Por: Rolando Arellano, Dr. en Márketing*
EL COMERCIO
21-05-10
Hay momentos en que, para avanzar, las sociedades deben romper sus paradigmas, cambiar esas ideas que todos aceptan como verdades indiscutibles. Uno de ellos es el de la composición de la clase media.
Durante casi un siglo, los peruanos hemos visto a la clase media como el grupo que, con algo de dinero, es el guardián de la manera de vivir “correcta” de la sociedad. Este sería ese 15% de personas “B”, ubicadas entre las clases pobres (el 80% del país) y el 5% de las clases dominantes (clase alta o “A”), manteniendo el statu quo y defendiendo la moral y las buenas costumbres. Pero las cosas hoy no funcionan así.
En los últimos 40 años, mientras los más ricos perdían sus tierras con la reforma agraria y los empleados de clase media veían disminuir sus ingresos por la inflación, los pobres migrantes que llegaron a instalarse en la periferia de las ciudades crecían y se desarrollaban económica y socialmente. Hoy tienen mucha más riqueza de la que las formas de medir clásicas les asignan, y tienen mayor peso social que el que normalmente se supone. Son la nueva clase media. Hoy sus representantes no solo dirigen la pequeña y mediana empresa, la mayor fuerza laboral del país, sino que están también en la gran empresa, en las dirigencias políticas (basta ver a los congresistas, alcaldes y presidentes regionales) y también en la formación de movimientos culturales y artísticos.
Pero lo más importante es que esta nueva clase, muy fuerte demográfica, social y económicamente, no es más la guardiana de la cultura tradicional y del buen comportamiento clásico. Por el contrario, ella está creando sus propios criterios estéticos, culturales y económicos, que son muchas veces mal comprendidos por la sociedad tradicional.
El Perú está creciendo, pero por caminos que la sociedad tradicional no imaginó. Para aprovecharlo debemos buscar formas de entendimiento entre las clases medias clásicas y las nuevas —y cada vez más numerosas— clases del medio. Algo de eso está propuesto en mi nuevo libro “Al medio hay sitio, el crecimiento social según los estilos de vida”. Espero les parezca útil.
(*) Centrum Católica. Arellano Marketing, Investigación y Consultoría.
viernes, 21 de mayo de 2010
La Política del Gas
Por: Jaime de Althaus Guarderas
EL COMERCIO
21-05-10
Los pueblos quieren gas pero no quieren hidroeléctricas. Quieren un combustible no renovable con efecto invernadero en lugar de una fuente energética renovable y no contaminante. Por supuesto, el gas es menos nocivo que el petróleo, pero mucho más que la energía hidráulica. Y como la inversión en hidroeléctricas no es rentable al precio artificialmente bajo al que se vende el gas del lote 88 a las centrales termoeléctricas, lo que estamos viendo es una participación creciente del gas en la matriz energética en detrimento de la energía de fuente hidráulica. Así, la suma de la presión social y el incentivo económico llevan al Perú a depender crecientemente de un recurso no renovable, de modo que cuando este se agote en unas decenas de años, no tendremos cómo suplirlo con hidroeléctricas que no habremos construido.
No es solo que no hay plan energético de largo plazo. Es que el gas cumple otras funciones. Más que el sucedáneo energético, es el sucedáneo político del petróleo. Sirve para agitar banderas nacionalistas y demagógicas. Para reverdecer el anticapitalismo. Con el gas, la exportación vuelve a ser la expoliación y nos reinstala en el imaginario colonial. Se la rechaza en todos los tonos, y más aún si es al horrendo Chile. La exportación al vecino del sur queda tácitamente prohibida, aun cuando lo que nos pueda pagar ese país sea un precio bastante más alto que el del deprimido mercado mundial. Chile ha construido dos plantas de regasificación para importar gas, y lo tiene que hacer desde Nigeria, con altísimo costo. Si exportamos, es absurdo y primitivo no hacerlo a ese destino, aun cuando al final acabe dándose el desenlace irónico de que el gasoducto surandino, demandado por las “nacionalistas” regiones del sur del país, termine vendiéndole gas (o energía de una termoeléctrica) a Chile para conseguir el mercado que necesita para hacerse rentable. Porque es obvio que en el sur del Perú no hay suficiente salida para un gasoducto que puede costar 2 mil millones de dólares o más.
Son los caminos curiosos que encuentra la historia, si es que los encuentra. Porque puede pasar lo de Bolivia, donde el nacionalismo reivindicativo ha logrado bajar las reservas de 56 TCF a 12 TCF en muy pocos años. Pues las reservas son, en efecto, un concepto dinámico. Crecen si hay inversión, y esta aumenta si hay mercado y se respetan las reglas de juego. Por eso, hay que tener cuidado con los meses que vienen. La competencia electoral inflama los discursos hasta el paroxismo. Ojalá, en medio de la pasión, se conserve la capacidad de salvar el verdadero interés nacional.
EL COMERCIO
21-05-10
Los pueblos quieren gas pero no quieren hidroeléctricas. Quieren un combustible no renovable con efecto invernadero en lugar de una fuente energética renovable y no contaminante. Por supuesto, el gas es menos nocivo que el petróleo, pero mucho más que la energía hidráulica. Y como la inversión en hidroeléctricas no es rentable al precio artificialmente bajo al que se vende el gas del lote 88 a las centrales termoeléctricas, lo que estamos viendo es una participación creciente del gas en la matriz energética en detrimento de la energía de fuente hidráulica. Así, la suma de la presión social y el incentivo económico llevan al Perú a depender crecientemente de un recurso no renovable, de modo que cuando este se agote en unas decenas de años, no tendremos cómo suplirlo con hidroeléctricas que no habremos construido.
No es solo que no hay plan energético de largo plazo. Es que el gas cumple otras funciones. Más que el sucedáneo energético, es el sucedáneo político del petróleo. Sirve para agitar banderas nacionalistas y demagógicas. Para reverdecer el anticapitalismo. Con el gas, la exportación vuelve a ser la expoliación y nos reinstala en el imaginario colonial. Se la rechaza en todos los tonos, y más aún si es al horrendo Chile. La exportación al vecino del sur queda tácitamente prohibida, aun cuando lo que nos pueda pagar ese país sea un precio bastante más alto que el del deprimido mercado mundial. Chile ha construido dos plantas de regasificación para importar gas, y lo tiene que hacer desde Nigeria, con altísimo costo. Si exportamos, es absurdo y primitivo no hacerlo a ese destino, aun cuando al final acabe dándose el desenlace irónico de que el gasoducto surandino, demandado por las “nacionalistas” regiones del sur del país, termine vendiéndole gas (o energía de una termoeléctrica) a Chile para conseguir el mercado que necesita para hacerse rentable. Porque es obvio que en el sur del Perú no hay suficiente salida para un gasoducto que puede costar 2 mil millones de dólares o más.
Son los caminos curiosos que encuentra la historia, si es que los encuentra. Porque puede pasar lo de Bolivia, donde el nacionalismo reivindicativo ha logrado bajar las reservas de 56 TCF a 12 TCF en muy pocos años. Pues las reservas son, en efecto, un concepto dinámico. Crecen si hay inversión, y esta aumenta si hay mercado y se respetan las reglas de juego. Por eso, hay que tener cuidado con los meses que vienen. La competencia electoral inflama los discursos hasta el paroxismo. Ojalá, en medio de la pasión, se conserve la capacidad de salvar el verdadero interés nacional.
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ENERGIA,
JAIME DE ALTHAUS,
PERU
sábado, 15 de mayo de 2010
Los "Nuevos Pobres" ya no son tan Pobres como se Pensaba
EL COMERCIO
15-05-10
El investigador social Rolando Arellano habla sobre los nuevos estilos de vida que hay en el Perú
Por: Pamela Montés para la revista Somos
Rolando Arellano, fundador de la consultora Arellano Márketing, afirma que existen nuevos círculos económicos en el país que hacen que el dinero alcance para todo. Los ricos ya no son tan ricos como se piensa y el empoderamiento de los pobres crece cada vez más.
Existen ahora círculos económicos que hacen que el dinero alcance para más, indica el investigador. La cuestión es cambiar de paradigma, de mentalidad y empezar a ver a la gente bajo otras reglas. “El que piensa ‘cómo se puede vivir con 800 soles al mes’, probablemente es porque paga 14 soles por una hamburguesa. Pero si tu menú te cuesta S/.2,50, entonces los costos de vida son distintos” dijo Arellano.
LOS NUEVOS POBRES NO SON TAN POBRES
Arellano indica que los pobres ya no viven en la miseria como se cree. Existen los que tienen propiedades e ingresos que ya no se pueden medir. Esto se da porque “tienen un costo de vida mucho menor, ganan menos pero les cuesta menos, tienen más educación de lo que uno piensa y son pobres más modernos”, afirmó.
Como ejemplo, afirma que “en Juliaca hay más penetración de Internet que en Lima”.
También el estereotipo de “cholo” va cambiando. “No es lo mismo un cholo sin plata que uno con plata, porque este deja de ser cholo”. Ahora los que antiguamente eran discriminados por “serranos” son los abuelos de las nuevas generaciones limeñas y orgullosas de su pasado.
LOS RICOS TRADICIONALES YA NO SON TAN RICOS
El investigador afirma que el estereotipo de los ricos (blancos, ojos verdes y que hablan inglés fluido) se ha trasladado a otro tipo de gente. Ahora “el rey de la papa” puede tener mucho más ingresos económicos que cualquier miraflorino, pero tiene otro estilo de vida y pasan desapercibidos.
“El que anda en su auto sedán mira (con desprecio) a ese microbusero, pero ese microbús es un Mercedes Benz que cuesta diez veces más que el sedán”. No reparar en ello, indica Arellano, nos puede hacer perder oportunidades de negocio.
¿UN CANDIDATO PARA LOS RICOS Y OTRO PARA LOS POBRES?
En cuanto a cuestiones políticas, ya no existe este estereotipo porque ahora casi todas las clases sociales tienen ingresos y propiedades. Esto es lo que Arellano quiere romper con su nuevo libro “Al medio hay sitio” eliminando todos los paradigmas que distancian a los peruanos.
También indica que su próxima publicación será sobre la revolución de la mujer en nuestro país. “En los próximos años (ella) será el motor de la sociedad”, concluye.
15-05-10
El investigador social Rolando Arellano habla sobre los nuevos estilos de vida que hay en el Perú
Por: Pamela Montés para la revista Somos
Rolando Arellano, fundador de la consultora Arellano Márketing, afirma que existen nuevos círculos económicos en el país que hacen que el dinero alcance para todo. Los ricos ya no son tan ricos como se piensa y el empoderamiento de los pobres crece cada vez más.
Existen ahora círculos económicos que hacen que el dinero alcance para más, indica el investigador. La cuestión es cambiar de paradigma, de mentalidad y empezar a ver a la gente bajo otras reglas. “El que piensa ‘cómo se puede vivir con 800 soles al mes’, probablemente es porque paga 14 soles por una hamburguesa. Pero si tu menú te cuesta S/.2,50, entonces los costos de vida son distintos” dijo Arellano.
LOS NUEVOS POBRES NO SON TAN POBRES
Arellano indica que los pobres ya no viven en la miseria como se cree. Existen los que tienen propiedades e ingresos que ya no se pueden medir. Esto se da porque “tienen un costo de vida mucho menor, ganan menos pero les cuesta menos, tienen más educación de lo que uno piensa y son pobres más modernos”, afirmó.
Como ejemplo, afirma que “en Juliaca hay más penetración de Internet que en Lima”.
También el estereotipo de “cholo” va cambiando. “No es lo mismo un cholo sin plata que uno con plata, porque este deja de ser cholo”. Ahora los que antiguamente eran discriminados por “serranos” son los abuelos de las nuevas generaciones limeñas y orgullosas de su pasado.
LOS RICOS TRADICIONALES YA NO SON TAN RICOS
El investigador afirma que el estereotipo de los ricos (blancos, ojos verdes y que hablan inglés fluido) se ha trasladado a otro tipo de gente. Ahora “el rey de la papa” puede tener mucho más ingresos económicos que cualquier miraflorino, pero tiene otro estilo de vida y pasan desapercibidos.
“El que anda en su auto sedán mira (con desprecio) a ese microbusero, pero ese microbús es un Mercedes Benz que cuesta diez veces más que el sedán”. No reparar en ello, indica Arellano, nos puede hacer perder oportunidades de negocio.
¿UN CANDIDATO PARA LOS RICOS Y OTRO PARA LOS POBRES?
En cuanto a cuestiones políticas, ya no existe este estereotipo porque ahora casi todas las clases sociales tienen ingresos y propiedades. Esto es lo que Arellano quiere romper con su nuevo libro “Al medio hay sitio” eliminando todos los paradigmas que distancian a los peruanos.
También indica que su próxima publicación será sobre la revolución de la mujer en nuestro país. “En los próximos años (ella) será el motor de la sociedad”, concluye.
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PERU,
ROLANDO ARELLANO,
SECTOR SOCIAL
jueves, 6 de mayo de 2010
Enfriamiento: Turno del BCRP
Por: Waldo Mendoza B Economista*
EL COMERCIO
06-05-10
El Ministerio de Economía y Finanzas ha anunciado el inicio de una política fiscal contractiva. Por su parte, el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) está listo para “adoptar ajustes preventivos en la posición de la política monetaria”. Esos ajustes se iniciarían con un alza de la tasa de encaje. Esa política es dañina para la política monetaria y, en ciertas condiciones, inútil.
En un régimen de metas de inflación, la tasa de interés de referencia es el instrumento de la política monetaria. Pero a principios del 2008, el BCR resucitó el viejo instrumento de la tasa de encaje y parece que volverá a usarlo hoy. El argumento es que el alza de la tasa de encaje enfría la economía e impide la caída del tipo de cambio, mientras que si se sube la tasa de referencia solo se consigue el enfriamiento.
Casi ningún banco central moderno usa la tasa de encaje como instrumento. Sus razones tienen.
Primero, la tasa de encaje debilita la potencia de la política monetaria. La tasa de interés de referencia afecta las tasas de interés de largo plazo y de esta manera a la economía.
El uso prolongado de este instrumento fortalece el vínculo entre las tasas de corto y largo plazo. El uso de otros instrumentos sustitutos debilita este efecto traspaso.
Segundo, subir la tasa de encaje puede ser inútil. Es el caso cuando ante un alza en la tasa de encaje, banqueros optimistas no recortan su oferta de préstamos y prefieren desprenderse de los bonos que poseen.
Tercero, si ante una mayor tasa de encaje banqueros menos optimistas deciden recortar el crédito bancario, esto producirá tendencias alcistas en la tasa de interés interbancaria, que el BCRP anulará, inyectando soles, para no mover la tasa de interés.
Hay una ruta más limpia de enfriar la economía, sin hacer caer el precio del dólar. Elevar la tasa de interés de política, con lo que se enfría la economía, y al mismo tiempo, hacer compras esterilizadas de dólares, con lo que se anula el efecto de la tasa de interés sobre el tipo de cambio.
(*) Jefe del Departamento de Economía de la PUCP
EL COMERCIO
06-05-10
El Ministerio de Economía y Finanzas ha anunciado el inicio de una política fiscal contractiva. Por su parte, el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) está listo para “adoptar ajustes preventivos en la posición de la política monetaria”. Esos ajustes se iniciarían con un alza de la tasa de encaje. Esa política es dañina para la política monetaria y, en ciertas condiciones, inútil.
En un régimen de metas de inflación, la tasa de interés de referencia es el instrumento de la política monetaria. Pero a principios del 2008, el BCR resucitó el viejo instrumento de la tasa de encaje y parece que volverá a usarlo hoy. El argumento es que el alza de la tasa de encaje enfría la economía e impide la caída del tipo de cambio, mientras que si se sube la tasa de referencia solo se consigue el enfriamiento.
Casi ningún banco central moderno usa la tasa de encaje como instrumento. Sus razones tienen.
Primero, la tasa de encaje debilita la potencia de la política monetaria. La tasa de interés de referencia afecta las tasas de interés de largo plazo y de esta manera a la economía.
El uso prolongado de este instrumento fortalece el vínculo entre las tasas de corto y largo plazo. El uso de otros instrumentos sustitutos debilita este efecto traspaso.
Segundo, subir la tasa de encaje puede ser inútil. Es el caso cuando ante un alza en la tasa de encaje, banqueros optimistas no recortan su oferta de préstamos y prefieren desprenderse de los bonos que poseen.
Tercero, si ante una mayor tasa de encaje banqueros menos optimistas deciden recortar el crédito bancario, esto producirá tendencias alcistas en la tasa de interés interbancaria, que el BCRP anulará, inyectando soles, para no mover la tasa de interés.
Hay una ruta más limpia de enfriar la economía, sin hacer caer el precio del dólar. Elevar la tasa de interés de política, con lo que se enfría la economía, y al mismo tiempo, hacer compras esterilizadas de dólares, con lo que se anula el efecto de la tasa de interés sobre el tipo de cambio.
(*) Jefe del Departamento de Economía de la PUCP
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MACROECONOMIA,
PERU,
WALDO MENDOZA
Mirada a la Productividad
Por: Richard Webb, Economista
EL COMERCIO
06-05-10
La contratación de un costoso jugador no hace al equipo. Pizarro o Messi probablemente no sacarían al Sporting Huancayo del fondo de la tabla. Para estar arriba se requiere una buena gestión del equipo como un todo. En la economía pasa algo similar: no es una seguidilla de inversiones la que levanta al país, sino la calidad y la eficiencia en el manejo de todos los recursos, los nuevos y los que ya estaban.
La historia económica lo comprueba. En las últimas décadas hemos vivido dos etapas con resultados dramáticamente diferentes. La primera duró veinte años, de 1970 a 1990, y en ese período se hizo un esfuerzo importante para desarrollar al país a través de la inversión. En promedio, las nuevas inversiones alcanzaron el no despreciable nivel de 21% del producto nacional.
Se llevaron a cabo ingentes inversiones de todo tipo, en fábricas, carreteras, energía, minas y negocios diversos, un gasto que sumó nada menos que un quinto de la riqueza nacional en todo ese período. Pero el resultado de todo ese sacrificio fue cero, incluso negativo, porque al final el país estaba más pobre que cuando se inició el período. Inversión tras inversión se fueron al agua.
La segunda etapa empezó en 1990 y continúa aún. Nuevamente se han venido realizando importantes inversiones de todo tipo, que llegaron a representar la apreciable cifra de 20% del producto nacional. Sin embargo, esta vez, el resultado ha sido notablemente superior: el nivel de vida promedio de la población se ha elevado en 74% y la pobreza se ha reducido. Se ha logrado muchísimo más, invirtiendo incluso un poco menos. La diferencia ha sido que además de invertir, hemos elevado la productividad de todo lo que tenemos.
Lo que cambió fue la manera de gestionar la economía como un todo, especialmente integrándonos al resto del mundo, y cuidando más la estabilidad monetaria. Algunos dirían que hemos pasado de una economía intervencionista a una neoliberal. Según cifras publicadas por el economista Félix Jiménez, el resultado de los años intervencionistas fue un colapso de 50% en la productividad. Lo que se invertía con una mano, se borraba con la otra. El resultado de la nueva gestión es inmensamente más favorable en cuanto a la productividad.
Curiosamente, las cifras de Jiménez fueron citadas por la página web Otra Mirada para sostener: “El modelo neoliberal no promueve la productividad”. Lo que dicen la historia y las cifras de Jiménez es exactamente lo contrario. Sugiero una nueva mirada.
EL COMERCIO
06-05-10
La contratación de un costoso jugador no hace al equipo. Pizarro o Messi probablemente no sacarían al Sporting Huancayo del fondo de la tabla. Para estar arriba se requiere una buena gestión del equipo como un todo. En la economía pasa algo similar: no es una seguidilla de inversiones la que levanta al país, sino la calidad y la eficiencia en el manejo de todos los recursos, los nuevos y los que ya estaban.
La historia económica lo comprueba. En las últimas décadas hemos vivido dos etapas con resultados dramáticamente diferentes. La primera duró veinte años, de 1970 a 1990, y en ese período se hizo un esfuerzo importante para desarrollar al país a través de la inversión. En promedio, las nuevas inversiones alcanzaron el no despreciable nivel de 21% del producto nacional.
Se llevaron a cabo ingentes inversiones de todo tipo, en fábricas, carreteras, energía, minas y negocios diversos, un gasto que sumó nada menos que un quinto de la riqueza nacional en todo ese período. Pero el resultado de todo ese sacrificio fue cero, incluso negativo, porque al final el país estaba más pobre que cuando se inició el período. Inversión tras inversión se fueron al agua.
La segunda etapa empezó en 1990 y continúa aún. Nuevamente se han venido realizando importantes inversiones de todo tipo, que llegaron a representar la apreciable cifra de 20% del producto nacional. Sin embargo, esta vez, el resultado ha sido notablemente superior: el nivel de vida promedio de la población se ha elevado en 74% y la pobreza se ha reducido. Se ha logrado muchísimo más, invirtiendo incluso un poco menos. La diferencia ha sido que además de invertir, hemos elevado la productividad de todo lo que tenemos.
Lo que cambió fue la manera de gestionar la economía como un todo, especialmente integrándonos al resto del mundo, y cuidando más la estabilidad monetaria. Algunos dirían que hemos pasado de una economía intervencionista a una neoliberal. Según cifras publicadas por el economista Félix Jiménez, el resultado de los años intervencionistas fue un colapso de 50% en la productividad. Lo que se invertía con una mano, se borraba con la otra. El resultado de la nueva gestión es inmensamente más favorable en cuanto a la productividad.
Curiosamente, las cifras de Jiménez fueron citadas por la página web Otra Mirada para sostener: “El modelo neoliberal no promueve la productividad”. Lo que dicen la historia y las cifras de Jiménez es exactamente lo contrario. Sugiero una nueva mirada.
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MACROECONOMIA,
PERU,
RICHARD WEBB
jueves, 22 de abril de 2010
Cómo Enfriar la Economía
Por: Waldo Mendoza*
EL COMERCIO
22-04-10
Para el Perú, se acabó la crisis mundial. Los términos de intercambio, exportaciones y el crédito externo están como antes de la crisis y el PBI ha crecido más de 5% en el primer trimestre de este año. Ha llegado el momento de desactivar las políticas de estímulo fiscal y monetario.
Como es conocido, la lentitud del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en bajar la tasa de interés de referencia y elevar el gasto público, respectivamente, condujo al milagro peruano, de pasar de 10% de crecimiento en el 2008 a menos de 1% en el 2009.
Lo que fue malo para el 2009, sin embargo, es bueno para el 2010.
En primer lugar, la importante reducción de la tasa de interés de referencia de abril del 2009 debe haber alcanzado hoy su máxima potencia. En segundo lugar, la inversión pública, que se apagó a fines del 2008 y principios del 2009, crece hoy como espuma. En el primer bimestre del año, el gasto de capital del Gobierno General subió en 52% y el del Gobierno Central en 115%.
Las políticas deben aplicarse con anticipación. En el 2009, la reducción de la tasa de referencia y el aumento del gasto público ocurrieron cuando el PBI ya estaba cayendo. Ahora no hay que esperar que el crecimiento del PBI supere al de su tendencia, o que aparezcan problemas en el sector externo, para aplicar una política contractiva.
¿Qué hacer en lo inmediato?
Desde el MEF, elevar el precio de los combustibles, que está retrasado y le puede costar al país como S/.2.500 millones. En este campo, la política está goleando a la economía.
Desde el BCR, hay que iniciar el ciclo de elevaciones de la tasa de referencia. No hace ninguna falta recurrir al viejo instrumento de la tasa de encaje. Primero, porque debilita la potencia de la política monetaria. Y segundo, porque no hace ninguna falta. Si al BCR le preocupa que el precio del dólar caiga, puede hacer compras esterilizadas. Poquísimos bancos centrales modernos utilizan la tasa de encaje como instrumento. Allá los venezolanos.
(*) JEFE DEL DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
EL COMERCIO
22-04-10
Para el Perú, se acabó la crisis mundial. Los términos de intercambio, exportaciones y el crédito externo están como antes de la crisis y el PBI ha crecido más de 5% en el primer trimestre de este año. Ha llegado el momento de desactivar las políticas de estímulo fiscal y monetario.
Como es conocido, la lentitud del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en bajar la tasa de interés de referencia y elevar el gasto público, respectivamente, condujo al milagro peruano, de pasar de 10% de crecimiento en el 2008 a menos de 1% en el 2009.
Lo que fue malo para el 2009, sin embargo, es bueno para el 2010.
En primer lugar, la importante reducción de la tasa de interés de referencia de abril del 2009 debe haber alcanzado hoy su máxima potencia. En segundo lugar, la inversión pública, que se apagó a fines del 2008 y principios del 2009, crece hoy como espuma. En el primer bimestre del año, el gasto de capital del Gobierno General subió en 52% y el del Gobierno Central en 115%.
Las políticas deben aplicarse con anticipación. En el 2009, la reducción de la tasa de referencia y el aumento del gasto público ocurrieron cuando el PBI ya estaba cayendo. Ahora no hay que esperar que el crecimiento del PBI supere al de su tendencia, o que aparezcan problemas en el sector externo, para aplicar una política contractiva.
¿Qué hacer en lo inmediato?
Desde el MEF, elevar el precio de los combustibles, que está retrasado y le puede costar al país como S/.2.500 millones. En este campo, la política está goleando a la economía.
Desde el BCR, hay que iniciar el ciclo de elevaciones de la tasa de referencia. No hace ninguna falta recurrir al viejo instrumento de la tasa de encaje. Primero, porque debilita la potencia de la política monetaria. Y segundo, porque no hace ninguna falta. Si al BCR le preocupa que el precio del dólar caiga, puede hacer compras esterilizadas. Poquísimos bancos centrales modernos utilizan la tasa de encaje como instrumento. Allá los venezolanos.
(*) JEFE DEL DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
lunes, 5 de abril de 2010
Siete Razones por las que el Perú podría Crecer 7% este Año
Por: Hugo Santa María (*)
GESTION
05-04-10
A veces, parece que los analistas económicos somos criticones y pesimistas por naturaleza. A diferencia de los comentaristas de fútbol -que suelen hallar la esperanza en las actuaciones más desalentadoras- los economistas tendemos a dedicar más tiempo a encontrar el lado feo de las cosas y a explicar lo que no fue. Aprovechando la invitación de Gestión, quisiera utilizar esta primera columna para pensar positivamente y dar siete razones por las que el Perú podría crecer 7% este año y no 5%, que es lo que espera el consenso de analistas según la última encuesta del Banco Central.
1 Un crecimiento de 4% está asegurado. Esto por comparación con un año de bajo crecimiento como fue el 2009. Basta con que el nivel de producción del último trimestre del año pasado se mantenga durante todo el 2010, para que lleguemos a un crecimiento de 4%. Con algo más de esfuerzo y suerte nos acercaremos al 7%.
2 El plan anticrisis funciona un año después. El plan de emergencia frente a la crisis económica internacional se demoró en empezar, debido principalmente a los problemas de eficiencia propios de nuestro sector público. Sin embargo, este plan fue diseñado para un periodo de dos años, por lo que el dinero ya transferido en el 2009 está "en la línea de partida" y sería ejecutado a lo largo de este año.
3 El Perú se pone de moda. En las últimas semanas, en Apoyo Consultoría hemos tenido una frecuencia récord de visitas de potenciales inversionistas que vienen a explorar oportunidades en diversos sectores de la economía peruana. Tengo la impresión de que finalmente el Perú se da a conocer y se comienza a diferenciar como un destino preferido de inversión extranjera respecto de otros países de la región.
4 Las empresas mantienen el optimismo. A marzo, el 57% de las empresas clientes de Apoyo Consultoría planea aumentar el ritmo de ejecución de sus proyectos, y sus presupuestos de inversiones son mayores a los del 2009 en 16%, en promedio. Si bien este grupo no es una muestra representativa de todo el aparato productivo, su comportamiento lidera la inversión privada a nivel agregado, lo que anticiparía una fuerte reactivación de esta variable en este año. Este elevado optimismo por invertir también se ha visto reflejado en sus intenciones por aumentar contrataciones, lo que permite esperar un buen crecimiento del empleo durante la segunda mitad del año.
5 Las personas comienzan a gastar un poco más. En los primeros dos meses de este año se observó una fuerte recuperación de las importaciones y ventas de bienes de consumo duradero (vehículos y electrodomésticos). Así, por ejemplo, las importaciones de televisores crecieron 150% en el primer bimestre. Parte de este aumento se explicaría por el Mundial de Fútbol, pero la mayor porción es reflejo de una recuperación del consumo. Casos similares de importantes recuperaciones se observan también en la importación de refrigeradoras y ventas de vehículos ligeros que crecieron 47% y 37%, respectivamente, en el período señalado.
6 La política asusta un poco menos. Es natural que cualquier proceso electoral y de cambio de gobierno genere nerviosismo e incertidumbre. Pero en el Perú nos asustamos más de lo normal porque nuestro sistema político es también más desordenado e impredecible, lo que tiene el efecto de desacelerar las decisiones de inversión y compra. Pero ¿y si no es así esta vez?
7 No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Durante toda nuestra historia republicana, los períodos de bonanza económica han sido cortados por gobiernos corruptos, políticas económicas y sociales absurdas, así como por fenómenos que escapan a nuestro control como crisis internacionales y desastres climáticos. Pero tal vez nuestra suerte ha comenzado a cambiar y efectivamente ahora nos encontramos en un punto de no retorno hacia un crecimiento estable en el futuro.
Si estas siete razones -o algunas de ellas- se concretan, el Perú se acercará al 7% de crecimiento este año. Eso nos permitirá empezar el siempre complicado año electoral con buen pie. A cruzar los dedos.
(*): Gerente de Estudios Económicos de Apoyo Consultoría.
GESTION
05-04-10
A veces, parece que los analistas económicos somos criticones y pesimistas por naturaleza. A diferencia de los comentaristas de fútbol -que suelen hallar la esperanza en las actuaciones más desalentadoras- los economistas tendemos a dedicar más tiempo a encontrar el lado feo de las cosas y a explicar lo que no fue. Aprovechando la invitación de Gestión, quisiera utilizar esta primera columna para pensar positivamente y dar siete razones por las que el Perú podría crecer 7% este año y no 5%, que es lo que espera el consenso de analistas según la última encuesta del Banco Central.
1 Un crecimiento de 4% está asegurado. Esto por comparación con un año de bajo crecimiento como fue el 2009. Basta con que el nivel de producción del último trimestre del año pasado se mantenga durante todo el 2010, para que lleguemos a un crecimiento de 4%. Con algo más de esfuerzo y suerte nos acercaremos al 7%.
2 El plan anticrisis funciona un año después. El plan de emergencia frente a la crisis económica internacional se demoró en empezar, debido principalmente a los problemas de eficiencia propios de nuestro sector público. Sin embargo, este plan fue diseñado para un periodo de dos años, por lo que el dinero ya transferido en el 2009 está "en la línea de partida" y sería ejecutado a lo largo de este año.
3 El Perú se pone de moda. En las últimas semanas, en Apoyo Consultoría hemos tenido una frecuencia récord de visitas de potenciales inversionistas que vienen a explorar oportunidades en diversos sectores de la economía peruana. Tengo la impresión de que finalmente el Perú se da a conocer y se comienza a diferenciar como un destino preferido de inversión extranjera respecto de otros países de la región.
4 Las empresas mantienen el optimismo. A marzo, el 57% de las empresas clientes de Apoyo Consultoría planea aumentar el ritmo de ejecución de sus proyectos, y sus presupuestos de inversiones son mayores a los del 2009 en 16%, en promedio. Si bien este grupo no es una muestra representativa de todo el aparato productivo, su comportamiento lidera la inversión privada a nivel agregado, lo que anticiparía una fuerte reactivación de esta variable en este año. Este elevado optimismo por invertir también se ha visto reflejado en sus intenciones por aumentar contrataciones, lo que permite esperar un buen crecimiento del empleo durante la segunda mitad del año.
5 Las personas comienzan a gastar un poco más. En los primeros dos meses de este año se observó una fuerte recuperación de las importaciones y ventas de bienes de consumo duradero (vehículos y electrodomésticos). Así, por ejemplo, las importaciones de televisores crecieron 150% en el primer bimestre. Parte de este aumento se explicaría por el Mundial de Fútbol, pero la mayor porción es reflejo de una recuperación del consumo. Casos similares de importantes recuperaciones se observan también en la importación de refrigeradoras y ventas de vehículos ligeros que crecieron 47% y 37%, respectivamente, en el período señalado.
6 La política asusta un poco menos. Es natural que cualquier proceso electoral y de cambio de gobierno genere nerviosismo e incertidumbre. Pero en el Perú nos asustamos más de lo normal porque nuestro sistema político es también más desordenado e impredecible, lo que tiene el efecto de desacelerar las decisiones de inversión y compra. Pero ¿y si no es así esta vez?
7 No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Durante toda nuestra historia republicana, los períodos de bonanza económica han sido cortados por gobiernos corruptos, políticas económicas y sociales absurdas, así como por fenómenos que escapan a nuestro control como crisis internacionales y desastres climáticos. Pero tal vez nuestra suerte ha comenzado a cambiar y efectivamente ahora nos encontramos en un punto de no retorno hacia un crecimiento estable en el futuro.
Si estas siete razones -o algunas de ellas- se concretan, el Perú se acercará al 7% de crecimiento este año. Eso nos permitirá empezar el siempre complicado año electoral con buen pie. A cruzar los dedos.
(*): Gerente de Estudios Económicos de Apoyo Consultoría.
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