Por: Aldo Mariátegui
CORREO
10-08-11
Un amigo me hace estas reflexiones interesantes desde Estados Unidos: "Aldo: Muy buenos tus comentarios sobre Roncagliolo. Lo tienes fijado con hechos históricos frente a sus desatinados comentarios respaldando al impresentable de Rafael Correa. Personas con el pasado infame de éste no deberían ser ministros. Pero en el Perú se les premia y hasta elogia...
Con respecto al tema económico actual: el oro es una burbuja, no te deslumbres.
El oro debe subir cuando las monedas pierden valor, ergo inflación, y eso no está ocurriendo. Si hay otra recesión, habrá reducción de precios (deflación). Tiene más sentido que los inversionistas se refugien en los bonos del tesoro yanqui por el momento porque reditúan intereses.
El oro no reditúa intereses, sólo apreciación de capital mientras dure este pool de compras. Cuando se acabe la euforia, se desmoronará el precio.
Y ya no hay escasez de oferta mundial de oro, como antes.
El pronóstico de JP Morgan (oro a $2500) es la estrategia del viejo Joseph Kennedy: compras un título valor y/o commodity y comienzas a correr el rumor de que va a subir. Así formas pools de compra con los incautos para inflar artificialmente el valor. JP Morgan vende al alza y después el resto se queda colgado con el precio. Existen los vivos porque abundan los tontos... Como la que les hicieron allá algunas encuestadoras jugando con la Bolsa en la semana previa a la segunda vuelta. Fue escandaloso y no se sancionó cuando es facilísimo saber quién lo hizo. ¡Conasev es un chiste! ¿Por qué los congresistas no investigan eso? Reitero: el oro es una burbuja, porque si comienzan a subir los precios, la FED aún tiene amplio margen con las tasas de interés, ya sea para subirlas y/o para esterilizar mucha oferta monetaria que tuvo que inyectar al mercado en el 2008. Inclusive se habla de un 'Quantitative Easing 3', que sería la tercera etapa de emisión monetaria de la FED para sanear bancos (estadounidenses y europeos) e implementar más estímulo keynesiano.
De otro lado, los bancos alemanes están pegaditos con babas por haber comprado una cantidad importante de paquetes de hipotecas tóxicas (CDO). Los yanquis los estafaron de una manera increíble y la magnitud total de las pérdidas aún no ha terminado de revelarse. Si a eso le sumas el financiamiento de los déficits griego, español e italiano, entonces los bancos alemanes necesitan una inyección brutal de capital para patear a futuro (roll-over) los bonos soberanos de varios países europeos. Eso significa que las tasas de interés seguirán siendo bajas y el Banco Central Europeo también tendrá margen de maniobra para subir las tasas en el caso de que la inflación comience a aparecer por Europa. Lo que sí creo es que se viene otra recesión yanqui y el tradicional estímulo keynesiano ya no es la herramienta adecuada para combatirla. Ya se agotó cuando la tasa de interés está en cero y el déficit estadounidense supera el trillón. Lo que hay que hacer es lo de Clinton en el 90: implementar un plan de reducción de déficit que le devuelva la confianza a los agentes económicos y así éstos inviertan los excedentes generados en los últimos 3 años, donde han tenido una productividad y rentabilidad muy altas: las empresas gringas están nadando en caja.
Por eso el Premio Nobel Paul Krugman está muy equivocado cuando avala un estímulo keynesiano adicional. Cuando los agentes económicos perciban que el déficit estará bajo control –con el consecuente impacto en la inflación futura y la mayor disponibilidad de capital en el mercado-, comenzará a girar la rueda de inversión, empleo y consumo y se reactivará la economía.
Por eso Keynes, al que muchos leen muy mal, mencionó la existencia de los animal spirits como factores determinantes en la performance macroeconómica de los países. Los animal spirits son los factores sicológicos que se superponen a los factores racionales y matemáticos a la hora que los agentes toman decisiones económicas.
Hay un librazo muy interesante de Robert Schiller al respecto. Humala debería leerlo. Ese frenazo económico peruano es porque su elección, varios de sus nombramientos (¿qué hace la CGTP en el Ministerio de Trabajo?) y su infantil mención a la C-79 han absurdamente enfriado a los animals spirits locales".
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miércoles, 10 de agosto de 2011
sábado, 25 de julio de 2009
El BCR ganó la Apuesta
Por: Aldo Mariátegui
CORREO
25-07-09
La estabilidad cambiaria es clave. Cuando un banco central se ve forzado a devaluar en exceso, se tambalean empresas y deudores, máxime en una economía tan dolarizada como la peruana. Ante una crisis, recae sobre el banquero central la complejísima tarea de decidir la combinación adecuada entre cuántas reservas sacrificar, hasta dónde permitir que se devalúe la moneda, y qué tasas de interés y/o inyección monetaria ejecutar.
Durante la crisis internacional que se inicia en setiembre del 2008 no le han faltado críticos al BCR. Pocos le reconocen el mérito de estar en minoría entre los bancos centrales que mantuvieron la estabilidad cambiaria y financiera. Muchos le han reprochado la "demora y rapidez" en bajar tasas de interés. Concluyo que su desempeño encaja en la película As good as it gets, que protagonizó Jack Nicholson. O sea, tan buena como se puede esperar en el mundo de lo posible.
Si el BCR hubiera reducido la tasa de interés prematuramente, se hubiera corrido el riesgo de una crisis cambiaria. Cierto que las reservas de divisas eran elevadísimas (US$36 mil millones, cifra superior a todos los depósitos bancarios), pero en una situación de pánico nadie se cree nada ni se fía de nadie. Entre setiembre y marzo pasados se acrecentó la preferencia de los inversionistas por los bonos del Tesoro estadounidense. Para retener los capitales en Perú no había otra opción que pagarles una prima de riesgo suficiente (o sea, mantener la tasa en alrededor del 7%). En paralelo, a partir de setiembre el BCR inyectó liquidez adicional en el sistema equivalente al doble del circulante para que los bancos mantuvieran el crecimiento del crédito y pudieran hacer frente a posibles retiros. La inyección nunca es "gratis". Las divisas mermaron de US$36 mil a US$30 mil millones. Ahora repuntan de nuevo. Fue una buena apuesta, porque el BCR pudo mantener la estabilidad cambiaria con un costo moderado de reservas.
México, Brasil y Chile no corrieron la misma suerte. Los brasileños, y sobre todo los mexicanos, perdieron contra el mercado y tuvieron que devaluar alrededor del 50%, y sus pérdidas de reservas cayeron en saco roto. Los chilenos decidieron dejar caer el valor del peso 32% frente al dólar antes que perder reservas. La ironía es que ahora estas monedas se están apreciando. Primero sobredevaluaron y ahora los tipos de cambio van de regreso al punto de partida. La excesiva volatilidad cambiaria tiene efectos negativos en empresas y consumidores. Este es, a mi juicio, uno de los factores que han empujado a estas tres economías a la recesión. El BCR consideró que la solidez financiera del país era suficiente y evitó una maxidevaluación. Su diagnóstico fue el acertado.
Chile pudo empezar a bajar las tasas desde el 8% de diciembre pasado hasta el 0.5% actual porque su moneda pasó por una devaluación acumulada del 32% desde setiembre (y del 50% desde abril del 2008). Había pagado un alto costo devaluatorio. El BCR no pudo iniciar la reducción de tasas hasta marzo porque el sol apenas se había devaluado moderadamente (12%) y dicha caída se mantuvo hasta febrero. No tenía pues el resguardo de una maxidevaluación precisamente por haber sido capaz de evitarla.
Desde marzo, el BCR ha podido reducir las tasas de 7% al 2%. Las tasas de Brasil y México aún siguen a niveles más altos que las peruanas: 8.75% y 4.5%.
¿Cómo puede uno suponer que no habría habido una crisis cambiaria si se hubieran bajado las tasas cuando todavía cundía el pánico y reinaba la preferencia por los bonos del Tesoro de EE.UU.? Soledad la de algunos funcionarios públicos que hacen su trabajo bien.
CORREO
25-07-09
La estabilidad cambiaria es clave. Cuando un banco central se ve forzado a devaluar en exceso, se tambalean empresas y deudores, máxime en una economía tan dolarizada como la peruana. Ante una crisis, recae sobre el banquero central la complejísima tarea de decidir la combinación adecuada entre cuántas reservas sacrificar, hasta dónde permitir que se devalúe la moneda, y qué tasas de interés y/o inyección monetaria ejecutar.
Durante la crisis internacional que se inicia en setiembre del 2008 no le han faltado críticos al BCR. Pocos le reconocen el mérito de estar en minoría entre los bancos centrales que mantuvieron la estabilidad cambiaria y financiera. Muchos le han reprochado la "demora y rapidez" en bajar tasas de interés. Concluyo que su desempeño encaja en la película As good as it gets, que protagonizó Jack Nicholson. O sea, tan buena como se puede esperar en el mundo de lo posible.
Si el BCR hubiera reducido la tasa de interés prematuramente, se hubiera corrido el riesgo de una crisis cambiaria. Cierto que las reservas de divisas eran elevadísimas (US$36 mil millones, cifra superior a todos los depósitos bancarios), pero en una situación de pánico nadie se cree nada ni se fía de nadie. Entre setiembre y marzo pasados se acrecentó la preferencia de los inversionistas por los bonos del Tesoro estadounidense. Para retener los capitales en Perú no había otra opción que pagarles una prima de riesgo suficiente (o sea, mantener la tasa en alrededor del 7%). En paralelo, a partir de setiembre el BCR inyectó liquidez adicional en el sistema equivalente al doble del circulante para que los bancos mantuvieran el crecimiento del crédito y pudieran hacer frente a posibles retiros. La inyección nunca es "gratis". Las divisas mermaron de US$36 mil a US$30 mil millones. Ahora repuntan de nuevo. Fue una buena apuesta, porque el BCR pudo mantener la estabilidad cambiaria con un costo moderado de reservas.
México, Brasil y Chile no corrieron la misma suerte. Los brasileños, y sobre todo los mexicanos, perdieron contra el mercado y tuvieron que devaluar alrededor del 50%, y sus pérdidas de reservas cayeron en saco roto. Los chilenos decidieron dejar caer el valor del peso 32% frente al dólar antes que perder reservas. La ironía es que ahora estas monedas se están apreciando. Primero sobredevaluaron y ahora los tipos de cambio van de regreso al punto de partida. La excesiva volatilidad cambiaria tiene efectos negativos en empresas y consumidores. Este es, a mi juicio, uno de los factores que han empujado a estas tres economías a la recesión. El BCR consideró que la solidez financiera del país era suficiente y evitó una maxidevaluación. Su diagnóstico fue el acertado.
Chile pudo empezar a bajar las tasas desde el 8% de diciembre pasado hasta el 0.5% actual porque su moneda pasó por una devaluación acumulada del 32% desde setiembre (y del 50% desde abril del 2008). Había pagado un alto costo devaluatorio. El BCR no pudo iniciar la reducción de tasas hasta marzo porque el sol apenas se había devaluado moderadamente (12%) y dicha caída se mantuvo hasta febrero. No tenía pues el resguardo de una maxidevaluación precisamente por haber sido capaz de evitarla.
Desde marzo, el BCR ha podido reducir las tasas de 7% al 2%. Las tasas de Brasil y México aún siguen a niveles más altos que las peruanas: 8.75% y 4.5%.
¿Cómo puede uno suponer que no habría habido una crisis cambiaria si se hubieran bajado las tasas cuando todavía cundía el pánico y reinaba la preferencia por los bonos del Tesoro de EE.UU.? Soledad la de algunos funcionarios públicos que hacen su trabajo bien.
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