que en bonos del Tesoro USA; es más, creo que en unos meses no será mala idea entrar “corto “en bonos USA y esperar a que suban las tasas. Parece que la diferencia es que, para los inversionistas, los EEUU tienen tiempo para ajustarse (están todavía en el segundo tiempo del partido), los europeos están agotando la segunda prórroga.
Déjenme que les ilustre el tema. Hoy 5 de septiembre a las 7 pm, la tasa del bono del Tesoro USA a 10 años ha llegado a tocar 1.91%. ¿Saben ustedes cuantos meses ha promediado un nivel menor al 2% en los últimos 130 años? Debajo tienen la respuesta:
Es decir, cuatro meses, en 130 años, durante la segunda guerra mundial, antes de que EEUU entrara en guerra; es decir, en un momento en que prácticamente los únicos instrumentos de ahorro con un minino de garantías sobre la faz de la tierra eran precisamente los bonos de Uncle Sam.
Doy por descontado que ya estamos o estaríamos pronto en una nueva recesión internacional: tasas tan bajas de los bonos a plazo del Tesoro USA son inconsistentes con una economía en crecimiento. Nueva recesión que llega sin todavía haber recuperado Europa, Japón y los EEUU el nivel de PBI alcanzado al final de la expansión que concluyó en diciembre del 2007. Lo trágico es que ahora apenas queda margen para políticas de estimulo fiscal y monetario y que China, Brasil y otras economías emergentes ya han dado de sí todo lo posible para paliar la situación global y están enfrentando problemas de sobrecalentamiento e inflación.
En definitiva, creo que estamos peor que en 2008 .
Una vez más, la economía peruana aguantará mejor que otras la recesión y las presiones cambiarias y financieras, pero crecerá a un ritmo bastante más lento .La explicación es: (1) que las reservas internacionales respaldan el 100% de los depósitos de la banca; (2) la deuda pública es razonablemente baja; y (3) las exportaciones de oro y plata subirán de valor y amortiguarán por tanto la caída del resto.
Mi pronóstico es que las bolsas mundiales van a caer en picada, no es de descartar que hasta los puntos mínimos registrado en marzo 2009 o incluso más abaje. Y creo que el ajustón se vendría antes de final de año. La BVL aguantará mejor que otras, sobre todo por las mineras de oro y plata, pero caerá como el resto.
Los analistas dicen que las bolsas están baratas. La dicen haciendo uso de los Price –Earnings ratios (PE) que resultan con sus predicciones de utilidades. Su error ésta precisamente en sus muy optimistas pronósticos de utilidades que no estan en consonancia con la evolución previsible de la economía mundial. Si utilizamos los PE ratios de Shiller (el precio actual de la bolsa dividido sobre el promedio de las utilidades de los últimos diez años) –que es mi indicador preferido- las bolsas estas caras en un mercado secular bajista que es en el que todavía estamos .
SEMANA ECONÓMICA
05-09-11
Hay dos indicadores que, a mi juicio, nos hablan con elocuencia de la debacle financiera que se avecina. El primero es el precio del oro. Desde el 2008, he sido consistente en este blog, artículos periodísticos, programas de televisión, y conferencias sobre la trayectoria alcista del metal precioso.
Sustentaba mi pronóstico en la problemática de resolver el excesivo endeudamiento de estados, familias, e instituciones financieras en Europa, EEUU y Japón. Estos dos últimos meses he recogido en Europa multitud de anécdotas y conjeturas sobre las “cuentas alegres” que siguen haciendo, con una alta dosis de cinismo, los gobiernos y el público en general. Quedo con la convicción de que el ejercicio es: ¿Cuál es el mínimo ajuste para salir del paso? Cuando tenga tiempo contaré algunas historietas que lo ilustran. Ahí va un anticipo: la prima de un amigo mío griego ha logrado la jubilación anticipada a los 38 años .
Por tanto, en mi opinión, el proceso actual no está encaminado hacia una salida ordenada al excesivo endeudamiento, de tal manera que se pueda restablecer, consistente y progresivamente, la confianza de los mercados financieros. Por el contrario, si no se corrige drásticamente el rumbo en los próximos meses, el proceso tiene visos de ir o bien hacia la megainflación o si no a un colapso monetario – que cada uno le de la interpretación que quiera – para evitarla. En ambos casos el oro, sin duda rebasará el precio de 2,400 dólares la onza que alcanzó el 21 de enero de 1980 (dólares de hoy, equivalentes a los 850 de los de entonces); aunque cada vez es más difícil descartar que llegue a los 3,000, 5,000 o incluso los 10,000 dólares la onza. No creo que haya burbuja de oro; la burbuja es de emisión de moneda, créditos malos y un buen número de agentes económicos descapitalizados en un contexto de perspectivas de la economía mundial muy poco alentadoras. Cuando quiebra la confianza en las monedas y las finanzas de los estados que las emiten, el Oro es Rey.
El segundo indicador es la tasa de los bonos del Tesoro de los Estado Unidos. Muchos pensábamos (mea culpa) que con el ritmo de crecimiento de la deuda pública de los Estados Unidos, las prima de riesgo - y por ende, las tasas de interés subirían - para poder colocar los elevados montos de deuda. Pues no, ha sucedido justo lo contrario. Una vez despejados los nubarrones del contencioso demócrata –republicano sobre el límite legal de endeudamiento del gobierno federal, las tasa han bajado y mucho. A nadie le ha importado un comino el rebaja del “rating “crediticio de USA por Standard and Poors.
¿Quiere decir esto que la situación financiera de los EEUU era buena o al menos mala? En absoluto, lo que quiere decir es que la situación de Europa y las perspectivas de la economía mundial son tan pavorosas que, a corto plazo, la huida hacia títulos del Tesoro USA se ha revelado de repente como el mal menor. Es decir, los títulos en dólares como valor refugio por falta de un refugio mejor. ¿Cuánto durará ese corto plazo? Esa es la pregunta de los billones de dólares difícil de contestar. De ahí en adelante, las tasas USA subirán, sin duda. Creo es mejor estar en Oro que en bonos del Tesoro USA; es más, creo que en unos meses no será mala idea entrar “corto “en bonos USA y esperar a que suban las tasas. Parece que la diferencia es que, para los inversionistas, los EEUU tienen tiempo para ajustarse (están todavía en el segundo tiempo del partido), los europeos están agotando la segunda prórroga.
Déjenme que les ilustre el tema. Hoy 5 de septiembre a las 7 pm, la tasa del bono del Tesoro USA a 10 años ha llegado a tocar 1.91%. ¿Saben ustedes cuantos meses ha promediado un nivel menor al 2% en los últimos 130 años? Debajo tienen la respuesta:
Es decir, cuatro meses, en 130 años, durante la segunda guerra mundial, antes de que EEUU entrara en guerra; es decir, en un momento en que prácticamente los únicos instrumentos de ahorro con un minino de garantías sobre la faz de la tierra eran precisamente los bonos de Uncle Sam.
Doy por descontado que ya estamos o estaríamos pronto en una nueva recesión internacional: tasas tan bajas de los bonos a plazo del Tesoro USA son inconsistentes con una economía en crecimiento. Nueva recesión que llega sin todavía haber recuperado Europa, Japón y los EEUU el nivel de PBI alcanzado al final de la expansión que concluyó en diciembre del 2007. Lo trágico es que ahora apenas queda margen para políticas de estimulo fiscal y monetario y que China, Brasil y otras economías emergentes ya han dado de sí todo lo posible para paliar la situación global y están enfrentando problemas de sobrecalentamiento e inflación.
En definitiva, creo que estamos peor que en 2008 .
Una vez más, la economía peruana aguantará mejor que otras la recesión y las presiones cambiarias y financieras, pero crecerá a un ritmo bastante más lento .La explicación es: (1) que las reservas internacionales respaldan el 100% de los depósitos de la banca; (2) la deuda pública es razonablemente baja; y (3) las exportaciones de oro y plata subirán de valor y amortiguarán por tanto la caída del resto.
Mi pronóstico es que las bolsas mundiales van a caer en picada, no es de descartar que hasta los puntos mínimos registrado en marzo 2009 o incluso más abaje. Y creo que el ajustón se vendría antes de final de año. La BVL aguantará mejor que otras, sobre todo por las mineras de oro y plata, pero caerá como el resto.
Los analistas dicen que las bolsas están baratas. La dicen haciendo uso de los Price –Earnings ratios (PE) que resultan con sus predicciones de utilidades. Su error ésta precisamente en sus muy optimistas pronósticos de utilidades que no estan en consonancia con la evolución previsible de la economía mundial. Si utilizamos los PE ratios de Shiller (el precio actual de la bolsa dividido sobre el promedio de las utilidades de los últimos diez años) –que es mi indicador preferido- las bolsas estas caras en un mercado secular bajista que es en el que todavía estamos .
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RICARDO LAGO
martes, 4 de noviembre de 2008
Perú Intacto
Por Ricardo Lago
BCRP
27-10-08
A mediados de octubre, en la Reunión Anual del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, el Ministro de Finanzas de Perú, Luis Valdivieso, anunció su intención de emitir bonos a 30 años por US$ 600 millones. ¿Los actuales turbulentos mercados de capitales aceptarán un nuevo bono emitido por un país emergente?
La respuesta espontánea es no, pero Perú podría ser una excepción. La paradoja es que Perú podría tener éxito en el mercado de capitales precisamente porque no necesita el dinero. Perú ha estado teniendo superávit presupuestal por varios años y el nivel de su deuda pública es bajo. De hecho, Perú es uno de los pocos países donde las reservas internacionales del Banco Central (US$ 35 mil millones o 26% del PBI) exceden el total de la deuda pública interna y externa (US$ 30 mil millones). En otras palabras, el sector público en Perú es un acreedor neto. Los ingresos por esos bonos no son necesarios para pagar gastos corrientes, más bien las autoridades tienen la
intención de usar esos recursos para recomprar bonos peruanos de corto plazo de los inversionistas. Con esta operación se elevaría el plazo de vencimiento promedio de la deuda externa que actualmente es de 11 años.
La crisis financiera internacional de los últimos dos meses ha enfatizado la fortaleza de las finanzas peruanas. A diferencia de otras economías latinoamericanas, el tipo de cambio del Nuevo Sol –la moneda peruana- se ha mantenido estable con moderadas intervenciones del Banco Central y la tasa de interés interbancaria no ha cambiado mucho. Más aún, las autoridades no han salido al rescate de ninguna gran institución financiera o corporación. Es sumamente lamentable que estos logros fueran ensombrecidos por un escándalo de corrupción que impulsó una renovación parcial del gabinete ministerial.
Además de fundamentos fiscales y monetarios sólidos, Perú tiene un sistema bancario relativamente pequeño pero fuerte, con activos totales alrededor de un tercio de su PBI. Los bancos están adecuadamente capitalizados, bien supervisados y extremadamente líquidos. Alrededor de la mitad de los depósitos totales están colocados en los fondos de encaje o en deuda oficial. El Banco Central está bien posicionado para inyectar suficientes soles y liquidez en dólares relajando los requerimientos de encaje o recomprando valores emitidos por el mismo instituto emisor. La estructura del sector bancario también ayuda. Cuatro grandes bancos representan tres cuartas partes de la intermediación bancaria total; y dos de ellos pertenecen a la banca internacional, BBVA de España y Scotiabank de Canadá, hasta ahora sobrevivientes de la reciente crisis. Los bancos peruanos operan con bajo coeficiente de endeudamiento (inferior a diez a uno) y practican un estilo bancario tradicional: préstamos con garantía.
Una corrida de depósitos bancarios es impensable y no tendría éxito. La razón es que el total de depósitos del sistema (cerca de US$ 29 mil millones de dólares) es inferior a las reservas internacionales del Banco Central. Asimismo, las autoridades tienen disposición de cortar de raíz cualquier ataque especulativo contra el nuevo sol.
Es evidente que, a raíz de la esperada recesión internacional, la tasa de crecimiento del PBI será inferior al 10% esperado para 2008, habiendo registrado un 7% promedio en los últimos seis años. Una disminución en las exportaciones y flujos de capitales sin duda perjudicará los ingresos, la recaudación tributaria y la balanza de pagos. Sin embargo, los analistas proyectan que Perú crecería tanto para 2009 y 2010 en más de 5%. Hay tres factores claves que sostienen esta proyección. La primera son los compromisos de inversión extranjera directa en proyectos en ejecución que en total suman US$ 8 mil millones de dólares al año. La segunda es la disposición de las autoridades para ejecutar política fiscal contracíclica debido a los sólidos fundamentos presupuestales y al manejo de deuda. Y el tercero es la viabilidad de mantener el ritmo de préstamos para inversión local y de vivienda en vista de la buena condición del sistema bancario.
Perú es un caso real de éxito del libre mercado y disciplina fiscal. El libre comercio ha permitido que las exportaciones se multipliquen por nueve veces en menos de dos décadas. Tras progresivas reducciones arancelarias unilaterales efectuadas en el marco de la OMC, Perú firmó recientemente un acuerdo de libre comercio (TLC) con Estados Unidos y está negociando acuerdos con la Unión Europea y China. El Perú también es un caso de recuperación macroeconómica. Sólo hace 18 años atrás era un caso perdido con moratoria con todos sus acreedores externos -incluido el FMI y el Banco Mundial- y con una hiperinflación persistente. Hoy, Perú es una economía con rápido crecimiento y su sector público es un acreedor neto. En reconocimiento, a principios de 2008 las agencias de calificación S&P y Fitch elevaron la calificación crediticia del Perú al selecto grupo de países con grado de inversión.
El Banco Central de Reserva del Perú merece mucho crédito en el éxito conseguido por el país. Es una institución independiente, con personal de economistas competentes que miran a la banca central como un trabajo de toda la vida. La acumulación de reservas internacionales (RIN), a un nivel equivalente a la cuarta parte del PBI no es en absoluto fácil, y es aún más difícil en un país en desarrollo agobiado con fuertes demandas sociales. Este nivel de reserva, usado como efecto amortiguador, está dando sus frutos en estos días críticos. En esencia, el Perú ha suscrito su propia póliza de seguro.
¿Y la pobreza? El resultado final de las políticas de libre mercado de Perú ha sido una constante reducción de la pobreza. Desde 2003 hasta 2007, la tasa de pobreza -tal como lo define el Banco Mundial - se redujo de 52% a 39% y la pobreza extrema se ha aliviado de 21% a 14%. En los primeros dos años de su segundo mandato, el Presidente Alan García ha demostrado un firme compromiso con la reducción de la pobreza en virtud de las políticas macroeconómicas sostenibles. Esto muestra un agudo contraste con su primer mandato, de 1985 a 1990, cuando trató de luchar contra la pobreza en el marco de políticas macroeconómicas erróneas. El liderazgo y carisma del Presidente García está ahora en la raíz de la jornada de éxito del Perú, en medio de esta tormenta financiera sin precedente.
Si no se necesita dinero, ¿por qué entonces las autoridades están decididas a emitir un bono en medio de la actual crisis de los mercados financieros? Una razón puede ser la de dar una señal de sus propias fortalezas macroeconómicas a los mercados de capitales, en un momento en que las vulnerabilidades de todos los países han sido llevadas a una prueba de fortaleza extrema. Además, el éxito en la colocación de los bonos con los inversores probará el punto en el cual la economía pueda aprovechar el capital privado -incluso en mercados turbulentos- en contraposición a confiar exclusivamente en el financiamiento "de emergencia " por parte del FMI y del Banco Mundial.
Mientras que, algunos escépticos y abatidos banqueros se encogieron de hombros ante las oportunidades que ofrecían los bonos peruanos, otros banqueros de inversión corrieron a Lima para presentar sus ofertas.
BCRP
27-10-08
A mediados de octubre, en la Reunión Anual del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, el Ministro de Finanzas de Perú, Luis Valdivieso, anunció su intención de emitir bonos a 30 años por US$ 600 millones. ¿Los actuales turbulentos mercados de capitales aceptarán un nuevo bono emitido por un país emergente?
La respuesta espontánea es no, pero Perú podría ser una excepción. La paradoja es que Perú podría tener éxito en el mercado de capitales precisamente porque no necesita el dinero. Perú ha estado teniendo superávit presupuestal por varios años y el nivel de su deuda pública es bajo. De hecho, Perú es uno de los pocos países donde las reservas internacionales del Banco Central (US$ 35 mil millones o 26% del PBI) exceden el total de la deuda pública interna y externa (US$ 30 mil millones). En otras palabras, el sector público en Perú es un acreedor neto. Los ingresos por esos bonos no son necesarios para pagar gastos corrientes, más bien las autoridades tienen la
intención de usar esos recursos para recomprar bonos peruanos de corto plazo de los inversionistas. Con esta operación se elevaría el plazo de vencimiento promedio de la deuda externa que actualmente es de 11 años.
La crisis financiera internacional de los últimos dos meses ha enfatizado la fortaleza de las finanzas peruanas. A diferencia de otras economías latinoamericanas, el tipo de cambio del Nuevo Sol –la moneda peruana- se ha mantenido estable con moderadas intervenciones del Banco Central y la tasa de interés interbancaria no ha cambiado mucho. Más aún, las autoridades no han salido al rescate de ninguna gran institución financiera o corporación. Es sumamente lamentable que estos logros fueran ensombrecidos por un escándalo de corrupción que impulsó una renovación parcial del gabinete ministerial.
Además de fundamentos fiscales y monetarios sólidos, Perú tiene un sistema bancario relativamente pequeño pero fuerte, con activos totales alrededor de un tercio de su PBI. Los bancos están adecuadamente capitalizados, bien supervisados y extremadamente líquidos. Alrededor de la mitad de los depósitos totales están colocados en los fondos de encaje o en deuda oficial. El Banco Central está bien posicionado para inyectar suficientes soles y liquidez en dólares relajando los requerimientos de encaje o recomprando valores emitidos por el mismo instituto emisor. La estructura del sector bancario también ayuda. Cuatro grandes bancos representan tres cuartas partes de la intermediación bancaria total; y dos de ellos pertenecen a la banca internacional, BBVA de España y Scotiabank de Canadá, hasta ahora sobrevivientes de la reciente crisis. Los bancos peruanos operan con bajo coeficiente de endeudamiento (inferior a diez a uno) y practican un estilo bancario tradicional: préstamos con garantía.
Una corrida de depósitos bancarios es impensable y no tendría éxito. La razón es que el total de depósitos del sistema (cerca de US$ 29 mil millones de dólares) es inferior a las reservas internacionales del Banco Central. Asimismo, las autoridades tienen disposición de cortar de raíz cualquier ataque especulativo contra el nuevo sol.
Es evidente que, a raíz de la esperada recesión internacional, la tasa de crecimiento del PBI será inferior al 10% esperado para 2008, habiendo registrado un 7% promedio en los últimos seis años. Una disminución en las exportaciones y flujos de capitales sin duda perjudicará los ingresos, la recaudación tributaria y la balanza de pagos. Sin embargo, los analistas proyectan que Perú crecería tanto para 2009 y 2010 en más de 5%. Hay tres factores claves que sostienen esta proyección. La primera son los compromisos de inversión extranjera directa en proyectos en ejecución que en total suman US$ 8 mil millones de dólares al año. La segunda es la disposición de las autoridades para ejecutar política fiscal contracíclica debido a los sólidos fundamentos presupuestales y al manejo de deuda. Y el tercero es la viabilidad de mantener el ritmo de préstamos para inversión local y de vivienda en vista de la buena condición del sistema bancario.
Perú es un caso real de éxito del libre mercado y disciplina fiscal. El libre comercio ha permitido que las exportaciones se multipliquen por nueve veces en menos de dos décadas. Tras progresivas reducciones arancelarias unilaterales efectuadas en el marco de la OMC, Perú firmó recientemente un acuerdo de libre comercio (TLC) con Estados Unidos y está negociando acuerdos con la Unión Europea y China. El Perú también es un caso de recuperación macroeconómica. Sólo hace 18 años atrás era un caso perdido con moratoria con todos sus acreedores externos -incluido el FMI y el Banco Mundial- y con una hiperinflación persistente. Hoy, Perú es una economía con rápido crecimiento y su sector público es un acreedor neto. En reconocimiento, a principios de 2008 las agencias de calificación S&P y Fitch elevaron la calificación crediticia del Perú al selecto grupo de países con grado de inversión.
El Banco Central de Reserva del Perú merece mucho crédito en el éxito conseguido por el país. Es una institución independiente, con personal de economistas competentes que miran a la banca central como un trabajo de toda la vida. La acumulación de reservas internacionales (RIN), a un nivel equivalente a la cuarta parte del PBI no es en absoluto fácil, y es aún más difícil en un país en desarrollo agobiado con fuertes demandas sociales. Este nivel de reserva, usado como efecto amortiguador, está dando sus frutos en estos días críticos. En esencia, el Perú ha suscrito su propia póliza de seguro.
¿Y la pobreza? El resultado final de las políticas de libre mercado de Perú ha sido una constante reducción de la pobreza. Desde 2003 hasta 2007, la tasa de pobreza -tal como lo define el Banco Mundial - se redujo de 52% a 39% y la pobreza extrema se ha aliviado de 21% a 14%. En los primeros dos años de su segundo mandato, el Presidente Alan García ha demostrado un firme compromiso con la reducción de la pobreza en virtud de las políticas macroeconómicas sostenibles. Esto muestra un agudo contraste con su primer mandato, de 1985 a 1990, cuando trató de luchar contra la pobreza en el marco de políticas macroeconómicas erróneas. El liderazgo y carisma del Presidente García está ahora en la raíz de la jornada de éxito del Perú, en medio de esta tormenta financiera sin precedente.
Si no se necesita dinero, ¿por qué entonces las autoridades están decididas a emitir un bono en medio de la actual crisis de los mercados financieros? Una razón puede ser la de dar una señal de sus propias fortalezas macroeconómicas a los mercados de capitales, en un momento en que las vulnerabilidades de todos los países han sido llevadas a una prueba de fortaleza extrema. Además, el éxito en la colocación de los bonos con los inversores probará el punto en el cual la economía pueda aprovechar el capital privado -incluso en mercados turbulentos- en contraposición a confiar exclusivamente en el financiamiento "de emergencia " por parte del FMI y del Banco Mundial.
Mientras que, algunos escépticos y abatidos banqueros se encogieron de hombros ante las oportunidades que ofrecían los bonos peruanos, otros banqueros de inversión corrieron a Lima para presentar sus ofertas.
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