martes, 26 de julio de 2011

La Gran Deuda de Estados Unidos

Por: José Antonio Rojas Nieto
LA JORNADA
24-07-11


Al primer trimestre de este año 2011, la deuda total de nuestros vecinos alcanzó 52.3 trillones de dólares, trillones de ellos que equivalen a billones nuestros. Su producto interno bruto de este mismo periodo fue de 15 trillones, de nuevo trillones de ellos. Podemos concluir, entonces, que deben tres y media veces lo que internamente producen.

Por cierto, se han desendeudado un poco. Pero sólo un poco. En 2009 llegaron a deber casi cuatro veces su producto. ¿Cómo se integra ese enorme volumen de endeudamiento estadunidense? ¿Quién debe qué? ¿Cuál es el sector más endeudado en estos momentos? ¿Lo adivina usted? No…no es el gobierno federal. ¿Quién, entonces? El sector financiero. Es responsable de 27 por ciento de la deuda total. Y las familias tienen un terrible endeudamiento que casi iguala al de bancos, financieras, casas de bolsa, fondos de inversión. ¿Cuánto? El 25 por ciento. Sí, la cuarta parte de la deuda estadunidense la tienen las familias estadunidenses. Y de esa cuarta parte de la deuda vecina, la deuda hipotecaria representa la mayor parte, el 75 por ciento de este total. Por ello, representa el 19 por ciento de la deuda estadunidense. Sí, los hogares vecinos deben 10 trillones de dólares por concepto de sus hipotecas. Su deuda hipotecaria, por cierto, es prácticamente igual a la deuda global del gobierno federal. Así, y de manera sorprendente, las deudas del gobierno federal e hipotecaria de los hogares estadunidenses, son prácticamente del mismo monto. Casi 10 trillones de dólares. Y juntas casi 20.

Y si a este endeudamiento sumamos por una parte la del consumo de los hogares del país vecino –otros 3 trillones de dólares– y, por otra, la de los gobiernos estatales y locales –poco más de 2 trillones de dólares– tendremos poquito menos de la mitad de la deuda total estadunidense. Sí casi el 50 por ciento de lo que se debe en Estados Unidos, lo deben los gobiernos y los hogares. Y como parte de los pagos de gobierno se nutre del impuesto sobre el ingreso de las personas –las que habitan los hogares, según diría Perogrullo–, el peso fundamental de la deuda vecina y, consecuentemente, de su servicio, de su pago, descansa sobre las familias estadunidenses, que nunca como hoy han visto diezmado su ingreso real. Nunca como hoy fue así. Por eso la reacción tan severa –con razón y sin razón– contra Obama, que llegó a la Presidencia en uno de los peores momentos de la historia económica de nuestros vecinos. Bueno, pero siguiendo con lo de la deuda, diremos que el resto, es decir, poco más de la mitad representada por 27 trillones de dólares, la deben cinco entidades o sectores: 1) las empresas financieras (14 trillones que casi corresponden al 27 por ciento que antes mencioné); 2) las corporaciones no financieras (7.3 trillones que equivalen a 14 por ciento del endeudamiento total); 3) las empresas no corporativas industriales, comerciales y de servicios (3.5 trillones con 6.6 por ciento del total); 4) un poquito las empresas agropecuarias, con poco menos de medio punto porcentual del endeudamiento total; 5) finalmente, el resto, es decir, casi más del 4 por ciento restante, corresponde a 2.2 trillones que deben entidades extranjeras.
¿Qué pasaba hace años, por ejemplo, hace 20 años, en 1991, antes del gran boom estadunidense? Lo primero que sorprende es que la estructura, es decir, la participación relativa en el endeudamiento global de cada uno de los sectores es muy similar a la actual. No ha habido muchos cambios. Acaso sólo el sector financiero tenía un poco menos de participación en el endeudamiento, unos siete u ocho puntos porcentuales menos (19 por ciento en lugar de 27 por ciento actual).

También las entidades extranjeras, con un par de puntos porcentuales menos en la estructura del endeudamiento global (2 por ciento en lugar de 4 por ciento actual). Y esta diferencia se cargaba en un mayor endeudamiento de los gobiernos estatal y local. Pero hay que notar algo. Muy importante. La deuda total era equivalente a sólo dos y media veces el producto bruto estadunidense, no a las tres y media veces que hoy representa. Menos todavía si nos vamos 10 años atrás, pues en 1981, el endeudamiento global sólo representaba una y media veces el producto bruto de nuestros vecinos. Este porcentaje fue muy estable. Al menos desde 1949 y hasta 1981. Pero a partir de 1981 empezó a crecer y crecer y crecer. Esto es sorprendente. Que la economía y la sociedad estadunidenses vivieron cada vez más y más endeudadas. Y en eso no hay ciclos, la relación entre el volumen de la deuda total de la economía y la sociedad de Estados Unidos y su producto interno ha sido persistentemente ascendente. Desde 1981 no dejó de crecer, incluso en algunos momentos muy aceleradamente. Y sólo a finales de 2008, ya como expresión de su crisis, empezó a descender un poco. Sólo un poco.
Conclusión: no hay en todo el mundo quién deba tanto, ni quién tenga tantas dificultades para pagar, por curioso que parezca. Ya retomaremos esto pronto, muy pronto.

sábado, 23 de julio de 2011

Vender e Irse

Por: Yoani Sánchez*
AMÉRICA ECONOMÍA
21-07-11


Las noticias se viven varias veces en esta isla. Primero se intuyen pero no se publican. Luego se anuncian lacónicamente en algún medio nacional y con posterioridad el eco de ellas alimenta -una y otra vez- la fantasía popular. Así ha ocurrido con la reciente información sobre flexibilizaciones en la compra y venta de casas.

Desde meses -quizás años- daba vueltas el rumor de que una nueva ley de la vivienda estaba a punto de aprobarse, de que este absurdo inmobiliario no aguantaba más. Pero solo cuando el Congreso del PCC lo incluyó en su lineamiento 297 fue que pudimos ponerle algo de certeza a tanto titubeo. Aunque tardía, la medida nos ha arrancado una exclamación de alivio, pero también ha destapado nuestras suspicacias.

Curiosamente, la mayoría de las personas a quienes le comento el tema me hacen una y otra vez la misma interrogante. ¿Se podrá vender la casa antes de irse del país?, preguntan todos, como si el negocio inmobiliario fuera apenas un escalón para cumplir el extendido sueño de emigrar.

Hasta el momento, alguien que parte definitivamente es despojado de sus propiedades. Solo si bajo el mismo techo -y por diez años- habitaba con un familiar, este último tenía la posibilidad de quedarse en la casa, pero pagando nuevamente a la Reforma Urbana el valor de la propiedad. Los desalojos forzados a quienes no cumplían esta regla pasaron a ser comunes en el paisaje de esta capital. Ahora, la gran adivinanza es si el dueño del inmueble tendrá la potestad de disponer de él en el mercado y usar ese dinero para radicarse en otra latitud. ¿Cuánto tiempo deberá transcurrir entre esa operación comercial y la salida del territorio nacional?

La gran adivinanza es si el dueño del inmueble tendrá la potestad de disponer de él en el mercado y usar ese dinero para radicarse en otra latitud.Nos han embaucado tanto, que la gente prefiere resguardarse en el escepticismo y creer que las nuevas medidas vendrán llenas también de restricciones. Me sorprendo optimista entre tanto recelo. Argumento a los que dudan que el gobierno está obligado a abrir, o la realidad se lo lleva por delante, pero ellos prefieren seguir sin ilusionarse.

No obstante la desconfianza, muchos acarician la idea de ofrecer las paredes entre las que viven a cambio de un boleto y una visa que los saque de Cuba. Vender e irse, trasmutar un techo aquí por un alquiler allá, usar su pequeño patrimonio para escapar. Y todo eso antes que el banderín inmobiliario vuelva a caer, antes que sea dado el paso atrás.

*Esta columna fue publicada originalmente en El Universo.com.
Yoani Sánchez es Licenciada en Filología. Reside en La Habana, Cuba, es una de las blogueras más destacadas en el mundo de habla hispana. Entre otras distinciones, por su trabajo en el blog Generación Y, ha recibido los premios Ortega y Gasset (2008), 25 Mejores Blogs Time-CNN (2009), María Moors Cabot (2009) y Príncipe Claus (2010), éste último, por haber sido seleccionada entre los 60 heroes de la libertad de expresión por el Instituto Internacional de Prensa (IPI), con sede en Viena, Austria.

viernes, 15 de julio de 2011

Mis Motivos para el Puente

Por: Yoani Sánchez*
AMÉRICA ECONOMÍA
14-07-11


Vivíamos un oscuro 1992 y esta hija de maquinista sin tren había decidido no continuar el preuniversitario. Me levanté temprano y se lo dije a mi madre. Las manos en la cabeza, los gritos por la casa, el perro ladrando del susto.

“No voy más, mami, no voy más”, concluí categórica y me acosté de nuevo. Se me habían roto mis únicos zapatos, que había heredado de una amiga cuando estos ya tenían enormes huecos en las suelas. Con ellos aprendí a caminar rozando el piso para que no se notaran las roturas, pero poco podía hacer para esconderlas cuando llegaba la clase de Preparación Militar. Ahí debía tenderme boca abajo, arrastrarme por terrenos que -imaginariamente- estaban bajo el fuego enemigo. Y entonces caían sobre mí los proyectiles, no del imperialismo sino de las bromas, la chanza cruel de los que tenían un calzado mejor.

Durante varios días, mis padres me dieron todo tipo de argumentos para seguir. ¡Cómo vas a echar por la borda las altas calificaciones, el sacrificio del estudio, todo por ese “pequeño detalle”!, me repetían… pero con 16 años yo estaba dispuesta a quedarme sin diploma antes que sufrir nuevamente el escarnio. La decisión estaba tomada.

Mi madre bajó corriendo a casa de una vecina. Se pasó la noche marcando el número de unas tías de mi padre que vivían en esa otra orilla satanizada por la prensa oficial. Unas semanas después, llegó el paquete. Junto a cuadritos de sopa y un ungüento contra los dolores reumáticos, estaban unos flamantes tenis blancos. Regresé a mi aula del 11º grado al otro día.

Es cierto que la económica que llega desde afuera ha hecho que muchos cubanos se construyan una burbuja apática y apolítica, pero también ha permitido a otros sobrevivir y crecer. Sin ese auxilio que una vez alguien envió para mí desde la Florida, mi vida hubiera sido totalmente diferente. No hubiera terminado la enseñanza media superior, probablemente habría zarpado –sobre una puerta de madera– durante la crisis de los balseros o me habría hundido en el conformismo que da la falta de horizontes. Sin embargo logré, con ese apoyo, continuar. Al terminar la universidad todavía usaba aquellos zapatos salvadores.

Ahora mismo, miles de adolescentes, cuentapropistas, ancianos, estudiantes y bebés necesitan que el flujo entre las familias del exilio y de la Isla crezca, que no se interrumpa. En muchos hogares cubanos, la superación personal de miles de individuos depende de que ese puente se mantenga y su futuro como ciudadanos cuelga del brazo solidario tendido desde afuera.

*Esta columna fue publicada originalmente por El Universo.com.
Yoani Sánchez es Licenciada en Filología. Reside en La Habana, Cuba, es una de las blogueras más destacadas en el mundo de habla hispana. Entre otras distinciones, por su trabajo en el blog Generación Y, ha recibido los premios Ortega y Gasset (2008), 25 Mejores Blogs Time-CNN (2009), María Moors Cabot (2009) y Príncipe Claus (2010), éste último, por haber sido seleccionada entre los 60 heroes de la libertad de expresión por el Instituto Internacional de Prensa (IPI), con sede en Viena, Austria.

domingo, 10 de julio de 2011

El ‘Milagro’ Venezolano

Por: Andrés Oppenheimer*
EL COMERCIO
10-07-11


Los críticos del presidente venezolano, Hugo Chávez, han aprovechado su ausencia por enfermedad para culparlo de toda clase de maldades, pero ya es hora de darle crédito por haber producido un verdadero milagro económico en su país. No estoy bromeando. Lo que Chávez ha hecho en Venezuela en los últimos 12 años es nada menos que un milagro económico: pese a beneficiarse del mayor ‘boom’ petrolero, ha logrado dejar el país hecho trizas.

Venezuela tiene una de las tasas de crecimiento más bajas de Latinoamérica, uno de los índices de inflación más altos, cortes diarios de electricidad, escasez de alimentos y un porcentaje de delitos sin precedentes. Y lo que es más asombroso, tratándose de uno de los mayores productores de petróleo del mundo, ha comenzado a importar electricidad de Colombia, según confirmó el ministro venezolano Alí Rodríguez.

Es una proeza, si se considera que el precio del petróleo se disparó de US$9 el barril, cuando Chávez asumió su cargo en 1999, a US$100. Aunque Venezuela tuvo ‘booms’ en 1974 y 1979, esta ha sido la bonanza petrolera más grande y prolongada. Según el Banco Central de Venezuela, sus ingresos petroleros han sumado US$700.000 millones (482.000 millones de euros) desde que Chávez asumió la presidencia, según dijo José Guerra, director del Departamento de Economía de la Universidad Central de Venezuela. “Eso excede los ingresos petroleros del país durante los 25 años anteriores”, agregó Guerra.

Y, sin embargo, esto es lo que Chávez tiene para mostrar:

-Mientras las economías latinoamericanas crecieron casi 6% el año pasado, la de Venezuela bajó 1,6%, después de haber caído 3,3% el 2009, según la Cepal.

-Mientras la mayoría de países latinoamericanos tiene una inflación de un dígito, Venezuela subió de 12% de hace una década a 27% el 2010, según la Cepal. El nivel inflacionario oficial de hoy es 25%.

-Mientras la mayoría de países latinoamericanos recibe inversión extranjera récord, Venezuela sufre fuga de capitales y su deuda externa subió de US$35.000 millones del 2001 a 58.000 millones el 2010, según la Cepal.

-Los cortes de energía que afectan a casi todo el país son los primeros que se recuerdan en años recientes. Al principio, el Gobierno se los adjudicó a la sequía, pero los economistas dicen que se deben a una casi absoluta falta de inversión en instalaciones eléctricas en los últimos años.

-La última escasez de alimentos incluye aceite, café, carne y azúcar. Venezuela, que fue quinto exportador de café mundial, ahora lo importa de Nicaragua.

-La educación, la ciencia y la tecnología están cayendo en picada. Su número de patentes de nuevas invenciones –un índice clave para medir la innovación– ha caído de casi 800 de 1988 a menos de 100 una década más tarde, según cifras oficiales.

El Gobierno se ufana de haber reducido la pobreza de 45% a 28% en los últimos 10 años. Pero en ese período, Argentina redujo su pobreza de 45% a 11% de su población; Chile de 20% a 11%; Brasil de 38% a 25%, y Perú y Colombia en porcentajes similares, según la Cepal. Casi todos estos países, a diferencia de Venezuela, están atrayendo inversiones y creando industrias que generarán crecimiento a largo plazo.

Mi opinión: Venezuela ha sido uno de los países latinoamericanos que más dinero ha recibido en los últimos años, pero lo ha despilfarrado en subsidios y en grandiosos proyectos de propaganda internacional que, cuando caiga el precio del petróleo, dejarán al país hundido por muchos años.

El deterioro venezolano se debe al caótico manejo económico de Chávez, a la implementación de un modelo narcisista-leninista que apunta a destruir el sector privado y a crear un país de zombis dependientes del Gobierno, y en parte a razones francamente inexplicables. Cuando Chávez vuelva a la luz pública, debe ser recibido como autor de un verdadero milagro económico al revés.

* Periodista

miércoles, 29 de junio de 2011

Ollanta Humala en la Geopolítica Brasileña

Por: Roberto Pizarro*
AMÉRICA ECONOMÍA
29-06-11


La geopolítica no sólo es determinante en el accionar de las grandes potencias. Lo es también para países intermedios. En ella se conjugan intereses económicos, geográficos, militares y políticos, que trascienden ideologías. El apoyo de Brasil a Ollanta Humala, en las recientes elecciones presidenciales, es revelador de la geopolítica de ese país para consolidar su presencia en Sudamérica y proyectarse hacia el Pacífico.

El Partido de los Trabajadores, con Lula durante ocho años en el gobierno, ha colocado a Brasil en el centro de los asuntos mundiales. En efecto, mantiene una posición activa en el Grupo de los 20, liderando a los BRICS, y su presencia en Naciones Unidas lo tiene a punto de integrar de forma permanente el Consejo de Seguridad. Francia ha insistido reiteradamente en la incorporación de Brasil al G8, contra la cada vez más débil resistencia norteamericana. La emergencia de Brasil en asuntos mundiales ha tenido perfil propio y no ha eludido su crítica respecto de las reglas del juego que rigen el orden económico y político internacional; en particular, ha responsabilizado a los países industrializados y a las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) por la crisis del 2008-2009. Aún así se le identifica como interlocutor de primera relevancia para los países industrializados y se le reconoce liderazgo en el grupo de países de desarrollo intermedio.

La estrategia global de Brasil ha cubierto con inteligencia el frente Atlántico, sin renunciar a su presencia en África y América Latina. Durante los gobiernos de Lula el liderazgo de Brasil en Sudamérica se fortaleció. Impulsó la Unasur y la convirtió, con éxito, en instancia efectiva de coordinación política regional, desplazando a la OEA; las relaciones entre los países del Mercosur adquirieron mayor fluidez, facilitadas además por las coincidencias políticas entre Kirchner y Lula; potenció el IIRSA y estableció acuerdos energéticos con varios países de Sudamérica; además, gracias a la firmeza brasileña, se renunció a continuar las negociaciones del ALCA, para molestia norteamericana y alivio de la región.

Durante los gobiernos de Lula, la presencia de Brasil en el África ha sido muy destacada. Doce visitas, en sus ocho años de mandato, que cubrieron 27 países, lo confirman. Itamaraty duplicó el número de embajadas en ese continente; se cuadruplicó el comercio, mientras Petrobras y Vale, las dos más importantes empresas multinacionales brasileñas, han adquirido una presencia destacada en asuntos petroleros y mineros, mientras empresarios del acero y la agricultura intentan ampliar sus actividades en el continente africano. Brasil, al igual que China, apunta en el continente africano a garantizar a largo plazo el abastecimiento de recursos naturales. Desde luego, los lazos históricos y culturales han facilitado la presencia brasileña en África, los que se consolidarán con el canal de televisión instalado recientemente en Mozambique.

El decidido apoyo del PT, y de los empresarios brasileños, a Ollanta Humala se inscribe en ese cuadro. Asegurar una posición dominante en Sudamérica y simultáneamente abrir camino hacia el Pacífico. Ya se sabe la preeminencia que ha adquirido la Cuenca del Pacífico en el siglo XXI. Los más importantes movimientos inversionistas y comerciales se juegan en la Cuenca del Pacífico y Brasil no quiere estar al margen. Con el triunfo de Dilma Rousseff muchos esperaban que Lula asumiría un papel de primer orden en Naciones Unidas, incluso la presidencia. Sin embargo, el ex presidente renunció a esa posibilidad y ha comprometido su trabajo en dos tareas prioritarias para los propósitos geopolíticos de Brasil: consolidar la relación con el continente africano y liderar el Foro de Sao Paulo. Éste, asume primera importancia para los intereses brasileños, habida cuenta de la creciente emergencia de gobiernos de izquierda en la región. Itamaraty debe estar complacido.

El decidido apoyo del PT, y de los empresarios brasileños, a Ollanta Humala se inscribe en ese cuadro. Asegurar una posición dominante en Sudamérica y simultáneamente abrir camino hacia el Pacífico. Ya se sabe la preeminencia que ha adquirido la Cuenca del Pacífico en el siglo XXI. Los más importantes movimientos inversionistas y comerciales se juegan en la Cuenca del Pacífico y Brasil no quiere estar al margen. Al mismo tiempo, China y la India se convertirán en potencias que desafiarán a los Estados Unidos en el plano económico y político, y ello lo tiene muy presente el establishment empresarial, político y militar brasileño.

Así las cosas, la opción de Ollanta Humala, distante de los Estados Unidos, y favorable a la integración regional, es coincidente con los intereses estratégicos brasileños en su proyección al Pacífico. No resulta extraño entonces el decidido apoyo del PT al diseño de la campaña del nuevo presidente del Perú y tampoco es sorprendente el que le brindaran los empresarios de empresas constructoras brasileñas que despliegan crecientes inversiones en caminos y puertos en el sur de Perú.

Se estima que las inversiones brasileñas en Perú podrían quintuplicarse y bordear los US$17.500 millones hacia el año 2020, según ha señalado recientemente el primer secretario de la Embajada de Brasil en Lima, César Bonamigo.

Las principales inversiones brasileñas se despliegan al sur del Perú. Entre éstas destacan el Gaseoducto Andino del Sur y el polo petroquímico que también se piensa desarrollar en la región sur de Perú. Al mismo tiempo está el proyecto Ferrovía Transcontinental Brasil-Sur Perú (Fetras), en el marco IIRSA, que abarca los departamentos Madre de Dios, Puno, Cusco y Arequipa y que conecta con Porto Velho en Brasil. En el ámbito vial destaca el proyecto Corredor Vial Sur, financiado por la CAF, denominado también Carretera Bioceánica, que vincula al estado Amazónico de Acre en Brasil con las ciudades porteñas Ilo, Matarani y San Juan de Marcona en la costa meridional del Perú.

Las serias dificultades diplomáticas de Chile con Bolivia cierran prácticamente las puertas a la salida al Pacífico del Brasil por puertos chilenos. La persistencia de los gobiernos de Chile en una política de “distracción estratégica” respecto de la reivindicación boliviana para su salida al mar convierte a Perú en el gran aliado brasileño para la proyección de éste hacia el Pacífico. Y un Presidente como Ollanta cumple este propósito: un nacionalista, de izquierda, que desconfía de los Estados Unidos e interesado en la integración regional.

Delicada situación para la política exterior chilena. Chile se aisló de la región al convertir los negocios con el mundo industrializado en el centro de su accionar internacional. Se jugó por el ALCA cuando Brasil y Argentina se oponían al proyecto norteamericano. Ha dilatado por largas décadas una solución a la demanda boliviana para su salida al Pacífico. También fue negligente frente a la iniciativa peruana por los límites marítimos, que al final culminó en La Haya, con resultados inciertos. Como consecuencia de una política exterior equivocada, el frente norte chileno se ha tornado extremadamente frágil. Ello facilita la convergencia de intereses peruano-brasileños y al mismo estrecha las oportunidades del empresariado y el Estado chileno para concretar vínculos estratégicos con Brasil.


* Economista de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Economia, fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, ministro de Planificación y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).

viernes, 10 de junio de 2011

¿Ciudadanos o Mendigos?

Por: Jaime De Althaus Guarderas
EL COMERCIO
10-06-11


No es una buena política regalar dinero. Lamentablemente, eso es lo que va a ocurrir con el próximo gobierno, y a raudales, con los programas anunciados y prometidos. No es una buena política por varias razones. Primero, porque nadie sale de la pobreza recibiendo dinero, sino siendo capaz de generarlo. Para eso, lo que debe hacerse no es regalar dinero, sino difundir tecnologías y titular la propiedad. El paquete tecnológico para la sierra rural, donde está la mayor parte de la pobreza, está probado, y le permite a la familia campesina que lo adopta salir de la indigencia, acabar con la desnutrición infantil, conectarse al mercado y llegar a obtener ingresos por dos o tres mil soles al mes en dos años. En cambio, programas de subsidios masivos al consumo solo sirven para perpetuar la pobreza. Porque, ¿para qué me voy a esforzar si me están regalando las cosas?

En segundo lugar, porque lleva a generar una clase de personas dependientes del Estado que tienden a acostumbrarse a esa ayuda y tienen, por lo tanto, menos incentivos para salir por sí mismos de la pobreza. A mayor cantidad recibida, menor interés en trabajar o autogenerar ingresos. Fomentar masivamente la mendicidad no puede ser bueno. No es digno. No es moralmente aceptable. En cambio, no hay nada más humanamente estimulante que ver cómo un campesino pobre, empoderado tecnológicamente, rompe las cadenas de la miseria y se convierte en empresario, en ciudadano libre y autónomo.

La tercera razón es que jamás vamos a desarrollar una clase media de ciudadanos plenos si subsidiamos la informalidad con programas de este tipo. En los últimos 18 años viene creciendo una nueva clase media emergente, pero es aún incipiente e incompleta porque la mayor parte de ella permanece en la informalidad. Por lo tanto, ni tiene todos los derechos ni cumple con todas las obligaciones que competen a un ciudadano pleno y responsable. Y tampoco puede acumular más allá de un punto. Lo que debe hacerse es facilitar su formalización para acelerar la formación de una clase media fuerte y extendida, en lugar de pasmarla con la distribución de pensiones y seguros de salud gratuitos que desincentivan el esfuerzo propio y vuelven menos interesante la formalidad. Pues sin una clase media sólida la democracia no se sostiene en última instancia. Un país de informales es una república populista –si cabe el oxímoron–, pasto de demagogos, y no una democracia liberal de ciudadanos libres y fiscalizadores. No cortemos la evolución de la sociedad peruana. No caigamos en el modelo clásico de los populismos autocráticos que usan la renta petrolera o minera para regalar beneficios sin que nadie pague impuestos. No queremos masa mendicante sino ciudadanía.

sábado, 14 de mayo de 2011

De Cómo Velasco Destruyó Venezuela

Por: Roberto Abusada *
CORREO
14-05-11


Cuatro décadas después de que el general Velasco tomara el poder en el Perú luego de un golpe de Estado, varios países de la región se empeñan en repetir su fracasada fórmula de gobierno.

El candidato Humala se prepara para hacer lo mismo con el Perú. En su campaña del 2006, no escondía, como hoy intenta hacerlo, su devoción por Velasco. Chávez, quien como cadete conoció a Velasco y se refiriera a él como "mi general Velasco", en cambio, sí manifiesta reiteradamente su gran admiración por el dictador.

Para Chávez y Humala, como fueron para Velasco, los pilares básicos de un gobierno son el control político y el dominio de "industrias estratégicas". El gobierno de Velasco naturalmente debía controlar los recursos naturales y las actividades básicas: la banca, los seguros, la electricidad, la minería y el petróleo, el acero, el cemento y las telecomunicaciones, además de crear grandes monopolios comercializadores de insumos (ENCI), minerales (MINPECO) y pesca (EPCHAP). La idea no es nueva y proviene de la tradición de Lenin y Stalin.

Mientras sus asesores vieron en el modelo de autogestión de la Yugoslavia de Tito un modelo a seguir, Velasco transmitía a los empresarios industriales un mensaje confuso: por un lado se les anunciaba su gradual desaparición a medida que la recién creada institución de la "Comunidad Industrial" ganaría fuerza y tomaría eventualmente el control de cada empresa.

Pero de otro lado, no queriendo prescindir de los empresarios industriales, Velasco los llenó de favores: un mercado absolutamente cerrado, crédito subsidiado a cargo de la banca estatal de fomento y libre importación de los insumos y maquinaria (siempre que no se produjeran localmente), además de acceso a dólares baratos. Se desarrolló una industria artificial con baja calidad, altos precios e impedida de competir en los mercados de exportación. Se estima que la tercera parte de la industria de los años setenta producía bienes finales cuyo valor en el mercado internacional era inferior al de los insumos usados en su fabricación. Es decir, era una industria que destruía valor a precios reales mientras otorgaba a los productores locales ingentes beneficios gracias al mercado cerrado y a los insumos y financiamiento artificialmente baratos.

En la agricultura, la dictadura estableció dos regímenes: en la Sierra las llamadas Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS) juntaban a las haciendas expropiadas con las comunidades aledañas. En la Costa, temiendo romper los exitosos complejos agroindustriales, se instituyeron las CAP (Cooperativas Agrarias de Producción), que abarcaban tierra e infraestructura transformadora industrial. La reforma agraria fue pensada únicamente como un acto político de ataque a un grupo de poder.

Luego de expropiar a los antiguos dueños, el gobierno abandonó a los beneficiarios de su reforma agraria, ocasionando el colapso del agro. El Perú se volvió un gran importador de alimentos; granos, carnes, grasas y lácteos, alimentos subsidiados para contentar a la población urbana a costa del cruel abandono del campo. Se provocó luego una revolución en los hábitos de consumo al sustituir la papa y los cereales andinos por el trigo importado con subsidios.

No es necesario detallar la debacle productiva nacional que el esquema de Velasco trajo consigo. Basta decir que, luego de dos años de crecimiento, basado en la buena situación fiscal sostenida por la reforma tributaria de Manuel Ulloa en el último año del primer gobierno de Belaunde, la economía entró en un largo ciclo de deterioro y atraso, al punto que sólo en el año 2005 el Perú recuperó el ingreso por habitante que tenía en 1972: más de tres décadas perdidas. En su intento torpe por distribuir la riqueza y el ingreso, Velasco sólo logró redistribución dentro del 20% más rico de la población, la pobreza generalizada y un triste legado que sacó al Perú del liderazgo en el Pacífico sudamericano, para colocarlo a la zaga de sus vecinos.

Cuatro décadas después reconocemos elementos claves de estas políticas trasnochadas en países como Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Mientras Chile, Colombia y el Perú progresan disminuyendo pobreza con estabilidad de precios y libertad de expresión, los países de la ALBA y Argentina deben esconder su inflación y controlar a los medios de expresión.

Tal control no es producto de un capricho ni un requerimiento ideológico, sino un acto imprescindible para sostener al modelo y sus políticas.

Predeciblemente, Chávez tomó un país riquísimo y lo volvió un país donde el 30% de la población es pobre a pesar de que el precio del petróleo que exporta se ha multiplicado 10 veces desde que tomó el poder, generándole en promedio 60,000 millones de dólares anuales adicionales.

Su inflación en la última década ha sido de 661% comparada con la peruana, de 25% en igual periodo. Sus exportaciones no petroleras han caído a menos de la mitad en 10 años, mientras que las exportaciones no mineras peruanas han crecido 117%.

En 10 años, el PBI venezolano, con toda esa bonanza petrolera, creció sólo 12%, mientras que el peruano creció 50%. El Perú tiene ciertamente un problema grave en la calidad de sus instituciones: ocupa el puesto 96 entre 139 países, pero Venezuela ocupa el lugar 139, además de estar catalogado por Transparencia Internacional entre los campeones de la corrupción con el puesto 164 entre 178 países.

* Economista