Mostrando entradas con la etiqueta ANDRES OPPENHEIMER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANDRES OPPENHEIMER. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de julio de 2011

El ‘Milagro’ Venezolano

Por: Andrés Oppenheimer*
EL COMERCIO
10-07-11


Los críticos del presidente venezolano, Hugo Chávez, han aprovechado su ausencia por enfermedad para culparlo de toda clase de maldades, pero ya es hora de darle crédito por haber producido un verdadero milagro económico en su país. No estoy bromeando. Lo que Chávez ha hecho en Venezuela en los últimos 12 años es nada menos que un milagro económico: pese a beneficiarse del mayor ‘boom’ petrolero, ha logrado dejar el país hecho trizas.

Venezuela tiene una de las tasas de crecimiento más bajas de Latinoamérica, uno de los índices de inflación más altos, cortes diarios de electricidad, escasez de alimentos y un porcentaje de delitos sin precedentes. Y lo que es más asombroso, tratándose de uno de los mayores productores de petróleo del mundo, ha comenzado a importar electricidad de Colombia, según confirmó el ministro venezolano Alí Rodríguez.

Es una proeza, si se considera que el precio del petróleo se disparó de US$9 el barril, cuando Chávez asumió su cargo en 1999, a US$100. Aunque Venezuela tuvo ‘booms’ en 1974 y 1979, esta ha sido la bonanza petrolera más grande y prolongada. Según el Banco Central de Venezuela, sus ingresos petroleros han sumado US$700.000 millones (482.000 millones de euros) desde que Chávez asumió la presidencia, según dijo José Guerra, director del Departamento de Economía de la Universidad Central de Venezuela. “Eso excede los ingresos petroleros del país durante los 25 años anteriores”, agregó Guerra.

Y, sin embargo, esto es lo que Chávez tiene para mostrar:

-Mientras las economías latinoamericanas crecieron casi 6% el año pasado, la de Venezuela bajó 1,6%, después de haber caído 3,3% el 2009, según la Cepal.

-Mientras la mayoría de países latinoamericanos tiene una inflación de un dígito, Venezuela subió de 12% de hace una década a 27% el 2010, según la Cepal. El nivel inflacionario oficial de hoy es 25%.

-Mientras la mayoría de países latinoamericanos recibe inversión extranjera récord, Venezuela sufre fuga de capitales y su deuda externa subió de US$35.000 millones del 2001 a 58.000 millones el 2010, según la Cepal.

-Los cortes de energía que afectan a casi todo el país son los primeros que se recuerdan en años recientes. Al principio, el Gobierno se los adjudicó a la sequía, pero los economistas dicen que se deben a una casi absoluta falta de inversión en instalaciones eléctricas en los últimos años.

-La última escasez de alimentos incluye aceite, café, carne y azúcar. Venezuela, que fue quinto exportador de café mundial, ahora lo importa de Nicaragua.

-La educación, la ciencia y la tecnología están cayendo en picada. Su número de patentes de nuevas invenciones –un índice clave para medir la innovación– ha caído de casi 800 de 1988 a menos de 100 una década más tarde, según cifras oficiales.

El Gobierno se ufana de haber reducido la pobreza de 45% a 28% en los últimos 10 años. Pero en ese período, Argentina redujo su pobreza de 45% a 11% de su población; Chile de 20% a 11%; Brasil de 38% a 25%, y Perú y Colombia en porcentajes similares, según la Cepal. Casi todos estos países, a diferencia de Venezuela, están atrayendo inversiones y creando industrias que generarán crecimiento a largo plazo.

Mi opinión: Venezuela ha sido uno de los países latinoamericanos que más dinero ha recibido en los últimos años, pero lo ha despilfarrado en subsidios y en grandiosos proyectos de propaganda internacional que, cuando caiga el precio del petróleo, dejarán al país hundido por muchos años.

El deterioro venezolano se debe al caótico manejo económico de Chávez, a la implementación de un modelo narcisista-leninista que apunta a destruir el sector privado y a crear un país de zombis dependientes del Gobierno, y en parte a razones francamente inexplicables. Cuando Chávez vuelva a la luz pública, debe ser recibido como autor de un verdadero milagro económico al revés.

* Periodista

martes, 23 de marzo de 2010

Monedas Fuertes en Latinoamérica

Por: Andrés Oppenheimer
EL COMERCIO
23-03-10


Justo cuando todos estábamos celebrando que Latinoamérica ha salido relativamente indemne de la crisis económica mundial, una nueva amenaza podría poner en peligro el crecimiento de la región: las monedas cada vez más fuertes.

A simple vista, la constante valorización de muchas monedas latinoamericanas es una buena noticia para muchos en la región. Una vez más, muchos latinoamericanos podrán importar con mayor facilidad productos de lujo. Pero, por otro lado, la constante apreciación de las monedas podría perjudicar las exportaciones de la región.

Marcelo Giugale, director de la Oficina de Política Económica y Pobreza para América Latina del Banco Mundial, me hizo notar ese peligro. Subrayó que, irónicamente, las economías de mejor desempeño serán las más afectadas por la fortaleza de sus monedas. Los países más exitosos tendrán que aprender a vivir con monedas fuertes, dijo Giugale. Eso los hará menos competitivos.

El razonamiento es simple: con las tasas de interés en EE.UU. a casi cero, cada vez más inversores estadounidenses y europeos están comprando monedas locales de América Latina para aprovechar las tasas de interés más altas de la región, ganar más intereses y luego convertir sus ahorros nuevamente a dólares.

Es cierto que muchos inversores extranjeros perdieron hasta la camisa con este juego, cuando varios países de la región sufrieron crisis financieras y devaluaron sus monedas repentinamente. Pero la mayoría de los economistas coincide en que los países latinoamericanos financieramente responsables no caerán en crisis económicas en el futuro inmediato, y que la región en general crecerá más del 3% este año.

Ya sea por la caída del dólar o por la constante apreciación de las monedas latinoamericanas, lo cierto es que en los últimos 12 meses la moneda de Brasil se apreció un 24% respecto del dólar, la de Colombia un 25%, la de Uruguay un 19%, la de México un 17%, la de Chile un 12% y la del Perú un 10%.

En casi todos estos países, un constante flujo de dólares del exterior está creando una gran demanda de moneda local, que hace apreciarse a sus monedas. Entre las excepciones a la regla está Argentina, cuya moneda se depreció en un 7%, en gran medida porque el país no atrae capital extranjero.

“Exportar desde lugares como Bogotá, Lima, Sao Paulo o Santiago será más caro”, dijo Giugale, explicando que los costos laborales locales serán más altos en dólares estadounidenses. “Les resultará más difícil vender sus productos en EE.UU. y en cualquier otro país que mantenga su moneda atada al dólar estadounidense, incluyendo a China”.

¿Entonces, qué deberían hacer los países de la región? Según Giugale y muchos otros economistas, firmar nuevos acuerdos de libre comercio para expandir sus mercados todavía será una buena opción, pero no será suficiente. Para crecer, la región tendrá que generar nuevos —y cada vez mejores— productos de exportación.

En otras palabras, para ser competitivos, los países latinoamericanos con monedas fuertes le tendrán que apostar a la innovación. Ese va a ser un reto enorme, porque la región apenas está recibiendo el 2% de la inversión mundial en investigación y desarrollo, mientras que los países asiáticos están recibiendo el 28%, según la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana (Ricyt).

Mientras que China invierte el 1,4% de su PBI en investigación y desarrollo, Brasil invierte el 1%, Argentina el 0,6%, México el 0,4%, y Colombia y el Perú 0,1% cada uno, según Ricyt.

Mi opinión: Las monedas fuertes generalmente son señal de economías saludables, y deben ser el objetivo de cualquier país. Pero los países latinoamericanos deberían tratar de que la valorización de sus monedas sea gradual, y no especulativa, y asegurarse de que no perjudique sus exportaciones. Para exportar con monedas fuertes, tendrán que vender productos cada vez más sofisticados, lo que requerirá más innovación y más educación.

martes, 4 de agosto de 2009

Sorpresa: la Globalización tiene Futuro

Por: Andrés Oppenheimer
EL COMERCIO
04-08-09


Según uno escucha por todos lados, la megarrecesión mundial significará el fin de la globalización, resucitará el proteccionismo y convertirá a los acuerdos de libre comercio en cosas del pasado. Puede ser, pero hay sorprendentes nuevos datos que sugieren lo contrario.

El más reciente cañonazo del bando de quienes auguran el fin de la globalización es un ensayo del ex subsecretario del Tesoro Roger C. Altman, publicado en el último número de “Foreign Affairs” titulado “La globalización en retirada”“. A juzgar por el tenor del artículo, el futuro de los acuerdos de libre comercio de EE.UU. —como los que están pendientes con Colombia, Panamá y Corea del Sur— está condenado.

“Esta crisis económica es un acontecimiento global sísmico”, escribe Altman. “El capitalismo de libre mercado, la globalización y la desregulación han crecido en el mundo durante los últimos 30 años. Esa era ha concluido y otra está llegando. La integración económica global retrocede. El papel del Estado, junto con el proteccionismo comercial y financiero, está en ascenso”.

Esta tendencia se ha hecho evidente en EE.UU. con la cuasi nacionalización del sector bancario y las industrias automotrices, y más aun en el resto del mundo, escribe Altman. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, lo explicitó claramente cuando celebró “el retorno del Estado”“, agrega.

Pero, para mi sorpresa: las últimas encuestas en EE.UU. y en muchos otros países revelan una tendencia muy diferente. Una encuesta realizada por el Pew Research Center revela que, pese a la recesión, se está recuperando el apoyo al libre comercio en EE.UU. Alrededor del 44% de los estadounidenses dijo que los tratados de libre comercio, como el existente con México y Canadá, son buenos para el país, muy por encima del 35% que se manifestó así el año pasado. El porcentaje de quienes creen que los acuerdos de libre comercio son malos bajó del 48% el año pasado al 35% este año. Otro sondeo realizado por CNN/Opinion Research Corp. demostró que el 56% de los estadounidenses considera que el comercio exterior es más una oportunidad que una amenaza. El año pasado, una mayoría del 51% expresó lo contrario.

Cuando vi esas cifras, pensé que el apoyo a la globalización en EE.UU. había caído el año pasado por la retórica aislacionista durante las elecciones del 2008, y que ahora estaba regresando a sus niveles normales. Pero parece estar recuperándose en todo el mundo. Otra encuesta realizada en 21 países por el Pew Global Attitudes Project demuestra que el apoyo a la apertura económica aumentó en diez países —entre ellos, China, India, Egipto, México, Brasil y Argentina—, mientras permaneció en el mismo nivel en otros 9 países, y solo disminuyó en 2. En casi el 90% de los países encuestados, la mayoría coincidió en que “casi toda la gente esta en mejor situación en una economía de libre mercado, aunque alguna gente sea rica y otra sea pobre”. Una inmensa mayoría del 96% de los encuestados en India, el 93% en China y el 92% en Corea del Sur coincidieron con esa premisa. Las excepciones fueron Japón y Argentina.

“La muerte del libre comercio se ha exagerado demasiado”, dice Daniel Griswold, economista del Cato Institute de Washington, una institución que favorece el libre comercio. “Lo más interesante de esta crisis es que no ha dado lugar a una ola proteccionista”. No estamos viendo nada parecido a las barreras comerciales que se dieron durante la Gran Depresión de los años 30, agregó. “Estamos alarmados y preocupados por algunas medidas como la ley Compre estadounidense, pero en realidad hay mucho menos proteccionismo de lo que parece”, afirma John Murphy, de la Cámara de Comercio de EE.UU.

Mi opinión: Hay que distinguir entre dos tendencias muy diferentes que pueden coexistir. Una es el constante avance del mundo hacia la globalización y la otra es el viraje hacia un papel más activo del Estado como impulsor de negocios y regulador dentro de cada país. Quizá todos nos convirtamos en países como los escandinavos. Pero la actual recesión no terminará el proceso de globalización, entre otras cosas porque la apertura comercial ha permitido reducir la pobreza de un 40% de la población mundial. Un comercio más libre entre las naciones ha contribuido a reducir la pobreza mundial al 19% en las últimas dos décadas, según datos del Banco Mundial. No es una coincidencia que los chinos, los indios y los surcoreanos defiendan casi unánimemente la globalización: han visto cómo sus países redujeron la pobreza desde el momento en que la abrazaron, y no van a querer abandonarla.

martes, 14 de octubre de 2008

EE. UU. debe probar su propia medicina

Por Andrés Oppenheimer
LA NACION
15-10-08


MIAMI.- El presidente George W. Bush usa hoy una buena parte de su tiempo en consultas con líderes europeos sobre cómo poner fin a la crisis financiera global. Pero debería también pedirles consejo a México y a otros países latinoamericanos que lograron recobrarse de sus debacles financieras.

Varios economistas internacionales dicen que Estados Unidos podría aprender algunas lecciones de la crisis financiera mexicana de 1994, que sacudió los mercados mundiales y terminó con un enorme paquete de rescate de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Claudio Loser, que era director del departamento latinoamericano del FMI durante la crisis mexicana y que ahora se desempeña como consultor privado en Washington, opinó que un informe del FMI de 2005, sobre las crisis bancarias latinoamericanas, nos demuestra cómo la historia se repite.

Si tomamos las palabras "México" y "1994" en ese informe del FMI y las reemplazamos por "Estados Unidos" y "2008", las similitudes son notables. "La ola de quiebras en México se produjo luego de un período de liberalización financiera y de proliferación de créditos bancarios y en ausencia de una adecuada regulación y supervisión bancaria", decía el FMI en 2005.

Para detener la hemorragia financiera mexicana, el entonces presidente Bill Clinton y el FMI rescataron la economía mexicana con un plan de 38.000 millones de dólares. Eso no fue demasiado diferente del reciente plan de rescate de 700.000 millones de dólares aprobado por el Congreso de Estados Unidos, según opinó Loser.

Una vez que Washington y el FMI desembolsaron el dinero, México mejoró la supervisión del sector financiero. Eso produjo el colapso de varios bancos y la fusión de otros, tal como ocurre en Estados Unidos hoy. México se recuperó y pagó su deuda a Estados Unidos y al FMI a principios de 1997. "¿Que lección tendría que aprender Washington de México?" le pregunté a Loser.

"La principal lección es que los paquetes de rescate y las nuevas regulaciones no son suficientes si no se adopta un plan de austeridad con recortes del gasto público para poner la casa en orden. México lo hizo y ahora lo tiene que hacer Estados Unidos".

Loser añadió que hacer estas cosas de inmediato podría empeorar la actual parálisis, pero Washington tendrá que adoptar estas medidas en los próximos meses. Entre otras cosas, Washington tendrá que pensar en reducir excepciones impositivas a empresas, disminuir la ayuda social y aumentar los impuestos.

Mi opinión: estoy de acuerdo. Washington debe aplicar el remedio que recetó a los países latinoamericanos y adoptar un plan de austeridad con reducciones del gasto del gobierno. Si no se aplica un paquete de austeridad, el rescate actual no mitigará los temores de Wall Street y el resto del mundo.

Lo que me preocupa es que Barack Obama y John McCain hacen grandes promesas como si en el mundo no hubiera pasado nada. ¿Acaso McCain realmente cree que podrá darles a las familias un crédito impositivo de 5000 dólares para cubrir los costos de servicios médicos? ¿Acaso Obama cree que su gobierno podrá ayudar a 45 millones de estadounidenses que no tienen seguro de salud?

Se engañan y nos engañan a nosotros. El tercer debate presidencial, mañana, debería cancelarse para ser reemplazado por una prueba con un detector de mentiras en la que Obama y McCain contestaran si creen realmente que podrán cumplir sus promesas. Mientras tanto, deberían pensar en un plan de austeridad a largo plazo y llamar a México para pedir consejos.