Por: Jaime De Althaus Guarderas
EL COMERCIO
10-09-10
Parece una burla macabra que hayan tenido que pasar 50 años para que Fidel Castro se percate de que el “modelo cubano” no funciona. Pero ello no debería asombrarnos, y menos aún que la crítica venga ahora del propio Fidel y no de la sociedad. Es consecuencia del modelo mismo, del sistema de control político absoluto propio del sistema comunista, que alcanzó niveles de perfección –eso sí– en Cuba. Allí no hay libertad de expresión ni de información. Está prohibido pensar, criticar e incluso saber lo que realmente ocurre. Carece, entonces, del mecanismo interno para su propia renovación. Es la combinación de la ceguera con la mudez.
En Cuba hay un solo periódico –el “Gramma”– cuyo editorialista único es Fidel Castro, que en lo que constituye la envidia del periodista de opinión– dicta desde su columna las políticas y critica, cuando no le gustan, las tímidas reformas que su hermano Raúl osa lanzar, anulándolas por supuesto. Hay cinco canales de televisión, uno dedicado al deporte, dos a programas educativos y los restantes a noticias. Las noticias nacionales son siempre positivas o, cuando son malas, ello es siempre culpa del imperio o de la naturaleza y entonces se presenta a las autoridades de la “revolución” luchando junto con el pueblo para enfrentar la adversidad. Las noticias internacionales, en cambio, son siempre negativas: exponen la violencia y las revueltas sociales que ocurren en otros países –por ejemplo, en el Perú. Y como Internet está prohibida –así como lo lee–, el resultado es que mucha gente cree que, si bien pasa las de Caín para sobrevivir, por lo menos se encuentra en un país relativamente ordenado y protegido por Fidel mientras el resto del mundo se cae a pedazos.
En un ambiente así, resguardado, además, por los comités de la revolución en cada manzana, no es de extrañar que hasta el propio Castro se haya creído su propia mentira. Y que solo él pueda quitarse la venda de los ojos. Naturalmente, ese acto de iluminación no irá al extremo de retirar las mordazas de las bocas de los cubanos. Pero sí a cortar algunas de las sogas que atan sus manos. Hace un mes Raúl Castro anunció que se autorizaría a los cubanos a abrir pequeños negocios. Imagínese. En Cuba nadie podía tener siquiera una pequeña bodega, menos aun un taxi. La iniciativa individual prohibida. La voluntad, anulada. Todos menores de edad, minusválidos morales. Hace un año y medio se promovió la entrega de algunas tierras en posesión privada –no en propiedad– a quien quisiera trabajarlas, para ver si se reducía el déficit de alimentos. Pero quienes incursionaron fracasaron porque no existe el mercado que les abastezca de equipos, insumos o crédito.
Es la ocasión precisa para que Patria Roja, aliada de Susana Villarán, abjure del credo comunista. ¿Lo hará?
viernes, 10 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
La Energía de Esquisto atemoriza a Potencias Gasíferas
Publicada a las 06:45 AM del 16 de Junio de 2010 | El Mundo
El gas de esquisto revoluciona el mundo. Posiciones encontradas se debaten entre lo bueno, lo malo y lo feo del negocio. Se construyen escenarios y con ellos más de un país exportador de gas convencional está expectante.
Mientras tanto, las empresas en Estados Unidos definen un agresivo plan de exploración y producción en los enormes reservorios encontrados en los últimos años. Su independencia energética luce para ellos cercana.
Los ecologistas, por su parte, desgranan uno a uno los "inconvenientes" que este gas no convencional tiene sobre el medio ambiente. Esta vez las emisiones de dióxido de carbono (CO2) no son el foco primario.
Los grupos verdes de esa nación se preocupan más bien porque la explotación de este recurso supone un uso "excesivo" del recurso hídrico y puede contaminar las aguas subterráneas y el subsuelo por el empleo de aditivos químicos durante el proceso de producción.
Sin embargo, para el ex presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Luis Giusti, este es un problema y reto tecnológico que se irá resolviendo con seguridad gracias al avance de la tecnología.
Gas en piedras
Este gas se encuentra atrapado en rocas sedimentarias conocidas como esquistos, lutitas o pizarras (shale gas en inglés). Se libera tras la fracturación de estas, en presencia de agua y algunos químicos, y sus características físicas son exactamente iguales a las del gas natural convencional.
Según datos del Departamento de Energía de los Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), se estima que solo en ese país hay 28,3 billones de pies cúbicos recuperables de gas de esquisto, suficiente para cubrir las necesidades de esa nación durante los próximos 50 años.
Y si se suman las reservas del gas convencional, que ascienden a 244,7 billones de pies cúbicos, el total pudiera alcanzar para abastecer al país por más de 150 años.
Se proyecta, además, que para el año 2035, este gas proporcionará 24% del recurso gasífero que se consumirá en Estados Unidos. Actualmente, representa solo 6% de la matriz de demanda.
Comenta el analista petrolero y profesor de posgrado de la UCV, Mazhar Al-Shereidah, que las ventajas que promete este recurso han hecho que las empresas del sector se lamenten por las enormes inversiones destinadas a terminales de gasificación para recibir buques con gas licuado de otras latitudes.
Europa, por su parte, podría recuperar cerca de 5,66 billones de pies cúbicos de sus reservas, lo que para los países de la zona es un golpe de gracia, pues dejarían de depender de la supremacía rusa en materia gasífera.
De hecho, las naciones con potencial de producción de gas no convencional se encuentran en varias etapas, en cuanto a atracción de inversiones, evaluación de recursos, o a punto de entrar en la fase de explotación.
La fiebre del gas de esquisto tiene a las grandes empresas del mundo buscando reservas en Europa, pero también estudian con atención los mapas geológicos de Asia y el norte de África tras la pista de otros yacimientos.
Lo cierto es que esta no tan nueva, pero sí recientemente explotada forma de energía, tiene a las empresas del negocio sacando sus cuentas. Suman, restan, multiplican y dividen, y pese a que los costos de producción resultan superiores a los del gas natural convencional, "sigue siendo definitivamente un negocio".
Los empresarios que lo explotan desde hace menos de una década intentan con desesperación armar fusiones con las grandes del negocio petrolero y gasífero en los Estados Unidos. Buscan recursos en un momento en que los elevados precios del petróleo permiten incursionar en otras alternativas de energía.
El analista y profesor experto en materia gasífera, Diego González, sostiene que la independencia energética de los Estados Unidos no es una entelequia. Barack Obama viene con todo para lograrla, más aún cuando el único suplidor confiable de petróleo que le está quedando es Canadá.
Reconoce que el costo de producción de este gas de esquisto o pizarra es superior al del gas convencional, pero EEUU, a decir del analista, está en estos momentos entrampado.
A su juicio, es "fatal" e inconveniente que se haya suspendido la perforación y exploración en el Golfo de México por espacio de seis meses, pues esta zona es el alimento energético seguro de esa nación, en términos de suministro interno de gas y crudo.
"Si se toma en cuenta también que la declinación de los yacimientos en tierra firme se ha agravado desde que fuera anunciada a finales de los setenta, y que tampoco ha habido nuevos descubrimientos, no les queda más que engrosar sus opciones de energía y en especial la del gas de esquisto. Aunque les salga más caro, se puede producir sin pérdidas", dijo González.
Cuestión de óptica
La empresa asesora y de investigaciones Bernstein Research de Nueva York estima que la industria del gas de esquisto necesita un precio de 7,50 a 8 dólares por mil pies cúbicos (Mpc) para alcanzar el equilibrio en sus costos de producción y exploración, lo que significaría un aumento de más de 60% en las cotizaciones del gas natural.
Otro escenario, más optimista, calcula que el negocio del gas de esquisto puede mantenerse económicamente rentable, si se logra el promedio de los últimos 15 años de 5,50 dólares por Mpc.
De acuerdo con esto, el precio de este combustible debería subir entre 1,5 y 2 dólares por Mpc desde los precios actuales que giran entre 3,50 y 4 dólares, lo que supone unos 24 a 30 dólares por barril.
Sin embargo, el analista petrolero, Mazhar Al-Shereidah, asegura que los avances tecnológicos permiten solventar muchos de los problemas técnicos y económicos derivados de la explotación de este gas. Durante los últimos tres años, la producción ha aumentado en Estados Unidos, al punto de superar la del gigante gasífero ruso.
La producción diaria de gas natural en EEUU, incluyendo el de esquisto, se ubica -según un reporte de la EIA- en 27.832 millones de pies cúbicos, mientras que Rusia produce 24.377 millones de pies cúbicos diarios.
¿Se moverá el mapa energético?
La matriz de consumo energético en el mundo está en constante cambio, y más ahora que los acuerdos a escala mundial buscan de manera desesperada el concurso y compromiso de las naciones para disminuir las emisiones de CO2.
Un reportaje del diario The New York Times dice que la fiebre por el gas de esquisto aún está en sus comienzos y muchos analistas creen que esta forma de energía puede reducir la dependencia europea no solo del gas natural ruso, sino también del iraní.
Expertos consideran que muchos países podrían aumentar sus reservas de gas en 40%, cifra similar al repunte que ha experimentado EEUU en los últimos años. Los cálculos más conservadores apuntan a un crecimiento de 20% en las reservas mundiales conocidas, que se ubican en 6.254,364 billones de pies cúbicos.
En un artículo publicado en The Wall Street Journal, la analista de energía norteamericana, Amy Myers Jaffe, también directora de estudios de energía del Instituto James A. Baker III de Políticas Públicas en la Universidad de Rice, sentencia que la amenaza de este gas natural es real.
Para ella los argumentos que se esgrimen sobre el medio ambiente, y las justificaciones económicas sobre la inviabilidad de la explotación de este combustible son simples argumentos de los mayores productores y exportadores de gas para mantener sus espacios intactos.
"Uno de los principales beneficios de la fiebre del gas de esquisto será conceder a los consumidores occidentales y chinos un suministro de combustible en su propia casa, frustrando la creación de un posible cartel de gas natural", dice la analista.
Considera que las repercusiones políticas del gas de esquisto harán mucho más que ahogar a los carteles de gas natural. "Desorientarán a la política mundial, poniendo en su sitio a algunos alborotadores de toda la vida y posiblemente llevando a algunos rivales al redil occidental".
Pero el asesor de energía, Carlos Mendoza Potellá, tiene un punto de vista radicalmente opuesto. Considera que el gas de esquisto necesita una Opep del Gas para que los precios alcancen mejores niveles y se torne económicamente rentable.
Rusia responde
La extracción del gas de esquisto, no obstante, pareciera no preocupar al principal productor y exportador de gas tradicional a escala global: Rusia.
Según un despacho de la agencia Novosti, el presidente de la empresa Gazprom, Alexei Miller, aseguró que ese tipo de gas no podrá influir seriamente en el mercado europeo ni hará peligrar las posiciones del consorcio energético ruso en Europa.
Pero el ministro ruso de Recursos Naturales, Yuri Trutnev, reconoció que el problema del gas de esquistos existe, en su opinión y la de los dirigentes de Gazprom. Tanto más cuando se han descubierto nuevas reservas en algunos países europeos, que son clientes de Gazprom, señala AFP.
Un analista del gabinete East European Gas Analysis recuerda que Polonia otorgó 56 licencias de exploración de gas de esquisto.
En consecuencia, esta fuente de energía no convencional va a "aumentar la competencia", agregó. Lo que sin lugar a dudas va a cambiar las cosas para Gazprom, que ocupa actualmente una cuarta parte del mercado europeo y tiene la ambición de lograr un tercio de aquí a 2020.
De esta manera, los clientes europeos podrían aprovechar para reducir su dependencia respecto a Rusia, indicó.
Los trabajos sobre el gas de esquisto solo están en una "etapa preliminar", señaló Valeri Nesterov, especialista del sector energético del banco de inversiones Troika Dialog, por lo que estima difícil hacer estimaciones por el momento.
Sin embargo, sostiene que los pronósticos alarmistas son útiles para Gazprom, pues advierten al grupo para girar el rumbo. Es sabido que el consorcio ruso ya comenzó a reflexionar y a hacer concesiones, señaló el analista.
Pero los planes de Polonia no son una simple alarma, Radek Sikorski, el ministro de Asuntos Exteriores polaco, visitó recientemente Houston, EEUU, para hablar con las grandes empresas energéticas estadounidenses sobre el gas de esquisto.
A China, por ejemplo, también le entusiasma la idea de que pronto puedan beneficiarse del gas de esquisto, pues esa nación parece disponer de sus propias reservas, por lo que ha firmado un acuerdo con Estados Unidos para estudiar su explotación.
¿Y qué hay de Venezuela?
"Es aventurado pensar que en el corto plazo la producción de gas de esquisto pueda reemplazar las ventas venezolanas de crudo a Estados Unidos. No es tan fácil, la "adicción al petróleo" por parte del país del norte será difícil de modificar. La geopolítica estadounidense tradicionalmente tendiente a países que considera no-amigos como Venezuela, seguirá, aunque las estrategias alternativas ya están en proceso", opinó el experto y asesor en materia energética, Hernán Federico Pacheco.
Para que el gas reemplace al petróleo debe haber una transformación estructural en los diferentes sectores industriales.
Esta transición no sucede de un día para otro, es un tema además cultural y de hábitos de consumo energético, indica Pacheco.
El juego en el que no está participando Venezuela es el de la diversificación de la matriz energética del mundo.
"Nos quedamos con la visión de país monoproductor y monoexportador nato de crudo, en un momento clave, cuando en el planeta se reacomodan las cargas de las diferentes fuentes alternas de energía primaria, que salen al auxilio no solo de las economías de las naciones, sino de la supervivencia del medio ambiente", dice el profesor Al-Shereidah.
Venezuela está en el sitial de los grandes en materia energética: no solo es el primero en reservas de petróleo, sino que está en el top 10 del gas natural. Sin embargo, no ha logrado repuntar su producción de crudo y tampoco ha arreciado su explotación gasífera.
Estudios geológicos han descartado la posibilidad de que haya gas de esquisto en Venezuela. El profesor Mendoza Potellá señala que las cuencas sedimentarias del país son normales, y todo apunta a que no es posible. "No tenemos esquistos en nuestra geología".
Analistas del entorno energético nacional han insistido en la necesidad de que Venezuela se aboque a satisfacer las necesidades internas de gas, para iniciar la etapa exportadora.
Ahora, la gran pregunta que se formulan los analistas es ¿a dónde irá el gas venezolano cuando en el mundo crecen las reservas mundiales de un nuevo tipo de gas y el interés por explotarlo?
Fuente
El gas de esquisto revoluciona el mundo. Posiciones encontradas se debaten entre lo bueno, lo malo y lo feo del negocio. Se construyen escenarios y con ellos más de un país exportador de gas convencional está expectante.
Mientras tanto, las empresas en Estados Unidos definen un agresivo plan de exploración y producción en los enormes reservorios encontrados en los últimos años. Su independencia energética luce para ellos cercana.
Los ecologistas, por su parte, desgranan uno a uno los "inconvenientes" que este gas no convencional tiene sobre el medio ambiente. Esta vez las emisiones de dióxido de carbono (CO2) no son el foco primario.
Los grupos verdes de esa nación se preocupan más bien porque la explotación de este recurso supone un uso "excesivo" del recurso hídrico y puede contaminar las aguas subterráneas y el subsuelo por el empleo de aditivos químicos durante el proceso de producción.
Sin embargo, para el ex presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Luis Giusti, este es un problema y reto tecnológico que se irá resolviendo con seguridad gracias al avance de la tecnología.
Gas en piedras
Este gas se encuentra atrapado en rocas sedimentarias conocidas como esquistos, lutitas o pizarras (shale gas en inglés). Se libera tras la fracturación de estas, en presencia de agua y algunos químicos, y sus características físicas son exactamente iguales a las del gas natural convencional.
Según datos del Departamento de Energía de los Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), se estima que solo en ese país hay 28,3 billones de pies cúbicos recuperables de gas de esquisto, suficiente para cubrir las necesidades de esa nación durante los próximos 50 años.
Y si se suman las reservas del gas convencional, que ascienden a 244,7 billones de pies cúbicos, el total pudiera alcanzar para abastecer al país por más de 150 años.
Se proyecta, además, que para el año 2035, este gas proporcionará 24% del recurso gasífero que se consumirá en Estados Unidos. Actualmente, representa solo 6% de la matriz de demanda.
Comenta el analista petrolero y profesor de posgrado de la UCV, Mazhar Al-Shereidah, que las ventajas que promete este recurso han hecho que las empresas del sector se lamenten por las enormes inversiones destinadas a terminales de gasificación para recibir buques con gas licuado de otras latitudes.
Europa, por su parte, podría recuperar cerca de 5,66 billones de pies cúbicos de sus reservas, lo que para los países de la zona es un golpe de gracia, pues dejarían de depender de la supremacía rusa en materia gasífera.
De hecho, las naciones con potencial de producción de gas no convencional se encuentran en varias etapas, en cuanto a atracción de inversiones, evaluación de recursos, o a punto de entrar en la fase de explotación.
La fiebre del gas de esquisto tiene a las grandes empresas del mundo buscando reservas en Europa, pero también estudian con atención los mapas geológicos de Asia y el norte de África tras la pista de otros yacimientos.
Lo cierto es que esta no tan nueva, pero sí recientemente explotada forma de energía, tiene a las empresas del negocio sacando sus cuentas. Suman, restan, multiplican y dividen, y pese a que los costos de producción resultan superiores a los del gas natural convencional, "sigue siendo definitivamente un negocio".
Los empresarios que lo explotan desde hace menos de una década intentan con desesperación armar fusiones con las grandes del negocio petrolero y gasífero en los Estados Unidos. Buscan recursos en un momento en que los elevados precios del petróleo permiten incursionar en otras alternativas de energía.
El analista y profesor experto en materia gasífera, Diego González, sostiene que la independencia energética de los Estados Unidos no es una entelequia. Barack Obama viene con todo para lograrla, más aún cuando el único suplidor confiable de petróleo que le está quedando es Canadá.
Reconoce que el costo de producción de este gas de esquisto o pizarra es superior al del gas convencional, pero EEUU, a decir del analista, está en estos momentos entrampado.
A su juicio, es "fatal" e inconveniente que se haya suspendido la perforación y exploración en el Golfo de México por espacio de seis meses, pues esta zona es el alimento energético seguro de esa nación, en términos de suministro interno de gas y crudo.
"Si se toma en cuenta también que la declinación de los yacimientos en tierra firme se ha agravado desde que fuera anunciada a finales de los setenta, y que tampoco ha habido nuevos descubrimientos, no les queda más que engrosar sus opciones de energía y en especial la del gas de esquisto. Aunque les salga más caro, se puede producir sin pérdidas", dijo González.
Cuestión de óptica
La empresa asesora y de investigaciones Bernstein Research de Nueva York estima que la industria del gas de esquisto necesita un precio de 7,50 a 8 dólares por mil pies cúbicos (Mpc) para alcanzar el equilibrio en sus costos de producción y exploración, lo que significaría un aumento de más de 60% en las cotizaciones del gas natural.
Otro escenario, más optimista, calcula que el negocio del gas de esquisto puede mantenerse económicamente rentable, si se logra el promedio de los últimos 15 años de 5,50 dólares por Mpc.
De acuerdo con esto, el precio de este combustible debería subir entre 1,5 y 2 dólares por Mpc desde los precios actuales que giran entre 3,50 y 4 dólares, lo que supone unos 24 a 30 dólares por barril.
Sin embargo, el analista petrolero, Mazhar Al-Shereidah, asegura que los avances tecnológicos permiten solventar muchos de los problemas técnicos y económicos derivados de la explotación de este gas. Durante los últimos tres años, la producción ha aumentado en Estados Unidos, al punto de superar la del gigante gasífero ruso.
La producción diaria de gas natural en EEUU, incluyendo el de esquisto, se ubica -según un reporte de la EIA- en 27.832 millones de pies cúbicos, mientras que Rusia produce 24.377 millones de pies cúbicos diarios.
¿Se moverá el mapa energético?
La matriz de consumo energético en el mundo está en constante cambio, y más ahora que los acuerdos a escala mundial buscan de manera desesperada el concurso y compromiso de las naciones para disminuir las emisiones de CO2.
Un reportaje del diario The New York Times dice que la fiebre por el gas de esquisto aún está en sus comienzos y muchos analistas creen que esta forma de energía puede reducir la dependencia europea no solo del gas natural ruso, sino también del iraní.
Expertos consideran que muchos países podrían aumentar sus reservas de gas en 40%, cifra similar al repunte que ha experimentado EEUU en los últimos años. Los cálculos más conservadores apuntan a un crecimiento de 20% en las reservas mundiales conocidas, que se ubican en 6.254,364 billones de pies cúbicos.
En un artículo publicado en The Wall Street Journal, la analista de energía norteamericana, Amy Myers Jaffe, también directora de estudios de energía del Instituto James A. Baker III de Políticas Públicas en la Universidad de Rice, sentencia que la amenaza de este gas natural es real.
Para ella los argumentos que se esgrimen sobre el medio ambiente, y las justificaciones económicas sobre la inviabilidad de la explotación de este combustible son simples argumentos de los mayores productores y exportadores de gas para mantener sus espacios intactos.
"Uno de los principales beneficios de la fiebre del gas de esquisto será conceder a los consumidores occidentales y chinos un suministro de combustible en su propia casa, frustrando la creación de un posible cartel de gas natural", dice la analista.
Considera que las repercusiones políticas del gas de esquisto harán mucho más que ahogar a los carteles de gas natural. "Desorientarán a la política mundial, poniendo en su sitio a algunos alborotadores de toda la vida y posiblemente llevando a algunos rivales al redil occidental".
Pero el asesor de energía, Carlos Mendoza Potellá, tiene un punto de vista radicalmente opuesto. Considera que el gas de esquisto necesita una Opep del Gas para que los precios alcancen mejores niveles y se torne económicamente rentable.
Rusia responde
La extracción del gas de esquisto, no obstante, pareciera no preocupar al principal productor y exportador de gas tradicional a escala global: Rusia.
Según un despacho de la agencia Novosti, el presidente de la empresa Gazprom, Alexei Miller, aseguró que ese tipo de gas no podrá influir seriamente en el mercado europeo ni hará peligrar las posiciones del consorcio energético ruso en Europa.
Pero el ministro ruso de Recursos Naturales, Yuri Trutnev, reconoció que el problema del gas de esquistos existe, en su opinión y la de los dirigentes de Gazprom. Tanto más cuando se han descubierto nuevas reservas en algunos países europeos, que son clientes de Gazprom, señala AFP.
Un analista del gabinete East European Gas Analysis recuerda que Polonia otorgó 56 licencias de exploración de gas de esquisto.
En consecuencia, esta fuente de energía no convencional va a "aumentar la competencia", agregó. Lo que sin lugar a dudas va a cambiar las cosas para Gazprom, que ocupa actualmente una cuarta parte del mercado europeo y tiene la ambición de lograr un tercio de aquí a 2020.
De esta manera, los clientes europeos podrían aprovechar para reducir su dependencia respecto a Rusia, indicó.
Los trabajos sobre el gas de esquisto solo están en una "etapa preliminar", señaló Valeri Nesterov, especialista del sector energético del banco de inversiones Troika Dialog, por lo que estima difícil hacer estimaciones por el momento.
Sin embargo, sostiene que los pronósticos alarmistas son útiles para Gazprom, pues advierten al grupo para girar el rumbo. Es sabido que el consorcio ruso ya comenzó a reflexionar y a hacer concesiones, señaló el analista.
Pero los planes de Polonia no son una simple alarma, Radek Sikorski, el ministro de Asuntos Exteriores polaco, visitó recientemente Houston, EEUU, para hablar con las grandes empresas energéticas estadounidenses sobre el gas de esquisto.
A China, por ejemplo, también le entusiasma la idea de que pronto puedan beneficiarse del gas de esquisto, pues esa nación parece disponer de sus propias reservas, por lo que ha firmado un acuerdo con Estados Unidos para estudiar su explotación.
¿Y qué hay de Venezuela?
"Es aventurado pensar que en el corto plazo la producción de gas de esquisto pueda reemplazar las ventas venezolanas de crudo a Estados Unidos. No es tan fácil, la "adicción al petróleo" por parte del país del norte será difícil de modificar. La geopolítica estadounidense tradicionalmente tendiente a países que considera no-amigos como Venezuela, seguirá, aunque las estrategias alternativas ya están en proceso", opinó el experto y asesor en materia energética, Hernán Federico Pacheco.
Para que el gas reemplace al petróleo debe haber una transformación estructural en los diferentes sectores industriales.
Esta transición no sucede de un día para otro, es un tema además cultural y de hábitos de consumo energético, indica Pacheco.
El juego en el que no está participando Venezuela es el de la diversificación de la matriz energética del mundo.
"Nos quedamos con la visión de país monoproductor y monoexportador nato de crudo, en un momento clave, cuando en el planeta se reacomodan las cargas de las diferentes fuentes alternas de energía primaria, que salen al auxilio no solo de las economías de las naciones, sino de la supervivencia del medio ambiente", dice el profesor Al-Shereidah.
Venezuela está en el sitial de los grandes en materia energética: no solo es el primero en reservas de petróleo, sino que está en el top 10 del gas natural. Sin embargo, no ha logrado repuntar su producción de crudo y tampoco ha arreciado su explotación gasífera.
Estudios geológicos han descartado la posibilidad de que haya gas de esquisto en Venezuela. El profesor Mendoza Potellá señala que las cuencas sedimentarias del país son normales, y todo apunta a que no es posible. "No tenemos esquistos en nuestra geología".
Analistas del entorno energético nacional han insistido en la necesidad de que Venezuela se aboque a satisfacer las necesidades internas de gas, para iniciar la etapa exportadora.
Ahora, la gran pregunta que se formulan los analistas es ¿a dónde irá el gas venezolano cuando en el mundo crecen las reservas mundiales de un nuevo tipo de gas y el interés por explotarlo?
Fuente
viernes, 27 de agosto de 2010
Gas Natural: la Agenda Pendiente del Perú
Por: Jaime Quijandría*
AMÉRICA ECONOMÍA
26-08-10
A raíz de la publicación del primer informe de reservas (Gaffney, Cline & Associates) se inició un debate en el que, por decir lo menos, se comparaba la foto del momento con la proyección de consumo de gas natural en el Perú para los próximos 20 años, calculada con hipótesis de crecimiento a todas luces exageradas. La publicación de un segundo informe independiente (Netherland, Sewell & Associates) estableció con claridad que el Perú cuenta con suficientes reservas de gas natural y que no hay peligro de desabastecimiento, salvo que no se lleven a cabo las inversiones requeridas para aumentar la producción y el transporte.
Por ello, propongo que la atención mediática que se ha concentrado en el sector sea canalizada en forma positiva para discutir seriamente los problemas de mediano y largo plazos. Resulta evidente que la primera prioridad debe ser el abastecimiento del mercado peruano para atender la generación eficiente (ciclo combinado), la industria, el transporte y el consumo domiciliario. Para ello se debe generar un clima de inversión que asegure la continuidad de los proyectos en marcha.
Habiéndose llevado a cabo el primer embarque de exportación de gas natural y estando en proceso la renegociación de las regalías del Lote 56, el debate debería reorientarse hacia la agenda pendiente.
Son cuatro los problemas que debemos tratar de resolver en el Perú a partir de los riesgos y oportunidades que se presentan con un cambio de administración:
La campaña para las elecciones de 2011 sería el escenario ideal para demostrar que, a pesar de las diferencias entre las fuerzas políticas, es posible acordar políticas de Estado que nos permitan fortalecer este importante sector de la economía.
a).- Uniformizar el precio regulado del gas natural. Un mercado no puede funcionar eficientemente con dos precios y eso es lo que tenemos actualmente: por un lado, el precio regulado del Lote 88 y, por otro, el precio libre del resto de lotes. Esto genera distorsiones, pues, independiente del balance oferta demanda, todos los clientes quieren abastecimiento con el precio más bajo, lo cual al no ser factible genera la sensación de que no hay gas suficiente. Debe establecerse un precio único regulado a nivel nacional y evitar la creación de monopolios regionales que tomen ventaja de la libertad de precios establecida en la Ley de Hidrocarburos.
b).- Elevar progresivamente el precio del gas para generación. Se debe corregir la distorsión que genera actualmente dicho precio que hace inviable la financiación de centrales hidroeléctricas y desincentiva la construcción de plantas de generación de ciclo combinado que resultan más eficientes que las de ciclo abierto. Dicho ajuste en el precio no debe significar ingresos adicionales para los titulares de los diferentes lotes, sino contribuir a la creación de un fondo que permita el aporte del Estado en la construcción de nuevos gasoductos en áreas de bajo consumo. Tampoco se debe ejecutar en un solo movimiento, debe ser escalonado y tomando en cuenta la evolución del mercado internacional.
c).- Establecer una obligación de parte de todos los concesionarios de asegurar el abastecimiento interno por un período de 20 años antes de obtener la autorización para exportar. Mirando a futuro no se puede esperar que el mercado interno se abastezca solo del Lote 88, cualquiera sea la magnitud de las reservas. La responsabilidad del abastecimiento debe ser colectiva.
d).- Asegurar el desarrollo del Plan Gas Químico del Sur y del Gasoducto Andino. Desde el punto de vista de política energética, este es un punto de crucial importancia. No se debe mantener la percepción de que el desarrollo del gas no beneficia a la región sur del Perú. Existe una concesión otorgada por el gobierno para construir un gasoducto desde Camisea hasta Ilo, permitiendo el abastecimiento de gas natural a cinco regiones del interior del país.
Los puntos indicados anteriormente no tienen solución fácil. Con excepción del último, los otros tres requieren de decretos leyes porque resulta indispensable lograr previamente consenso entre las diferentes fuerzas políticas que permita la aprobación de dichas normas. La campaña para las elecciones de 2011 sería el escenario ideal para demostrar que, a pesar de las diferencias entre las fuerzas políticas, es posible acordar políticas de Estado que nos permitan fortalecer este importante sector de la economía, vital para cualquier programa de competitividad que será el principal reto del Perú en la próxima década.
* Ex ministro de Energía y Minas y socio de Laub & Quijandría Consultores y Abogados
AMÉRICA ECONOMÍA
26-08-10
A raíz de la publicación del primer informe de reservas (Gaffney, Cline & Associates) se inició un debate en el que, por decir lo menos, se comparaba la foto del momento con la proyección de consumo de gas natural en el Perú para los próximos 20 años, calculada con hipótesis de crecimiento a todas luces exageradas. La publicación de un segundo informe independiente (Netherland, Sewell & Associates) estableció con claridad que el Perú cuenta con suficientes reservas de gas natural y que no hay peligro de desabastecimiento, salvo que no se lleven a cabo las inversiones requeridas para aumentar la producción y el transporte.
Por ello, propongo que la atención mediática que se ha concentrado en el sector sea canalizada en forma positiva para discutir seriamente los problemas de mediano y largo plazos. Resulta evidente que la primera prioridad debe ser el abastecimiento del mercado peruano para atender la generación eficiente (ciclo combinado), la industria, el transporte y el consumo domiciliario. Para ello se debe generar un clima de inversión que asegure la continuidad de los proyectos en marcha.
Habiéndose llevado a cabo el primer embarque de exportación de gas natural y estando en proceso la renegociación de las regalías del Lote 56, el debate debería reorientarse hacia la agenda pendiente.
Son cuatro los problemas que debemos tratar de resolver en el Perú a partir de los riesgos y oportunidades que se presentan con un cambio de administración:
La campaña para las elecciones de 2011 sería el escenario ideal para demostrar que, a pesar de las diferencias entre las fuerzas políticas, es posible acordar políticas de Estado que nos permitan fortalecer este importante sector de la economía.
a).- Uniformizar el precio regulado del gas natural. Un mercado no puede funcionar eficientemente con dos precios y eso es lo que tenemos actualmente: por un lado, el precio regulado del Lote 88 y, por otro, el precio libre del resto de lotes. Esto genera distorsiones, pues, independiente del balance oferta demanda, todos los clientes quieren abastecimiento con el precio más bajo, lo cual al no ser factible genera la sensación de que no hay gas suficiente. Debe establecerse un precio único regulado a nivel nacional y evitar la creación de monopolios regionales que tomen ventaja de la libertad de precios establecida en la Ley de Hidrocarburos.
b).- Elevar progresivamente el precio del gas para generación. Se debe corregir la distorsión que genera actualmente dicho precio que hace inviable la financiación de centrales hidroeléctricas y desincentiva la construcción de plantas de generación de ciclo combinado que resultan más eficientes que las de ciclo abierto. Dicho ajuste en el precio no debe significar ingresos adicionales para los titulares de los diferentes lotes, sino contribuir a la creación de un fondo que permita el aporte del Estado en la construcción de nuevos gasoductos en áreas de bajo consumo. Tampoco se debe ejecutar en un solo movimiento, debe ser escalonado y tomando en cuenta la evolución del mercado internacional.
c).- Establecer una obligación de parte de todos los concesionarios de asegurar el abastecimiento interno por un período de 20 años antes de obtener la autorización para exportar. Mirando a futuro no se puede esperar que el mercado interno se abastezca solo del Lote 88, cualquiera sea la magnitud de las reservas. La responsabilidad del abastecimiento debe ser colectiva.
d).- Asegurar el desarrollo del Plan Gas Químico del Sur y del Gasoducto Andino. Desde el punto de vista de política energética, este es un punto de crucial importancia. No se debe mantener la percepción de que el desarrollo del gas no beneficia a la región sur del Perú. Existe una concesión otorgada por el gobierno para construir un gasoducto desde Camisea hasta Ilo, permitiendo el abastecimiento de gas natural a cinco regiones del interior del país.
Los puntos indicados anteriormente no tienen solución fácil. Con excepción del último, los otros tres requieren de decretos leyes porque resulta indispensable lograr previamente consenso entre las diferentes fuerzas políticas que permita la aprobación de dichas normas. La campaña para las elecciones de 2011 sería el escenario ideal para demostrar que, a pesar de las diferencias entre las fuerzas políticas, es posible acordar políticas de Estado que nos permitan fortalecer este importante sector de la economía, vital para cualquier programa de competitividad que será el principal reto del Perú en la próxima década.
* Ex ministro de Energía y Minas y socio de Laub & Quijandría Consultores y Abogados
La Oportunidad de Europa
Por: Jaime De Althaus Guarderas
EL COMERCIO
27-08-10
Como sabemos, luego de golpear a los bancos de Estados Unidos y Europa, la crisis financiera atacó a los gobiernos, principalmente europeos, a consecuencia del endeudamiento en el que tuvieron que incurrir para rescatar a los propios bancos y estimular la economía. Todos los estados europeos afrontan ahora, en mayor o menor medida, unos déficits fiscales insostenibles que los obligan a severas medidas de ajuste. Pero la crisis tiene un lado potencialmente muy positivo: ha servido para no dilatar más el inicio de la reforma del Estado de bienestar, una tarea pendiente desde hace años que se ha vuelto, ahora, impostergable.
En varios países –Grecia, España, Francia, Gran Bretaña, etc.– se plantean no solo recortes del gasto público para reducir el déficit –incluso a costa de reducciones dolorosas de hasta 15 o 20% en los sueldos de los funcionarios públicos–, sino reformas para darle viabilidad al Estado y competitividad a la economía. En todos esos países se está aprobando una elevación de la edad de jubilación –de 65 a 67 años, o más, por ejemplo– a fin de incrementar la base de sustentación del sistema de pensiones de modo que su pago no dependa tanto del presupuesto público, en países en los que la proporción de los que contribuyen es cada vez menor. El sistema en sí mismo, sin embargo, sigue siendo de reparto, no de capitalización individual como tenemos en varios países de América Latina, a la vanguardia en el mundo en este tema.
La otra reforma en marcha es la flexibilización del mercado laboral, para incrementar la competitividad y generar empleo. En España, por ejemplo, se propone reducir significativamente el costo del despido. Aquí el modelo debería ser Dinamarca, país que siendo el arquetipo más acabado del Estado de bienestar, combinó de manera muy inteligente y eficiente la seguridad en el empleo con la flexibilidad absoluta del mercado laboral: las empresas pueden cesar libremente a un trabajador, sin pago alguno, pero el trabajador accede automáticamente a un seguro de desempleo con reentrenamiento. Este sistema ha permitido una economía muy dinámica y bajísimas tasas de desempleo en Dinamarca.
Por supuesto, se requiere otras reformas, principalmente desregulatorias, así como la eliminación de diversos subsidios. Es ahora o nunca, porque Europa no puede competir con el Asia y tampoco con Estados Unidos, ya no genera empleos y los padres ven cómo sus hijos, ya profesionales y con excelentes estudios, no encuentran trabajo. Una incertidumbre existencial, un miedo al futuro se ha apoderado de ese continente y la única salida es una reforma profunda de las instituciones del Estado de bienestar. Esperemos que la oposición ciega de los sindicatos y los intereses creados no termine por abortarla.
EL COMERCIO
27-08-10
Como sabemos, luego de golpear a los bancos de Estados Unidos y Europa, la crisis financiera atacó a los gobiernos, principalmente europeos, a consecuencia del endeudamiento en el que tuvieron que incurrir para rescatar a los propios bancos y estimular la economía. Todos los estados europeos afrontan ahora, en mayor o menor medida, unos déficits fiscales insostenibles que los obligan a severas medidas de ajuste. Pero la crisis tiene un lado potencialmente muy positivo: ha servido para no dilatar más el inicio de la reforma del Estado de bienestar, una tarea pendiente desde hace años que se ha vuelto, ahora, impostergable.
En varios países –Grecia, España, Francia, Gran Bretaña, etc.– se plantean no solo recortes del gasto público para reducir el déficit –incluso a costa de reducciones dolorosas de hasta 15 o 20% en los sueldos de los funcionarios públicos–, sino reformas para darle viabilidad al Estado y competitividad a la economía. En todos esos países se está aprobando una elevación de la edad de jubilación –de 65 a 67 años, o más, por ejemplo– a fin de incrementar la base de sustentación del sistema de pensiones de modo que su pago no dependa tanto del presupuesto público, en países en los que la proporción de los que contribuyen es cada vez menor. El sistema en sí mismo, sin embargo, sigue siendo de reparto, no de capitalización individual como tenemos en varios países de América Latina, a la vanguardia en el mundo en este tema.
La otra reforma en marcha es la flexibilización del mercado laboral, para incrementar la competitividad y generar empleo. En España, por ejemplo, se propone reducir significativamente el costo del despido. Aquí el modelo debería ser Dinamarca, país que siendo el arquetipo más acabado del Estado de bienestar, combinó de manera muy inteligente y eficiente la seguridad en el empleo con la flexibilidad absoluta del mercado laboral: las empresas pueden cesar libremente a un trabajador, sin pago alguno, pero el trabajador accede automáticamente a un seguro de desempleo con reentrenamiento. Este sistema ha permitido una economía muy dinámica y bajísimas tasas de desempleo en Dinamarca.
Por supuesto, se requiere otras reformas, principalmente desregulatorias, así como la eliminación de diversos subsidios. Es ahora o nunca, porque Europa no puede competir con el Asia y tampoco con Estados Unidos, ya no genera empleos y los padres ven cómo sus hijos, ya profesionales y con excelentes estudios, no encuentran trabajo. Una incertidumbre existencial, un miedo al futuro se ha apoderado de ese continente y la única salida es una reforma profunda de las instituciones del Estado de bienestar. Esperemos que la oposición ciega de los sindicatos y los intereses creados no termine por abortarla.
Etiquetas:
INTERNACIONAL,
JAIME DE ALTHAUS
miércoles, 25 de agosto de 2010
¿Qué diría Mao?
Por: Gustavo Yamada *
EL COMERCIO
25-08-10
El crecimiento acumulado de 8% en la economía peruana en el primer semestre y una mayoría de empleos adecuados en Lima, por primera vez en décadas, han sido muy buenas noticias la semana pasada. Sin embargo, nuestro desarrollo económico no se podrá sostener si es que la economía mundial no se termina de recuperar. En este sentido, mientras que los datos desde Estados Unidos son problemáticos, sembrando la posibilidad de una recaída y una zigzagueante recuperación en forma de W, la novedad más alentadora ha sido el fuerte crecimiento alemán, con un ritmo anualizado de 9%, no visto desde la reunificación de las Alemania.
La noticia es significativa si se considera que Alemania es la economía más grande de Europa (20% del PBI total) y que, a diferencia de EE.UU. y otras economías, ya está experimentando una reducción sostenida en su desempleo. ¿De dónde salió el impulso para el crecimiento alemán?
Hubo mayor demanda interna en mejoramiento y expansión de plantas y equipos pero, sobre todo, una creciente demanda externa de regiones emergentes, especialmente de China. ¿Qué producto alemán está consumiendo China con mayor rapidez? Nada menos que Mercedes Benz para los nuevos millonarios chinos: la exportación de estos lujosos autos a China se ha triplicado en los últimos meses ¿Qué diría Mao Tse Tung ante esta realidad impensable hasta hace poco?
La figura mítica de la revolución comunista más grande del mundo debe estar aterrorizada en su tumba, al constatar que la única forma que ha encontrado China para recuperar su sitial mundial es recurriendo al capitalismo, y vaya que lo está consiguiendo rápido.
Precisamente, gracias a sus extraordinarias tasas de crecimiento en las últimas tres décadas, China acaba de superar a Japón, convirtiéndose en la segunda economía más grande del mundo. De mantenerse las tendencias actuales, China sobrepasará a Estados Unidos en dos décadas más. La historia nos señala un dato muy revelador. No sería la primera vez que China ocupe ese sitial de poder en el mundo. De hecho, entre 1500 y 1850 China ya había sido la primera economía del mundo y nuevamente estaría recuperando este liderazgo a principios del tercer milenio.
[*] Profesor de la Universidad del Pacífico
EL COMERCIO
25-08-10
El crecimiento acumulado de 8% en la economía peruana en el primer semestre y una mayoría de empleos adecuados en Lima, por primera vez en décadas, han sido muy buenas noticias la semana pasada. Sin embargo, nuestro desarrollo económico no se podrá sostener si es que la economía mundial no se termina de recuperar. En este sentido, mientras que los datos desde Estados Unidos son problemáticos, sembrando la posibilidad de una recaída y una zigzagueante recuperación en forma de W, la novedad más alentadora ha sido el fuerte crecimiento alemán, con un ritmo anualizado de 9%, no visto desde la reunificación de las Alemania.
La noticia es significativa si se considera que Alemania es la economía más grande de Europa (20% del PBI total) y que, a diferencia de EE.UU. y otras economías, ya está experimentando una reducción sostenida en su desempleo. ¿De dónde salió el impulso para el crecimiento alemán?
Hubo mayor demanda interna en mejoramiento y expansión de plantas y equipos pero, sobre todo, una creciente demanda externa de regiones emergentes, especialmente de China. ¿Qué producto alemán está consumiendo China con mayor rapidez? Nada menos que Mercedes Benz para los nuevos millonarios chinos: la exportación de estos lujosos autos a China se ha triplicado en los últimos meses ¿Qué diría Mao Tse Tung ante esta realidad impensable hasta hace poco?
La figura mítica de la revolución comunista más grande del mundo debe estar aterrorizada en su tumba, al constatar que la única forma que ha encontrado China para recuperar su sitial mundial es recurriendo al capitalismo, y vaya que lo está consiguiendo rápido.
Precisamente, gracias a sus extraordinarias tasas de crecimiento en las últimas tres décadas, China acaba de superar a Japón, convirtiéndose en la segunda economía más grande del mundo. De mantenerse las tendencias actuales, China sobrepasará a Estados Unidos en dos décadas más. La historia nos señala un dato muy revelador. No sería la primera vez que China ocupe ese sitial de poder en el mundo. De hecho, entre 1500 y 1850 China ya había sido la primera economía del mundo y nuevamente estaría recuperando este liderazgo a principios del tercer milenio.
[*] Profesor de la Universidad del Pacífico
Etiquetas:
GUSTAVO YAMADA,
INTERNACIONAL
domingo, 22 de agosto de 2010
Por qué México No Participó del Auge Asiático
Por: Javier Santiso*
AMÉRICA ECONOMÍA
18-06-10
Hace una década, cualquier evento económico en la lejana China era irrelevante para América Latina, una región volcada hacia América del Norte y Europa. La década de los 2000 trajo un cambio fundamental: cualquier cambio económico en China tiene ahora un impacto sísmico en todos los rincones del continente. Así, la reciente reevaluación del yuan traerá consigo la apreciación cambiaria para la región, en especial en los países que más comercian con China.
Para bien o para mal, China es hoy una pieza central para explicar las dinámicas económicas latinoamericanas. Los exportadores de materias primas se beneficiaron. Otros, como México, tuvieron que presenciar el auge de un competidor feroz en su principal mercado de exportación: Estados Unidos. A principios de la década, México vio cómo los productos chinos invadían los supermercados de su país vecino y sus maquilas sufrieron con la intensa competencia de las manufactureras chinas. En esa misma década, China superó por primera vez a México como exportador hacia Estados Unidos.
El auge de China fue una gran noticia para muchos países de la región. El gigante de Asia se ha convertido en el mayor socio comercial de Brasil y de Chile, y pronto ocurrirá lo mismo con Perú, con el que China acaba de firmar un tratado de libre comercio. El caso de Chile es emblemático. En 2009, las exportaciones hacia China (23,1% del total) superaron las exportaciones hacia toda la Unión Europea (22,1%) y hacia EE.UU. (11,3%). Dicho de otra manera: países como Chile o Brasil han conseguido, con el impulso de China y de Asia, diversificar sus exportaciones regionales de manera notable, con equilibrios de tercios en zonas como las Américas, Europa y ahora Asia.
El caso de México ha sido diferente. El país sigue volcado exclusivamente hacia EE.UU., un país que absorbió 81% del total exportado por México en 2009, muy por delante de Europa (5%) y China (1%). México no ha podido beneficiarse del impulso asiático como sí lo hicieron los peruanos, chilenos o brasileños. La estructura exportadora de estos países explica las suertes diferenciadas. En general, los envíos latinoamericanos se concentran en los commodities. México es una de las excepciones a este padrón. Las materias primas apenas representan 21% del total exportado en 2009, muy por detrás de países como Venezuela (99% del total), Ecuador (81% del total), Perú (78%) o Chile (75%).
Pero México tiene bazas importantes para apostar al auge chino. Una es el petróleo. Las reformas en este sector podrían abrir más posibilidades para aumentar de nuevo la producción y quizás diversificarse hacia China, cuyo apetito por el crudo no da signos de amainar. México posee también un sector agroindustrial importante, algo muy cotizado en China, que carece de muchos productos. Por si fuera poco, México es una pieza clave para las multinacionales en fase de integrar sus cadenas de producción. Si bien buscan abrir bases en China, las empresas japonesas también incorporan a México, ya que ese país tiene grandes ventajas: está muy próximo al mercado final que es EE.UU. y tiene maquilas muy fiables. El empuje del gobierno mexicano por dotarse de una infraestructura mucho más eficiente en puertos, aeropuertos y carreteras apunta a jugar con la gran baza que tiene México y que ni siquiera lo chinos pueden arrebatarle: su cercanía con la mayor economía y el mayor mercado de consumo del mundo.
México está igualmente ganando atractivo ante los inversionistas asiáticos. En 2009, el fondo soberano Temasek, de Singapur, abrió oficinas en la capital mexicana. El fondo soberano chino CIC también quiere entrar a América Latina. Por ahora su principal foco es Brasil, pero también consideran México. CIC es, por ejemplo, un inversionista importante en la minera Vale. Y nada impide que CIC se interese también por México, dónde existen grupos con modelos de negocios exitosos como Cemex, Alfa o América Móvil.
Tratando de recuperar el terreno perdido, ahora México busca potenciar su relación con China, como lo demuestra la visita del presidente Calderón a ese país en julio, la primera en la historia de un mandatario mexicano. Y muchas empresas mexicanas ya han avanzado y tienen bases en China, como es el caso de Nemak, Gruma o Bimbo.
Tal vez fue una década asiática perdida para México. Pero es posible que la nueva década de 2010 se convierta en un decenio de éxito.
* Profesor de economía en ESADE Business School
AMÉRICA ECONOMÍA
18-06-10
Hace una década, cualquier evento económico en la lejana China era irrelevante para América Latina, una región volcada hacia América del Norte y Europa. La década de los 2000 trajo un cambio fundamental: cualquier cambio económico en China tiene ahora un impacto sísmico en todos los rincones del continente. Así, la reciente reevaluación del yuan traerá consigo la apreciación cambiaria para la región, en especial en los países que más comercian con China.
Para bien o para mal, China es hoy una pieza central para explicar las dinámicas económicas latinoamericanas. Los exportadores de materias primas se beneficiaron. Otros, como México, tuvieron que presenciar el auge de un competidor feroz en su principal mercado de exportación: Estados Unidos. A principios de la década, México vio cómo los productos chinos invadían los supermercados de su país vecino y sus maquilas sufrieron con la intensa competencia de las manufactureras chinas. En esa misma década, China superó por primera vez a México como exportador hacia Estados Unidos.
El auge de China fue una gran noticia para muchos países de la región. El gigante de Asia se ha convertido en el mayor socio comercial de Brasil y de Chile, y pronto ocurrirá lo mismo con Perú, con el que China acaba de firmar un tratado de libre comercio. El caso de Chile es emblemático. En 2009, las exportaciones hacia China (23,1% del total) superaron las exportaciones hacia toda la Unión Europea (22,1%) y hacia EE.UU. (11,3%). Dicho de otra manera: países como Chile o Brasil han conseguido, con el impulso de China y de Asia, diversificar sus exportaciones regionales de manera notable, con equilibrios de tercios en zonas como las Américas, Europa y ahora Asia.
El caso de México ha sido diferente. El país sigue volcado exclusivamente hacia EE.UU., un país que absorbió 81% del total exportado por México en 2009, muy por delante de Europa (5%) y China (1%). México no ha podido beneficiarse del impulso asiático como sí lo hicieron los peruanos, chilenos o brasileños. La estructura exportadora de estos países explica las suertes diferenciadas. En general, los envíos latinoamericanos se concentran en los commodities. México es una de las excepciones a este padrón. Las materias primas apenas representan 21% del total exportado en 2009, muy por detrás de países como Venezuela (99% del total), Ecuador (81% del total), Perú (78%) o Chile (75%).
Pero México tiene bazas importantes para apostar al auge chino. Una es el petróleo. Las reformas en este sector podrían abrir más posibilidades para aumentar de nuevo la producción y quizás diversificarse hacia China, cuyo apetito por el crudo no da signos de amainar. México posee también un sector agroindustrial importante, algo muy cotizado en China, que carece de muchos productos. Por si fuera poco, México es una pieza clave para las multinacionales en fase de integrar sus cadenas de producción. Si bien buscan abrir bases en China, las empresas japonesas también incorporan a México, ya que ese país tiene grandes ventajas: está muy próximo al mercado final que es EE.UU. y tiene maquilas muy fiables. El empuje del gobierno mexicano por dotarse de una infraestructura mucho más eficiente en puertos, aeropuertos y carreteras apunta a jugar con la gran baza que tiene México y que ni siquiera lo chinos pueden arrebatarle: su cercanía con la mayor economía y el mayor mercado de consumo del mundo.
México está igualmente ganando atractivo ante los inversionistas asiáticos. En 2009, el fondo soberano Temasek, de Singapur, abrió oficinas en la capital mexicana. El fondo soberano chino CIC también quiere entrar a América Latina. Por ahora su principal foco es Brasil, pero también consideran México. CIC es, por ejemplo, un inversionista importante en la minera Vale. Y nada impide que CIC se interese también por México, dónde existen grupos con modelos de negocios exitosos como Cemex, Alfa o América Móvil.
Tratando de recuperar el terreno perdido, ahora México busca potenciar su relación con China, como lo demuestra la visita del presidente Calderón a ese país en julio, la primera en la historia de un mandatario mexicano. Y muchas empresas mexicanas ya han avanzado y tienen bases en China, como es el caso de Nemak, Gruma o Bimbo.
Tal vez fue una década asiática perdida para México. Pero es posible que la nueva década de 2010 se convierta en un decenio de éxito.
* Profesor de economía en ESADE Business School
Etiquetas:
AMERICA LATINA,
JAVIER SANTISO
lunes, 9 de agosto de 2010
Vuelve a Mirar, Zavalita
Por: Richard Webb
EL COMERCIO
09-08-10
Es hora de poner patas arriba la frase de Zavalita. En vez de cuándo se jodió el Perú, podemos preguntarnos cuándo se arregló. Los últimos 20 años han sido de exitosa expansión productiva y superación de retos a la democracia, pero como en toda obra de construcción el avance visible se levanta sobre cimientos menos visibles. Si no apreciamos hoy esos cimientos, la culpa la tiene en parte la acusadora pregunta del personaje de “Conversación en La Catedral”, que ha reforzado una perversa fijación nacional en lo negativo.
Los cimientos del Perú moderno son obra del siglo XX, cuando se creó la infraestructura física e institucional que requiere una nación moderna, y cuando se logró una satisfactoria prueba piloto de desarrollo, instilando experiencia y confianza. A pesar de los altibajos, el avance económico fue considerable. Según Bruno Seminario y Arlette Beltrán de la Universidad del Pacifico, la producción total se multiplicó 61 veces desde 1896. A la vez, se pobló el país, pasando de 4 a 29 millones de habitantes. No obstante la ola humana, la producción pudo más y el ingreso por persona creció 2% al año, tasa ligeramente mayor a las registradas durante siglo y medio en Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Holanda, Australia y Canadá cuando se industrializaban. Seguimos atrasados, pero no por estar parados durante el siglo XX sino por la parálisis arrastrada de siglos anteriores.
La clave fue la integración. En 1900 casi todos los peruanos vivían aislados en pequeñas comunidades y haciendas, la miseria y mala salubridad mataban a 159 niños de cada mil antes de cumplir un año (hoy son 29). A partir de los cinco o seis años los niños empezaban una vida de trabajo, no existía la escuela, excepto algunos ferrocarriles todo viaje por el territorio era a pie, humano o de bestia, o en barco. No votaban mujeres ni analfabetos y las elecciones eran ferias para las turbas y los manipuladores.
La unificación interna fue impulsada por sucesivas olas de tecnología comunicativa, el telégrafo, la radio, los automóviles y caminos, el teléfono, la televisión y ahora las señales satélite e Internet, avances tecnológicos que fueron acompañados y reforzados por la escolaridad masiva y el alfabetismo. Y desde mediados de siglo, la iniciativa integradora pasó de manos del Estado a los pies de la población misma, que hizo maletas y se trasladó masivamente a las ciudades, como acertadamente lo ha descrito José Matos Mar en El Desborde Popular. Lejos de estar jodidos, el Perú es ahora un territorio en camino de ser una nación.
EL COMERCIO
09-08-10
Es hora de poner patas arriba la frase de Zavalita. En vez de cuándo se jodió el Perú, podemos preguntarnos cuándo se arregló. Los últimos 20 años han sido de exitosa expansión productiva y superación de retos a la democracia, pero como en toda obra de construcción el avance visible se levanta sobre cimientos menos visibles. Si no apreciamos hoy esos cimientos, la culpa la tiene en parte la acusadora pregunta del personaje de “Conversación en La Catedral”, que ha reforzado una perversa fijación nacional en lo negativo.
Los cimientos del Perú moderno son obra del siglo XX, cuando se creó la infraestructura física e institucional que requiere una nación moderna, y cuando se logró una satisfactoria prueba piloto de desarrollo, instilando experiencia y confianza. A pesar de los altibajos, el avance económico fue considerable. Según Bruno Seminario y Arlette Beltrán de la Universidad del Pacifico, la producción total se multiplicó 61 veces desde 1896. A la vez, se pobló el país, pasando de 4 a 29 millones de habitantes. No obstante la ola humana, la producción pudo más y el ingreso por persona creció 2% al año, tasa ligeramente mayor a las registradas durante siglo y medio en Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Holanda, Australia y Canadá cuando se industrializaban. Seguimos atrasados, pero no por estar parados durante el siglo XX sino por la parálisis arrastrada de siglos anteriores.
La clave fue la integración. En 1900 casi todos los peruanos vivían aislados en pequeñas comunidades y haciendas, la miseria y mala salubridad mataban a 159 niños de cada mil antes de cumplir un año (hoy son 29). A partir de los cinco o seis años los niños empezaban una vida de trabajo, no existía la escuela, excepto algunos ferrocarriles todo viaje por el territorio era a pie, humano o de bestia, o en barco. No votaban mujeres ni analfabetos y las elecciones eran ferias para las turbas y los manipuladores.
La unificación interna fue impulsada por sucesivas olas de tecnología comunicativa, el telégrafo, la radio, los automóviles y caminos, el teléfono, la televisión y ahora las señales satélite e Internet, avances tecnológicos que fueron acompañados y reforzados por la escolaridad masiva y el alfabetismo. Y desde mediados de siglo, la iniciativa integradora pasó de manos del Estado a los pies de la población misma, que hizo maletas y se trasladó masivamente a las ciudades, como acertadamente lo ha descrito José Matos Mar en El Desborde Popular. Lejos de estar jodidos, el Perú es ahora un territorio en camino de ser una nación.
Etiquetas:
PERÚ,
RICHARD WEBB,
SECTOR SOCIAL
Suscribirse a:
Entradas (Atom)