lunes, 29 de agosto de 2011

Nacionalismo

Por: Richard Webb*
EL COMERCIO
29-08-11


Viajando por Europa, descubro que a veces no sé en qué país estoy. Pasamos de un país a otro sin ver señal alguna de frontera. Además, llegamos a Bélgica y me asalta la duda de si realmente se trata de un país. El poeta Belga, De Bruycker, dijo: “somos el único país que se pregunta si en realidad existe”. De Bruycker era un surrealista, pero su tesis tiene amplia aceptación; es general la idea de que no existe un país belga sino solo una población valona, de habla francés, y otra flamenca, cuyo idioma combina el holandés con el inglés. En una encuesta de opinión, el 60% de los belgas confesó su deseo de haber nacido en otro lugar. Además, casi toda ciudad tiene dos nombres, a veces radicalmente distintos, el flamenco y el francés y el nombre que se lee en la carretera depende del punto de origen. Para viajar a Mons desde Namur, los letreros indican Mons, pero si el viaje se inicia en Ghent, las señales dirán Bergen.

Desde hace un año el país no tiene gobierno. La aguerrida división política entre los grupos lingüísticos ha impedido formar una administración nacional, y los funcionarios hoy carecen de facultades para las iniciativas de gasto. Lo que sí tiene Bélgica son múltiples gobiernos comunales y locales, todos con extensos aparatos burocráticos y poderes políticos. Hace pocos años, el Gobierno Japonés fue desconcertado con la llegada de tres primeros ministros belgas, cada uno en viaje de negociación comercial, pero ninguno en representación del país entero.

Bélgica es solo un botón de muestra de lo que sucede en Europa. El continente que inventó el nacionalismo en los siglos XVIII y XIX, trasladando la legitimidad sagrada de los monarcas a los nuevos estado-nación, hoy observa cómo el poder de poderosos estados retrocede ante fuerzas que la comprimen desde arriba y desde abajo. Desde arriba, son desplazados por la globalización y por el gobierno multinacional de la Comunidad Europea. Desde abajo, los gobiernos centrales son restringidos y obstaculizados por un afloramiento del localismo, cargado de desconfianzas y celo entre grupos lingüísticos, regiones y ciudades. En algunos casos, se está llegando a una parálisis de la capacidad de gobierno, impidiendo por ejemplo una decidida resolución de la crisis financiera en varios países.

Si la historia de nuestro país continúa siendo “un esfuerzo colectivo por entender qué es lo que el Perú es o que el Perú quiere ser” –como observó Juan Miguel Bakula–, la experiencia de Europa nos puede dar pautas para esa búsqueda.

* Director Instituto del Perú, USMP

sábado, 27 de agosto de 2011

Cinco Años

Por: Yoani Sánchez*
AMÉRICA ECONOMÍA
27-08-11


¡Se acabó el chocolatín!, gritaron mis dos amigos al abrirles la puerta aquella noche del 31 de julio de 2006. Aludían, con su improvisada consigna, al último plan impulsado por Fidel Castro de distribuirle una cuota de chocolate a cada cubano en el mercado racionado.

Cuando tocaron el timbre, faltaban solo dos horas para entrar al primer día de agosto y Carlos Valenciaga ya había leído en la televisión una inesperada proclama anunciando la enfermedad del Máximo Líder.

Las luces del Consejo de Estado se veían extrañamente encendidas y un silencio anómalo se había instalado sobre la ciudad. Durante esa larga madrugada, nadie podría pegar un ojo en nuestra casa.

Cuando iban por el segundo vaso de ron, mis amigos comenzaron a contar cuántas veces habían proyectado aquel día, vaticinado aquella noticia. Él, trovador; ella, productora de televisión. Ambos nacieron y crecieron bajo el poder de un mismo presidente que había determinado hasta los más pequeños detalles de sus vidas. Yo los oía hablar y me sorprendía su desahogo, la catarata de deseos futuros que ahora afloraba. Quizás ellos se sentían más libres después de aquel anuncio. El tiempo les haría comprender que mientras nosotros chachareábamos sobre el porvenir, otros hacían que el paquete de la sucesión quedara atado y bien atado.

Cinco años después, el país ha sido transferido completamente por vía sanguínea. Raúl Castro ha recibido en herencia una nación, sus recursos, sus problemas y hasta sus habitantes. Todo lo que ha hecho en este último quinquenio brota del imperativo de no perder esa posesión familiar que le ha dejado su hermano.

La lentitud de sus reformas, la tibieza y superficialidad de estas, están marcadas en parte por sentirse beneficiario de un patrimonio que le ha sido encargado. ¿Y mis amigos?, se preguntarán ustedes. Pues se alejaron asustados cuando comprendieron que bajo el mandato del hermano menor la represión seguía y la penalización a la opinión estaba intacta. Nunca más volvieron a tocar mi puerta, ni a entrar a ese lugar donde en el 2006 llegaron gritando y creyendo que el mañana ya había comenzado.

* Yoani Sánchez es Licenciada en Filología. Reside en La Habana, Cuba, es una de las blogueras más destacadas en el mundo de habla hispana. Entre otras distinciones, por su trabajo en el blog Generación Y, ha recibido los premios Ortega y Gasset (2008), 25 Mejores Blogs Time-CNN (2009), María Moors Cabot (2009) y Príncipe Claus (2010), éste último, por haber sido seleccionada entre los 60 heroes de la libertad de expresión por el Instituto Internacional de Prensa (IPI), con sede en Viena, Austria.

Esta columna fue publicada originalmente en El Universo.com.

lunes, 15 de agosto de 2011

Insatisfacción

Por: Richard Webb*
EL COMERCIO
15-08-11


En mi vuelo a Londres viaja también una joven oriunda de Puno. Estoy tratando de imaginarme el choque de cultura que le espera, hasta que recuerdo que en Londres también se vive una insurrección.

En ambos lugares, la violencia ha llegado a las calles, al incendio de automóviles, saqueo de tiendas y pedradas para los policías.

En ese sentido, la puneña se sentiría igualmente en casa en París, Madrid, Atenas, Lisboa o Roma, donde se presentan escenarios similares de disturbios y violencia.

Y si viaja a Chile, se encontraría con estudiantes protestando violentamente contra la mala calidad de la educación, a pesar de que Chile registra la mejor educación de América Latina.

Más graves, por supuesto, son las insurrecciones que viven los países árabes, donde la vasta riqueza petrolera, los generosos programas sociales y los altos sueldos han producido más insatisfacción y rebeldía que tranquilidad política.

El escenario mundial nos dice que la abundancia material no es sinónimo de la satisfacción y que las revoluciones políticas surgen no de la privación material, sino, al contrario, del progreso.

La pobreza es profundamente conservadora y abraza a las monarquías, y al orden de los ritos y los mitos.

En casi todos los países ahora existen encuestas que miden la felicidad, o la “satisfacción vivencial”, cuando se comparan ricos y pobres, y descubren que es poca o nula la relación entre riqueza y felicidad.

Por casualidad, uno de los expertos mundiales en el tema es una politóloga peruana, Carol Graham, quien acaba de publicar un cuarto libro sobre la materia.

Lo que Graham deja en claro es que si bien lo material a veces produce felicidad, muchas veces no lo hace.

En China, Chile y Corea del Sur, a pesar de su extraordinario éxito económico durante los últimos veinte años, las encuestas no registran ninguna mejora en su nivel de satisfacción personal.

Hace cincuenta años se publicó el estudio, “Carcas, la comunidad olvidada”. Ubicada en la Cordillera Blanca y escondida en una quebrada de tierra escasa e infértil, Carcas era conocida por su extrema pobreza y, paradójicamente, por su afición a las fiestas. Hoy, su situación es mejor, pero persiste en su pobreza y en sus fiestas costosas. Pero más allá de los valores humanos omitidos por la moderna y la burocrática contabilidad de las necesidades materiales, cabe recordar que la insatisfacción es inherentemente humana, es un motor del progreso y, en cierta forma, es la expresión máxima de la felicidad.

*Director Instituto del Perú, USMP

domingo, 14 de agosto de 2011

La Década de las Multilatinas

Por: Javier Santiso*
AMÉRICA ECONOMÍA
14-08-11


Hoy en día las 30 principales multilatinas brasileñas poseen cerca de US$ 90.000 millones de activos en el extranjero y emplean cerca de 200.000 personas en otros países. Esta internacionalización todavía está en una fase inicial: a finales de 2009 apenas nueve empresas cuenta activos internacionales superiores a US$ 1.000 millones y otras 10 empresas tienen activos internacionales superiores a US$ 100 millones. El total del stock de inversiones directas en el extranjero por parte de las multinacionales brasileñas rondaba los US$ 160.000 millones a finales de 2009, situando así al gigante brasileño como el séptimo mayor inversor en el extranjero por parte de las economías emergentes.

Las multilatinas mexicanas también han sido muy activas a lo largo de la década pasada. El stock de inversiones extranjeras de las 20 principales totaliza US$ 117.000 millones en activos internacionales y cerca de 230.000 empleados ubicados fuera de México. Las tres primeras, Cemex, América Móvil y Carso Global Telecom, controlan US$ 86.000 millones de estos activos, es decir, cerca de 73% del total. En 2009, a pesar del colapso económico, las inversiones en el extranjero no se interrumpieron. Esta resistencia se explica en gran parte debido a dos grupos (Bimbo y Grupo México) que representaron casi dos tercios de ese monto. En 2010, las inversiones volvieron a repuntar: sólo en América Latina las empresas mexicanas invirtieron más de US$ 42.200 millones. El principal destino ha sido Brasil (US$ 21.000 millones), seguido por Colombia (US$ 5.000 millones).

Las multilatinas chilenas han sido particularmente activas,. En 2010, la inversión chilena en el exterior superó US$ 5.000 millones, llevando el stock acumulado a más de US$ 50.000 millones de dólares. De hecho, el año 2010 vio el nacimiento de un gigante de la aviación mundial impulsada por la fusión de la chilena LAN con la brasileña TAM. Por su parte Sonda, la mayor compañía tecnológica de la región, ha adquirido sólo en 2010 tres empresas, dos de ellas en Brasil (Telsinc y Softeam) además de la firma mexicana NextiraOne México S.A.

A estos países se sumaron también Perú y Colombia. El Grupo Santo Domingo es hoy en día uno de los principales accionistas de SABMiller, una de las mayores cerveceras mundiales, de origen anglo-sudafricano. Desde Perú destacan los grupos Romero, Brescia y Añaños. Desde Colombia siguen esos pasos empresas como Cementos Argos, Nutresa (ex Grupo Nacional de Chocolates), Organización Terpel y Saludcoop. En 2010, las empresas colombianas totalizaron adquisiciones superiores a los US$ 3.000 millones de dólares, una cifra ciertamente inferior al récord del año 2005 (US$ 4.600 millones), pero significativa del proceso de internacionalización desempeñado por los grupos colombianos, liderados por el Banco de Bogotá (que realizó en 2010 la mayor compra jamás operada por una empresa colombiana en el exterior, concretamente en Centroamérica), Empresas Públicas de Medellín e ISA.

Las multinacionales de América Latina están de nuevo con apetito por expandirse fuera de sus fronteras. 2010 ha sido un año de auge sin precedentes. El fenómeno de las multilatinas se está acelerando y el potencial sigue siendo importante. Según el Boston Consulting Group (BCG), ya son 100 empresas de la región que tienen sede en ocho países latinoamericanos, operan a nivel internacional y acumulan ingresos de al menos 500 millones de dólares. Brasil totaliza 34 empresas en este grupo, por delante de México (28) y Chile (21). Les siguen luego, relativamente lejos, Argentina (7), Colombia (5) y Perú (3). Por ahora este grupo de multilatinas concentra su actividad internacional en el continente americano con 110 presencias internacionales en la región y 51 en Estados-Unidos. Pero se asoman ahora también otros continentes, en particular Europa (33 implantaciones) y Asia (28). Empiezan también a aparecer nuevos destinos como incluso el continente africano (12 implantaciones, la gran mayoría impulsadas por los grupos brasileños).

No será de sorprender, ante esta dinámica, que veamos pronto irrumpir con fuerza en Europa algunas de estas multinacionales latinas. Ello podría constituir una oportunidad en particular para España que podría transformarse en plataforma de entrada para Europa de algunas de estas multilatinas. Por ahora están aterrizando con matrices en Lisboa, Londres o París. ¿Por qué no imaginar, sin embargo, que, al igual que la mexicana Cemex o las brasileñas Alpargatas y Gerdau, en su día no ubiquen estas matrices ahora en Madrid, Barcelona o Bilbao?

*Profesor de economía en ESADE Business School.

miércoles, 10 de agosto de 2011

"No todo lo que brilla..."

Por: Aldo Mariátegui
CORREO
10-08-11


Un amigo me hace estas reflexiones interesantes desde Estados Unidos: "Aldo: Muy buenos tus comentarios sobre Roncagliolo. Lo tienes fijado con hechos históricos frente a sus desatinados comentarios respaldando al impresentable de Rafael Correa. Personas con el pasado infame de éste no deberían ser ministros. Pero en el Perú se les premia y hasta elogia...

Con respecto al tema económico actual: el oro es una burbuja, no te deslumbres.

El oro debe subir cuando las monedas pierden valor, ergo inflación, y eso no está ocurriendo. Si hay otra recesión, habrá reducción de precios (deflación). Tiene más sentido que los inversionistas se refugien en los bonos del tesoro yanqui por el momento porque reditúan intereses.

El oro no reditúa intereses, sólo apreciación de capital mientras dure este pool de compras. Cuando se acabe la euforia, se desmoronará el precio.

Y ya no hay escasez de oferta mundial de oro, como antes.

El pronóstico de JP Morgan (oro a $2500) es la estrategia del viejo Joseph Kennedy: compras un título valor y/o commodity y comienzas a correr el rumor de que va a subir. Así formas pools de compra con los incautos para inflar artificialmente el valor. JP Morgan vende al alza y después el resto se queda colgado con el precio. Existen los vivos porque abundan los tontos... Como la que les hicieron allá algunas encuestadoras jugando con la Bolsa en la semana previa a la segunda vuelta. Fue escandaloso y no se sancionó cuando es facilísimo saber quién lo hizo. ¡Conasev es un chiste! ¿Por qué los congresistas no investigan eso? Reitero: el oro es una burbuja, porque si comienzan a subir los precios, la FED aún tiene amplio margen con las tasas de interés, ya sea para subirlas y/o para esterilizar mucha oferta monetaria que tuvo que inyectar al mercado en el 2008. Inclusive se habla de un 'Quantitative Easing 3', que sería la tercera etapa de emisión monetaria de la FED para sanear bancos (estadounidenses y europeos) e implementar más estímulo keynesiano.

De otro lado, los bancos alemanes están pegaditos con babas por haber comprado una cantidad importante de paquetes de hipotecas tóxicas (CDO). Los yanquis los estafaron de una manera increíble y la magnitud total de las pérdidas aún no ha terminado de revelarse. Si a eso le sumas el financiamiento de los déficits griego, español e italiano, entonces los bancos alemanes necesitan una inyección brutal de capital para patear a futuro (roll-over) los bonos soberanos de varios países europeos. Eso significa que las tasas de interés seguirán siendo bajas y el Banco Central Europeo también tendrá margen de maniobra para subir las tasas en el caso de que la inflación comience a aparecer por Europa. Lo que sí creo es que se viene otra recesión yanqui y el tradicional estímulo keynesiano ya no es la herramienta adecuada para combatirla. Ya se agotó cuando la tasa de interés está en cero y el déficit estadounidense supera el trillón. Lo que hay que hacer es lo de Clinton en el 90: implementar un plan de reducción de déficit que le devuelva la confianza a los agentes económicos y así éstos inviertan los excedentes generados en los últimos 3 años, donde han tenido una productividad y rentabilidad muy altas: las empresas gringas están nadando en caja.

Por eso el Premio Nobel Paul Krugman está muy equivocado cuando avala un estímulo keynesiano adicional. Cuando los agentes económicos perciban que el déficit estará bajo control –con el consecuente impacto en la inflación futura y la mayor disponibilidad de capital en el mercado-, comenzará a girar la rueda de inversión, empleo y consumo y se reactivará la economía.

Por eso Keynes, al que muchos leen muy mal, mencionó la existencia de los animal spirits como factores determinantes en la performance macroeconómica de los países. Los animal spirits son los factores sicológicos que se superponen a los factores racionales y matemáticos a la hora que los agentes toman decisiones económicas.

Hay un librazo muy interesante de Robert Schiller al respecto. Humala debería leerlo. Ese frenazo económico peruano es porque su elección, varios de sus nombramientos (¿qué hace la CGTP en el Ministerio de Trabajo?) y su infantil mención a la C-79 han absurdamente enfriado a los animals spirits locales".

jueves, 28 de julio de 2011

Peruanicemos el Mundo

De cómo un peruano extremamente pobre puede en 20 años convertirse en un peruano extremamente feliz

Por: Gastón Acurio
EL COMERCIO
28-07-11


*¿Por qué, cuándo y cómo es que ocurrió que una nación inmensamente rica como la nuestra no pudo ser capaz de generar una sociedad inmensamente próspera como otras que si lo lograron con mucho menos recursos? Esa es la gran pregunta que ha venido sonando a lo largo de la última década, y a la que finalmente los peruanos ya le hemos encontrado respuesta.

Antes solíamos echarle la culpa al imperialismo yanqui, al capital extranjero, a las oligarquías, a las ideologías, a los bajos precios de nuestras materias primas; en definitiva, a todo un despiadado mundo que, hambriento de nuestras riquezas y aliado a un puñado de traidores, quería apropiarse de lo nuestro costara lo que costara.

Hoy esa etapa afortunadamente ha terminado. Hoy, los peruanos nos hemos mirado al espejo y hemos reconocido que los únicos culpables de que el Perú aún no sea una nación del Primer Mundo, somos los propios peruanos. Hoy finalmente aceptamos que como sociedad no hemos sabido unirnos y articularnos como un grupo que anteponga a sus legítimas aspiraciones personales, objetivos, sueños y tareas comunes y que es debido a esa falta de unión, en todos los estratos de la sociedad, que no hemos podido despegar hacia la prosperidad.

Hoy, finalmente todos: empresarios, políticos, intelectuales, militares, trabajadores, asumimos la responsabilidad de nuestro fracaso y, con ello a cuestas, miramos hacia el futuro con honor, humildad y compromiso, para trabajar unidos en ese gran objetivo común que no es otro que la grandeza del Perú.

Las tareas y batallas que deberemos enfrentar no serán ni pocas ni fáciles. Pero, desde el momento en que las asumimos como nuestras, aun cuando estas no nos toquen directamente, ya estamos enviando señales de que los peruanos finalmente hemos comprendido la lección y que ahora sí avanzamos unidos enfrentando batallas que solamente juntos podremos vencer.

De todas estas, la principal a vencer es la de erradicar la extrema pobreza en el más breve plazo. Porque ningún país en el mundo que sueñe con grandes logros puede a su vez cargar, por ejemplo, con la vergüenza de que sus niños mueran de desnutrición o frío si en este sobra el alimento y la energía, o si uno se precia, como en mi caso, de vivir en esta Lima capital gastronómica de América, que es, al mismo tiempo, la capital de la tuberculosis en América. Ambos son claros ejemplos de una extrema pobreza que no solo es inmoral y vergonzosa para cualquier sociedad, sino que además pone en una muy mala posición a todo lo que queramos proyectar o vender como nación al mundo. En otras palabras, mientras los peruanos, todos, no luchemos juntos para erradicar la extrema pobreza, el Perú no podrá ser un país que camine hacia el Primer Mundo.

¿Pero acaso será tarea fácil? ¿Acaso no suena quizás como algo hermoso pero utópico e inviable? Pues nuestra respuesta no puede ser más contundente. Claro que no. Es real, posible y fácilmente concretable en muy corto tiempo. Y para demostrarlo, permítanme explicarlo en tan solo uno de los territorios posibles. En aquel en donde la pobreza extrema esta más concentrada: en el mundo rural.

Y nos volvemos a hacer la pregunta: ¿será posible que nuestros campesinos del mundo rural andino y amazónico, hoy extremamente pobres, puedan en menos de 20 años convertirse en productores agrícolas extremamente felices? Aun cuando nuestra respuesta sea sí, es importante detenernos un poco para observar el mundo del que venimos, en el que estamos y al que nos dirigimos.

El mundo del que venimos era un mundo distante en kilómetros y emociones. Las fronteras no solo estaban divididas políticamente sino también cultural y emocionalmente. Las costumbres, los hábitos propios eran tomados como únicos, y lo foráneo y distinto era visto como feo, extraño o malo. No había Internet ni cable ni celulares ni nada de lo que hoy nos acerca. En ese sentido, el mundo era un sinfín de mercados diferentes a los que solo pocos podían penetrar y unificar. Era además un mundo despilfarrador, en donde el consumidor, poco informado, solo compraba estatus o placer sin importar de dónde venía cada producto o cómo era hecho. Solo le importaba tenerlo costara lo que costara. No había ni cambio climático ni escasez de agua ni conciencia social alguna. Solo se quería tener el diamante sin importar si detrás de él habían huellas de sangre, o el auto más veloz sin tener en cuenta cuánto consumía o contaminaba. Ese era el consumidor mundial. Ese era el mercado mundial.

El mundo en el que vivimos es afortunadamente distinto. Hoy, gracias a Internet y demás tecnologías, las distancias se han acortado geográfica y emocionalmente, y las fronteras han empezado a desaparecer en lo político y en lo práctico. Hoy, el mundo ya no es una suma de miles de mercados sino un solo mercado en donde, si bien se mantiene un amor por lo propio, por lo local, existe ya una conexión global que hace que aquello que antes era extraño, hoy sea común, y que lo que era feo o malo por ser diferente, hoy es atractivo y valioso precisamente por ser diferente. El consumidor mundial además ya no es un consumidor indiferente, frío y sediento de placer sin miramientos. El consumidor de hoy es alguien que le gusta saber qué consume, cuánto impacta su consumo en un mundo en donde el cambio climático ya está presente en sus vidas o en donde la escasez de recursos, como el agua o la energía, le suenan al oído. En general, estamos frente a un consumidor que a la hora de adquirir un producto se preocupa mucho por combinar placer, bienestar y satisfacción personal con sostenibilidad ambiental, compromiso social y salud personal.

Pues bien. Queda claro entonces que si nos toca ahora imaginar el mundo hacia donde vamos, con todo lo dicho, podremos deducir que este se encamina a la consolidación de los cambios que están sucediendo en los consumidores del mundo en el que estamos. Esto quiere decir que, cada vez más, el consumidor mundial buscará por un lado lo diferente, lo único, lo mágico y, por otro, buscará que lo que consuma le haga bien a su salud, le haga bien al medio ambiente y le ayude a vivir mejor a otras personas. Por ello, no es extraño que productos alimenticios, textiles, de belleza, de limpieza y demás, tengan cada vez más el etiquetado de reciclable, sostenible, ‘fair trade’, orgánico, ecológico, hecho a mano, artesanal y tantas otras marcas que no hacen sino explicar que el consumidor mundial tenderá a ser un consumidor mucho más informado, más respetuoso y más sensible y humano. Un consumidor que no renunciará a la calidad ni al placer nunca, solo que lo entenderá en otros términos. Es decir, no podrá entender el placer si es que este no viene acompañado de una ética que en realidad formará parte de una nueva estética mundial. Aquella en donde placer y responsabilidad, belleza y compromiso, lujo y justicia finalmente se dieron la mano para convivir en armonía.

Y así llegamos a donde viene la buena noticia. Esta demanda hoy especializada y pronto generalizada en donde reinan cualidades, calidades y valores agregados únicos y diferenciados, va a requerir de países que la satisfagan. Países que cuenten con las ventajas comparativas para lograrlo y que sean capaces de orientar sus políticas en función de dicho objetivo. Pues la buena noticia es que países que cuenten con estas oportunidades son muy pocos. Y, entre esos pocos, si hay un país en el mundo que tiene todo lo que hace falta para poder abastecer a ese futuro consumidor mundial, pues ese es el Perú.

Biodiversidad única, llena de miles de nuevos productos, diversidad cultural que le da valor agregado a los mismos, historia milenaria y misticismo que le añade magia y más valor aun a estos, inmensos retos sociales y ambientales detrás de ellos que hoy son para el consumidor un valor añadido a la hora de comprarlos. En fin, todo. Lo tenemos todo para poder conquistar el mundo con un arsenal de productos alimenticios, textiles, de limpieza y de cuidado y bienestar personal que representan a una gran marca ‘Made in Perú’ que llene todas las expectativas del consumidor que ya esta aquí y, sobre todo, del que viene; mientras que con ello vamos transformando las vidas de nuestros compatriotas, hoy extremamente pobres, como nuestros hermanos del mundo rural, en vidas de ciudadanos peruanos incluidos en el desarrollo y la prosperidad.

Y, entonces, qué es lo que debemos hacer para lograrlo.

Pues lo primero es tener claro y creer que esta es efectivamente una gran oportunidad y que sí es posible hacerla realidad. Creer que así como hace 500 años, desde el Perú, se inventó lo que es hoy más de la mitad de lo que consume el mundo en alimentos: papas, tomates, maíz, frejoles,etc. Hoy, 500 años después, en este mundo que vive ya un nuevo renacimiento espiritual, podremos hacer lo mismo y hacerlo consumir una vez más lo nuestro, pero en una suerte de segunda entrega de cientos o miles de nuevos alimentos, sabores, fibras, aromas, colores, sonidos, texturas, en definitiva nuevos productos terminados que desde el Perú respondan a las necesidades y anhelos del consumidor mundial.

Y de ahí a trabajar se ha dicho. A hacer todo lo que haga falta para que este objetivo se haga realidad. A diseñar políticas de Estado sostenidas y coherentes que busquen alcanzar ese objetivo de peruanizar dulcemente el mundo en el más breve plazo. Políticas que no solo nazcan del gobierno de turno sino de la sociedad en general: en las instituciones educativas, los centros de investigación, las asociaciones gremiales, sindicales y empresariales, las comunidades y cooperativas, todos trabajando en inventar ese nuevo futuro en donde lo nuestro finalmente adquiere un valor y un reconocimiento que contribuya al progreso definitivo de nuestra patria.

En el caso específico del mundo rural, afortunadamente ya sabemos cuáles son las tareas por delante. Solo falta ponerlas en práctica. Solo falta creer que la pequeña agricultura no es un problema sino una inmensa oportunidad para seguirle los pasos a nuestra muy exitosa agroindustria costeña.

Tenemos varios ejemplos concretos de éxito que nos indican cuál es el camino en el terreno agrícola. El caso del cacao y del café peruano son más que emblemáticos. Hoy, gracias al fortalecimiento de las cooperativas dotadas de la gerencia local que no tuvieron en épocas pasadas y que las llevó a la ruina, han podido conectarse de manera exitosa con los mercados mundiales, logrando en pocos años posicionar al café y al cacao peruano no solo entre los mejores del mundo, sino que además vienen logrando que su cotización internacional tenga valores agregados apoyados en la diferenciación y exclusividad de origen y calidad de los mismos. Es decir, han tomado claramente el camino correcto: valor agregado, aprovechando nuestras ventajas comparativas frente al mundo que viene. Y hoy, basta con darse una vuelta por Tocache o por Jaén para comprobar cuál es el ambiente que se vive y, sobre todo, cuál es el futuro que les espera. Porque en realidad en ambos casos ya no hay vuelta atrás. El café y el cacao peruano avanzan sólidos como una roca hacia la consolidación de convertirse en el mejor, más fino y más exclusivo café y cacao del mundo, y esto tan solo como el primer eslabón de lo que vendrá después, que es donde estará la riqueza definitiva: en la exportación de cafés envasados con marcas propias como hoy lo hace Italia con éxito; en la fabricación de chocolates peruanos con marcas hechas por peruanos para el mundo, como lo ha hecho Suiza desde siempre; e, incluso, en la exportación de máquinas de café expreso, de cafeterías y chocolaterías a la peruana y, en fin, de todo lo relacionado con el extremo más valioso de la cadena. Pero lo maravilloso es que todo esto es replicable en todas las cadenas productivas que tienen como punto de partida nuestra exclusiva biodiversidad. Desde nuestras papas nativas que pueden ser la codicia de los cocineros más afamados del mundo, que le compran directamente a pequeños productores locales a precios de oro, hasta nuestro maíz morado que podría convertirse un día en la nueva bebida hogareña mundial, dado su probado bienestar a la salud. Desde nuestros hilos de camélidos que como la marca peruana Kuna o la italiana Loro Piana, venden la más finas prendas de vicuña a precios de Giorgio Armani en las ciudades más importantes. Estas podrían generar muchas nuevas marcas con toda una moda muy a la peruana, incluso con algodones nativos de colores naturales aun por poner en valor. Y, por supuesto, los productos de belleza y bienestar del cuerpo que pueden, a través de marcas inteligentes de peruanos inteligentes y audaces, utilizar todos esos enigmáticos productos de nuestra Amazonía y Andes, para seducir al consumidor ávido de sentirse más reconciliado con la naturaleza y con ese mundo al que él, sin darse cuenta, maltrató.

Y así podríamos pasarnos toda una tarde mencionando ejemplo tras ejemplo, oportunidades tras oportunidades, que tiene nuestro Perú en ese mundo que viene.

Lo importante es comprender y tener claro que no depende de otros. Que la pelota está en nuestra cancha. Que depende únicamente de nosotros que lo logremos. ¡Qué maravilla! Sí. Únicamente de nosotros.

Entre las tareas está que capacitemos a nuestros campesinos y su cooperativas en gestión, gestión y más gestión, para que sus productos estén conectados con las necesidades en términos de estandarización, calidad y seriedad que demandan los mercados. Que dotemos de la infraestructura necesaria a nuestros pueblos para que sus productos lleguen con la velocidad, eficiencia y calidad que los compradores exigen. Que nuestros funcionarios e investigadores entreguen sus días a vivir obsesionados con cómo lograr cada vez mejores y nuevas tecnologías para lo nuestro, en cómo mercadearlo mejor, cómo añadirle mayor valor, en cómo generar denominaciones de origen más que territoriales como armas de competitividad, en cómo permitir el acceso a la marca orgánico de forma más democrática (hoy un campesino debe pagar cinco mil soles al año por la licencia), y en cómo trasladar dichos conocimientos y herramientas a aquellos que lo necesiten sin trabas ni argollas ni oscuros intereses, sino con verdadero y genuino amor a la patria.

Con empresarios, pequeños, medianos y grandes, comprometidos con buscar cadenas productivas justas, que dejen atrás la idea de que lo que era bueno para su empresa era bueno para el Perú para pasar a una era en donde se tenga muy claro que lo que es bueno primero para el Perú y los peruanos será bueno para nuestra empresa. En donde nos preocupemos como empresarios por el punto más débil de la cadena, el campo, el mar, el consumidor, para que todos se beneficien y todos sean felices con lo que hacemos. Con gremios que ya no luchen más por sus intereses sino que luchen, sobre todo, por intereses en apariencia ajenos a los propios pero conscientes de que beneficiando al resto, al final ellos terminaran beneficiándose. Con intelectuales que superando sus vanidades sepan escuchar la opinión contraria para enriquecer la propia y juntos ir armando ideologías consensuadas que busquen siempre el interés común antes que el brillo intelectual personal. Con trabajadores en el campo y la ciudad que recobrando la confianza en sus líderes, empresarios e intelectuales, se vuelquen con sacrificio a ese esfuerzo histórico sabiendo que ahora sí no hay duda que serán sus hijos los grandes beneficiados.

Sí. Sí es posible. Claro que es posible que en este mundo que se nos viene, el Perú pueda brillar. Con nuestro cacao y sus futuros chocolates, con nuestro café y sus futuras cafeterías, con nuestras fibras y algodones y nuestras futuras boutiques, con nuestras raíces y hierbas y nuestros futuros cosméticos de lujo. Claro que es posible que un peruano del mundo rural, hoy extremamente pobre, pueda en muy corto tiempo convertirse en un ciudadano peruano extremamente feliz.

Con esto, por supuesto, no queremos afirmar que este es el único camino para alcanzar la prosperidad del Perú, ya que es tan solo un brazo del mismo. Pero los objetivos, valores y retos que aquí planteamos son similares y coincidentes en todos los objetivos que nos debemos trazar de cara al futuro. En la educación de calidad que tanto anhelamos, en la inversión multiplicada en ciencia y tecnología, en el acercamiento del Estado al ciudadano, en la fe absoluta en la innovación, en el protagonismo cultural peruano en el mundo, en los triunfos deportivos y los íconos arquitectónicos que tanto nos llenan de orgullo, nos unen y nos proyectan hacia el futuro. En todo lo que emprendamos siempre deberá aparecer ese mismo objetivo, de buscar hacia dentro de nosotros mismos y de nuestras riquezas todo lo que queremos y deberemos proyectar y vender en el mundo, y así acabar para siempre con la historia de siempre. De ese mundo que nos compró lo elemental a precio elemental, para luego vendernos lo elaborado a precio sofisticado.

El mundo nos dice que sí es posible, el consumidor mundial nos pide a gritos que lo hagamos posible y ahora, con los peruanos unidos como nunca antes lo hemos estado en la convicción de que ha llegado la hora de la inclusión social, estamos listos para responderles que sí será posible, que nos estamos alistando. Que podemos cometer en el camino algún traspiés como el reciente asunto transgénico, pero que nada nos impedirá que en los próximos años finalmente lleguemos hacia donde el destino y la oportunidad histórica hoy nos llevan. Que ya estamos encaminados hacia esa dulce, justa y humana peruanizacion del mundo en la que nada nos hemos robado ni a nadie hemos hecho daño, sino, por el contrario, avanza haciendo al consumidor mundial más feliz, al mundo más hermoso y justo y al Perú, al fin, un país en donde sus riquezas estuvieron al alcance de todos y fueron disfrutadas por todos.

No nos queda otra alternativa. Como sociedad, como generación, como país que aspira a dejar una historia de fracaso para iniciar una historia de éxito, y porque es lo que moral e históricamente nos corresponde hacer, los peruanos, todos, tenemos que tener como principal objetivo de vida el de erradicar la pobreza extrema en los próximos diez años. Ese es nuestro deber. Y lo lograremos. ¡Que viva el Perú!

martes, 26 de julio de 2011

La Gran Deuda de Estados Unidos

Por: José Antonio Rojas Nieto
LA JORNADA
24-07-11


Al primer trimestre de este año 2011, la deuda total de nuestros vecinos alcanzó 52.3 trillones de dólares, trillones de ellos que equivalen a billones nuestros. Su producto interno bruto de este mismo periodo fue de 15 trillones, de nuevo trillones de ellos. Podemos concluir, entonces, que deben tres y media veces lo que internamente producen.

Por cierto, se han desendeudado un poco. Pero sólo un poco. En 2009 llegaron a deber casi cuatro veces su producto. ¿Cómo se integra ese enorme volumen de endeudamiento estadunidense? ¿Quién debe qué? ¿Cuál es el sector más endeudado en estos momentos? ¿Lo adivina usted? No…no es el gobierno federal. ¿Quién, entonces? El sector financiero. Es responsable de 27 por ciento de la deuda total. Y las familias tienen un terrible endeudamiento que casi iguala al de bancos, financieras, casas de bolsa, fondos de inversión. ¿Cuánto? El 25 por ciento. Sí, la cuarta parte de la deuda estadunidense la tienen las familias estadunidenses. Y de esa cuarta parte de la deuda vecina, la deuda hipotecaria representa la mayor parte, el 75 por ciento de este total. Por ello, representa el 19 por ciento de la deuda estadunidense. Sí, los hogares vecinos deben 10 trillones de dólares por concepto de sus hipotecas. Su deuda hipotecaria, por cierto, es prácticamente igual a la deuda global del gobierno federal. Así, y de manera sorprendente, las deudas del gobierno federal e hipotecaria de los hogares estadunidenses, son prácticamente del mismo monto. Casi 10 trillones de dólares. Y juntas casi 20.

Y si a este endeudamiento sumamos por una parte la del consumo de los hogares del país vecino –otros 3 trillones de dólares– y, por otra, la de los gobiernos estatales y locales –poco más de 2 trillones de dólares– tendremos poquito menos de la mitad de la deuda total estadunidense. Sí casi el 50 por ciento de lo que se debe en Estados Unidos, lo deben los gobiernos y los hogares. Y como parte de los pagos de gobierno se nutre del impuesto sobre el ingreso de las personas –las que habitan los hogares, según diría Perogrullo–, el peso fundamental de la deuda vecina y, consecuentemente, de su servicio, de su pago, descansa sobre las familias estadunidenses, que nunca como hoy han visto diezmado su ingreso real. Nunca como hoy fue así. Por eso la reacción tan severa –con razón y sin razón– contra Obama, que llegó a la Presidencia en uno de los peores momentos de la historia económica de nuestros vecinos. Bueno, pero siguiendo con lo de la deuda, diremos que el resto, es decir, poco más de la mitad representada por 27 trillones de dólares, la deben cinco entidades o sectores: 1) las empresas financieras (14 trillones que casi corresponden al 27 por ciento que antes mencioné); 2) las corporaciones no financieras (7.3 trillones que equivalen a 14 por ciento del endeudamiento total); 3) las empresas no corporativas industriales, comerciales y de servicios (3.5 trillones con 6.6 por ciento del total); 4) un poquito las empresas agropecuarias, con poco menos de medio punto porcentual del endeudamiento total; 5) finalmente, el resto, es decir, casi más del 4 por ciento restante, corresponde a 2.2 trillones que deben entidades extranjeras.
¿Qué pasaba hace años, por ejemplo, hace 20 años, en 1991, antes del gran boom estadunidense? Lo primero que sorprende es que la estructura, es decir, la participación relativa en el endeudamiento global de cada uno de los sectores es muy similar a la actual. No ha habido muchos cambios. Acaso sólo el sector financiero tenía un poco menos de participación en el endeudamiento, unos siete u ocho puntos porcentuales menos (19 por ciento en lugar de 27 por ciento actual).

También las entidades extranjeras, con un par de puntos porcentuales menos en la estructura del endeudamiento global (2 por ciento en lugar de 4 por ciento actual). Y esta diferencia se cargaba en un mayor endeudamiento de los gobiernos estatal y local. Pero hay que notar algo. Muy importante. La deuda total era equivalente a sólo dos y media veces el producto bruto estadunidense, no a las tres y media veces que hoy representa. Menos todavía si nos vamos 10 años atrás, pues en 1981, el endeudamiento global sólo representaba una y media veces el producto bruto de nuestros vecinos. Este porcentaje fue muy estable. Al menos desde 1949 y hasta 1981. Pero a partir de 1981 empezó a crecer y crecer y crecer. Esto es sorprendente. Que la economía y la sociedad estadunidenses vivieron cada vez más y más endeudadas. Y en eso no hay ciclos, la relación entre el volumen de la deuda total de la economía y la sociedad de Estados Unidos y su producto interno ha sido persistentemente ascendente. Desde 1981 no dejó de crecer, incluso en algunos momentos muy aceleradamente. Y sólo a finales de 2008, ya como expresión de su crisis, empezó a descender un poco. Sólo un poco.
Conclusión: no hay en todo el mundo quién deba tanto, ni quién tenga tantas dificultades para pagar, por curioso que parezca. Ya retomaremos esto pronto, muy pronto.