jueves, 13 de enero de 2011

Humala, PPK y la Minería

Por: Waldo Mendoza Bellido*
EL COMERCIO
13-01-11


Una de las pocas propuestas atendibles de Humala es el del tratamiento tributario que debe darse a la minería. Su propuesta ha tenido tanta pegada que hasta PPK se la ha comprado, matizándola. Más candidatos prometerán cobrar más a las mineras, aunque algunos, como García en el 2006, lo harán solo para la foto.

Hay razones que justifican el tratamiento discriminatorio a la minería.

Primero, porque el mineral es un recurso no renovable. Solow y Stiglitz plantearon en 1974 que la explotación de minerales reduce el stock de capital natural de la economía. En 1977, Hartwick, en la regla que lleva su nombre, propuso que el Estado tome parte o la totalidad de la renta o ganancia extraordinaria y la invierta, para mantener el capital total intacto.

Segundo, porque el mineral es del Estado, tal como lo establece el artículo 66 de nuestra Constitución. Solo por ser dueño, el Estado debe recibir un pago por el derecho a explotar el recurso, adicional al pago del impuesto común a otros sectores.

Tercero, porque dada la dificultad del ingreso de nuevas firmas a este tipo de industrias, considerando que el recurso natural es un factor fijo, existe renta, incluso en el largo plazo.

El carácter no renovable de los recursos y la propiedad estatal de los mismos, justifican, por sí solos, la aplicación de un impuesto por encima de lo que pagan los otros sectores, al margen de si existe o no renta. Es decir, aun cuando no haya renta, el Estado debe recibir un pago por ser propietario y porque necesita renovar el stock de capital destruido por la explotación de recursos no renovables.

En esa dirección, debe considerarse la creación de un impuesto específico para la minería, similar al de Chile, como un porcentaje de la renta imponible. La tasa a aplicar debiera permitir alcanzar un monto de ingresos para el Estado, que, incluyendo las regalías, permita financiar la inversión en capital físico y humano necesario para reponer el stock de capital natural perdido por la explotación minera. Para reparar el defecto del canon y el óbolo minero, estos recursos debieran gastarse en las zonas pobres del país que no gocen de la bonanza minera.

Con una contribución mayor de la minería al fisco y el buen uso de esos recursos, el actual modelo de desarrollo, que triplicó el PBI en los últimos 10 años, puede quedarse a vivir en el Perú.

(*) Economista, Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

lunes, 3 de enero de 2011

El Verdadero Origen de la Crisis Económica

Por: Augusto Townsend K.
EL COMERCIO
03-01-11


Han transcurrido más de dos años desde la caída de Lehman Brothers y los economistas siguen polemizando sobre lo que verdaderamente originó la actual crisis. Comparto con ustedes una interesante explicación que encontré en un libro que no trata esencialmente sobre aquella, pero que quizá sea lo mejor que leí en el 2010.

En “Why your world is about to get a whole lot smaller” (“Por qué tu mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño”), Jeff Rubin, ex economista jefe del banco de inversión canadiense CIBC World Markets, argumenta que el estallido de la burbuja inmobiliaria en EE.UU. no fue lo que ocasionó la crisis, sino un mero síntoma de un problema mucho mayor.

La principal fuerza detrás de la globalización en las últimas décadas ha sido el precio relativamente bajo del petróleo, pues redujo significativamente el flete para transportar bienes de un continente a otro y facilitó la fabricación de productos baratos en países con bajos costos de mano de obra y ambientales. Pero también disminuyó el gasto energético en los países industrializados, lo cual mantuvo a raya a la inflación y le dio holgura a los bancos centrales para bajar las tasas de interés y satisfacer el sueño clasemediero de la casa propia. Lo que ocurrió después es conocido: experimentos financieros que impulsaron sobre todo el segmento de las hipotecas de alto riesgo (‘subprime’) y la incubación de una burbuja inmobiliaria que terminó siendo devastadora.

Rubin encuentra inexplicable que buena parte de los economistas “olviden” en sus interpretaciones de la crisis que el crudo pasó de solo US$17 en 1999 a US$147 en julio del 2008, tras un alza particularmente frenética en la primera mitad de ese año. Los ‘defaults’ en el mercado hipotecario empezaron a multiplicarse justo cuando la gasolina subía a US$4 por galón.

Por más merecidas que resulten las críticas al libertinaje financiero y fiscal, no podemos minimizar el poder destructor de un shock petrolero. El mundo tiene que superar ya su peor adicción.

Atisbando un Futuro Dinámico

Por: Richard Webb
EL COMERCIO
03-01-11


Todo apunta a un futuro dinámico, pero no nos engañemos. El crecimiento económico no es benigno. No es, como pintan las teorías económicas, una simple y tranquila acumulación, como quien levanta un rascacielos, piso tras piso. Más bien, dijo Schumpeter, el más realista de los economistas, el crecimiento es un proceso de creación destructiva, donde lo nuevo reemplaza a lo viejo. A diferencia de los políticos sordos, que no escuchan el reclamo de Manuel González Prada, los viejos a la tumba, el mercado sí renueva. El supermercado desplaza a la bodega de esquina, la cadena farmacéutica a la botica de barrio y la fábrica moderna al artesano. El motor del crecimiento es la innovación tecnológica y su otra cara es la obsolescencia. Cada año, se le prenden los foquitos a cientos de miles de nuevos empresarios, quienes se lanzan sacrificando ahorros, reputación y horas familiares. La mayoría fracasa. Un seguimiento de pequeños negocios nacidos en Estados Unidos registró que uno de cada cuatro desaparecía al año, la mitad a los cuatro años y el 70% a los diez años. Así también el tocadiscos, el telegrama, el fax, el televisor a tubos deslumbran un día, y pasan al tacho al día siguiente. A esa mortalidad normal debemos sumar las épocas de extinción masiva. Según Steve Schwarzman, presidente del fondo de inversión Blackstone, la crisis del 2008 hizo desaparecer el 40% de la riqueza financiera mundial.

Nos resistimos a la verdad darwiniana de los mercados. Reclamamos que el gobierno proteja el empleo, que no fracase ningún negocio, que no se tumbe nada viejo, que los campesinos no abandonen sus tierras aunque les vaya mejor en las urbes, que los barrios sigan siendo residenciales. Protestamos cuando el avance no es parejo para todos, y cuando se pierden los valores de familia, comunidad y amistad, desplazados en la funcionalidad competitiva de la economía moderna. El economista tradicional insiste en que todo es para mejor. El radical se frota las manos ante las desigualdades y los dolores reales de algunos.

Navegar el futuro no es cosa de poner la nave en piloto automático. Cualquier ola puede esconder una roca mortal. Se requiere la atención permanente del marinero instalado en la cofa de vigía para no encallar ni en el Escila del estancamiento ni el Caribdis de los conflictos sociales, aquellos monstruos de la mitología griega que eran una amenaza inevitable para los marineros, ya que evitar uno significaba pasar demasiado cerca del otro.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Las cinco revoluciones para el Perú

Por: Francisco Miró Quesada Rada*
EL COMERCIO
30-12-10


Estas revoluciones no tienen que ver nada con la violencia, la llamada “partera de la historia”, sino con los cambios que a nuestro criterio deben darse en el Perú a lo largo de la próxima década que concluye con el bicentenario de nuestra independencia.

1. La revolución moral: El Perú necesita un rearme moral para luchar a fondo contra la corrupción en cualquiera de sus formas. Disminuir la corrupción contribuye con el progreso, el desarrollo intelectual y espiritual de todos.

2. La revolución por el conocimiento: Debemos invertir a fondo en educación y cultura. Lo mejor es un programa adecuado y dinámico de educación inclusiva para que todos tengamos acceso al conocimiento humanístico, técnico, científico y artístico que por derecho nos corresponde. De ahora en adelante debe aumentar la inversión en educación escolar y superior. No olvidar a las universidades públicas. La educación inclusiva es la base de la justicia y el desarrollo de un pueblo. Nos iguala.

3. La revolución por las libertades: Consolidar la democracia, fortalecerla a través de una reforma del Estado que sea más justa y eficiente, pero además garantice las libertades públicas y derechos humanos. Transparentar la política y empoderar al ciudadano.

4. La revolución verde: Que pasa por varias acciones como: mejorar la agricultura en la sierra y la selva con modernas tecnologías. Garantizar acceso universal e inclusivo a la alimentación de calidad para tener niños bien nutridos. Ejecutar una política medioambiental para que no colapsen nuestros bosques, evitar la desertificación, garantizar “agua para todos”. No olvidemos que el Perú es uno de los países ecológicamente más sensibles. Si no miremos lo que está pasando con los glaciares de nuestra cordillera. Mucho cuidado aquí.

5. La revolución azul: Relacionada con la verde para el uso adecuado y explotación racionalizada y sostenible de nuestros recursos marítimos, una gran fuente proteica que contribuirá con la alimentación.

Si logramos estos cinco objetivos, tendremos un Perú con alta calidad de vida, porque solo viviendo en valores, educándonos más, siendo libres y justos, alimentándonos mejor y protegiendo nuestro hábitat, lograremos nuestra realización plena como seres humanos y como nación.

* Director del diario El Comercio

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Cuál es el Nivel Óptimo de las Reservas?

Por: Alfonso López Chau, Economista
EL COMERCIO
30-11-10


¿Se pueden usar o tocar las reservas? Se usan y se pueden tocar. De hecho los bancos centrales las usan en un portafolio diversificado de inversiones, con criterios de prudencia, liquidez, seguridad y rentabilidad. ¿El concepto de uso de las reservas cambia si se amplían los criterios de rentabilidad a través de la constitución de fondos soberanos de inversión? La respuesta es no. Las reservas se pueden usar mal (no es el caso del Perú), se pueden usar bien (es el caso del Perú). ¿Se agotan aquí las posibilidades? Algunos analistas, en la discusión internacional, sostienen que se pueden usar de mejor manera a través del impulso para la formación de fondos soberanos de inversión.

Uno de los análisis citados con frecuencia por los investigadores para defender la conveniencia de establecer un nivel óptimo o adecuado de reservas es el de los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Jeanne y Romaní Ranciere, publicado el 2006. La investigación de los autores lleva el sugerente título: “El nivel óptimo de reservas internacionales para los países de mercado emergentes: Fórmulas y Aplicaciones”.

Al año siguiente, el 2007, frente a la interrogante ¿cuál es el nivel adecuado para las reservas?, el boletín número 8, del 14 de mayo, del FMI señaló, y es bueno citarlo textualmente: “Aunque esas reservas pueden brindar seguridades a los países en un mundo de libre circulación del capital, la tenencia de esos bonos y pagarés extranjeros tiene un precio: las reservas producen rentas inferiores a las tasas de interés que se pagan por la deuda externa de largo plazo y la acumulación de dinero en bóvedas también impide su inversión en empresas más productivas que eleven la tasa de crecimiento del país”.

Jeanne y Ranciere, según la misma publicación, elaboran un modelo para calcular el nivel óptimo de las reservas de las economías de mercado emergentes. El modelo comprueba que una razón de reservas/PBI del 10% se acerca al nivel óptimo. Curiosamente, este nivel se aproxima igualmente a la “regla Greenspan-Guidotti”. Esta regla –llamada así en honor de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos– aconseja a los países un nivel de reservas que cubra la totalidad de la deuda externa a corto plazo. Este indicador en el Perú se cumple con creces.

La metodología de Jeanne y Ranciere fue usada por los técnicos chilenos para formar el fondo soberano de inversión del país vecino, y de ello da cuenta otra investigación del mismo FMI. Esta investigación encontró que aún asumiendo condiciones desfavorables de fugas de divisas abruptas e inesperadas, el nivel óptimo de reserva no debía exceder del 15% del PBI. En América Latina, Brasil y Chile tienen hoy sendos fondos soberanos de inversión (FSI). Algunos señalan que los FSI son verdaderos pesos pesados estatales del siglo XXI.

La información sobre los niveles óptimos de reserva y sobre los fondos soberanos de inversión abunda en las redes de Internet. Un sitio especializado se puede encontrar en página web del FMI en la sección documentos de trabajo: www.imf.org

Bolivia: Nuestro Gas de cada Día

Por: Marcelo Ostria Trigo*
AMÉRICA ECONOMÍA
30-11-10


Bolivia, hasta hace poco, estuvo viviendo una quimera, la que empezó hace más de un lustro con el anuncio de que teníamos grandes reservas de gas que, luego de Venezuela, estaban entre las mayores del continente. Había tanta seguridad en esto que muy pronto se convirtió en un tema político. Voces ultranacionalistas se levantaron para impedir, por ejemplo, que se concrete un convenio con Chile para que el gas sea procesado en el puerto de Patillos y, desde allí, exportado a mercados del Norte, llegando, inclusive, a California. Muchos, entonces, también proponían, sin base alguna, que el gas no se exporte; que, en cambio, sea industrializado en el país. Así, la demagogia fue creciendo.

Ahora, este sueño acaba. Su duración fue muy corta; mucho menos que la ilusión del estaño que, por largo tiempo, fue el principal –sino el único– pilar de la economía boliviana. Los nuevos cálculos de las reservas de gas, muestran que esas reservas se han esfumado. Y ya se duda la capacidad de cumplir los compromisos de venta a la Argentina y al Brasil y, a la vez, de satisfacer la creciente demanda nacional.

En un artículo (M. Orgaz García y N. Vila Santos. “Desaparecen las reservas de gas de Bolivia”), se dice que, según “un informe filtrado por la Ryder Scot (…), la empresa contratada el año 2009 por el gobierno del MAS para certificar las reservas (…) Bolivia pasó de tener reservas probadas de 28,7 el año 2005 a 8,86 TCFs el año 2010”. “Lo grave es que el gobierno –añade–, sin tener cuantificadas reservas suficientes, firmó en marzo una nueva adenda para vender gas a la Argentina”. Y concluyen en que esta cifra (8.86 TCF’s) “no alcanzará más que para ocho años de consumo tanto en el mercado interno como externo al actual ritmo de explotación”. Según otras informaciones, el consumo doméstico de gas en Bolivia se ha incrementado en los últimos nueve meses en un 14 % y que esta tendencia sigue en ascenso.

Es general la opinión en Bolivia de que el último cálculo de las reservas de gas sea mucho menor del que se conocía en 2006, no sólo sería una consecuencia de la exageración inicial, sino de la falta de inversiones en estos últimos cinco años, que se atribuye, en parte, a la desconfianza de los potenciales inversores, por la nacionalización de las empresas petroleras y por la cadena de estatizaciones en otros sectores y, además, a la mala gestión en este sector.

Los nuevos cálculos de las reservas de gas (en Bolivia), muestran que esas reservas se han esfumado. Y ya se duda la capacidad de cumplir los compromisos de venta a la Argentina y al Brasil y, a la vez, de satisfacer la creciente demanda nacional.Según informaciones recientes que ya han sido muy difundidas, en una formación rocosa en el territorio de los Estados Unidos, conocida como “Marcellus”, hay enormes reservas de gas natural. Esta formación geológica es similar a la pizarra “Barnett” de Texas, donde se han probado, con éxito, nuevas tecnologías para la explotación de estas fuentes no convencionales de gas. Un dato revelador es que Exxon Mobile, el mayor productor de gas independiente de los Estados Unidos, ya en diciembre de 2009, anunció la compra, por US$31 mil millones, de XTO Energy, la mayor empresa que explotaba los esquistos de “Barnett”.

La formación “Marcellus” se extiende a través de Virginia del Oeste, el este de Ohio, Pensilvania y el sur de Nueva York, con una extensión de 246.000 kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie del Reino Unido.

La periodista norteamericana, Marianne Lavelle, menciona estudios –guardados “en las estanterías” por décadas– que identifican grandes depósitos de esquistos en todos los Estados Unidos. Añade que según nuevos estudios la pizarra de “Marcellus” tantas reservas de gas de tal magnitud que seguiría en envergadura al yacimiento más grande del mundo: el campo South Pars-North Dome en el Golfo Pérsico compartido entre Irán y Qatar, pero con la diferencia de que el gas de “Marcellus” no está en el centro del Medio Oriente; está justo en el corazón de la costa Este de los Estados Unidos, a menos de 100 kilómetros de Nueva York, es decir en el propio mercado consumidor.

Las reservas probadas de gas en los Estados Unidos se han incrementado un 40% desde 2006, y en 2009 este país ya se había convertido en el primer productor de gas en el mundo, por delante de Rusia. La mayor parte del crecimiento de la producción de gas en los Estados Unidos y otros países desarrollados, se debe a la explotación de fuentes no convencionales de gas natural que antes estaban consideradas como “recursos no recuperables”. (Ver informe de Alejandro Alonso Suárez y Marta Mingo González “La expansión de la producción de gas de yacimientos no convencionales [esquistos, capas de carbón y arenas compactas]. Una revolución silenciosa”. 28.06.2010).

El yacimiento “Marcellus”, centrado en Pennsylvania, ha atraído miles de millones de dólares de inversión de empresas de todo el mundo. “Desafiando a los críticos que se preguntan cómo un auge de la energía puede ser sostenido en una economía lenta, empresas de la India, Japón, Noruega y otros países han llegado al vasto yacimiento, asombrados por el gran potencial de la pizarra “Marcellus””. (Marianne Lavelle. Informe Especial. “La fiebre del gas del gran esquisto, National Geographic News. 13.10.2010).

Actualmente, la mayor parte de la producción de gas no convencional está localizada en los Estados Unidos y Canadá. El rápido desarrollo de los recursos de gas no convencional, en especial en los últimos tres años, ha transformado el mercado de gas en América del Norte. Se afirma que, con el gas no convencional de los Estados Unidos, se incrementarían las reservas mundiales, entre el 60 y el 200 por ciento.

Según otra fuente, “Las empresas europeas se suman a la explotación de este superabundante recurso que hizo caer los precios del hidrocarburo a nivel mundial. En toda Europa, las grandes compañías petroleras están despejando millones de hectáreas de campo y acaparando los derechos para aprovechar el gas natural que se encuentra atrapado a miles de metros debajo de la superficie, en los estratos prehistóricos de “lutitas” (yacimientos de “shale gas”). La fiebre por el gas de las “lutitas” ha llegado desde los EE.UU., donde los avances tecnológicos han permitido extraer gas de reservorios que antes eran considerados inaccesibles. “Los depósitos estadounidenses de “lutitas”, serían de tal magnitud que los ejecutivos ahora creen que el país tiene gas suficiente para un siglo”. (Portal Energético Internacional. “EE.UU. ¿100 años de gas?”).

Ya se han unido a la exploración de yacimientos similares, otros países. En la Argentina, por ejemplo, YPF anunció que en la provincia de Neuquén, al sur de ese país, comenzaron trabajos de perforación del “primer pozo para la búsqueda de gas en forma no convencional, que también se dice alcanzaría para proveer de gas a ese país por un siglo.

El director ejecutivo del grupo británico BP, Tony Hayward, aseguró ya hace más de un año que "hay una revolución por la posibilidad de estos recursos –el gas proveniente de fuentes no convencionales– de ser comercialmente viables a un precio muy modesto" y sostuvo que el descubrimiento de nuevas reservas de estas fuentes no convencionales en Estados Unidos, como resultado de la aplicación de tecnologías de punta, pueden ser aplicadas en otros lugares del mundo generando, con el crecimiento de la producción, gas a precios modestos. (EFE 09 · 10 · 2009).

Lo que precede, no es una buena noticia para los productores de gas de fuentes convencionales. Con una producción en aumento en Estados Unidos y Canadá, se comprometerá el actual precio, que ya tiene tendencia hacia la baja. Esto en Bolivia, se suma a las preocupaciones sobre la paulatina disminución de las reservas.

Se dice, también con razón, que la frustración se debe, en mucho, a que el actual gobierno no supo aprovechar en este lustro los excepcionales ingresos provenientes del gas que pudieron ser el instrumento para alcanzar un viejo anhelo: diversificar la producción boliviana que, primero, fue predominantemente minera y, luego –hasta hoy–, gasífera. Se debió “sembrar” el gas en pos del desarrollo y, sin embargo, se dilapidaron los recursos en políticas clientelistas, orientadas a captar apoyos y votos.

* Abogado boliviano, fue Encargado de Negocios en Hungría (1971-1973), Embajador en Uruguay (1976-1977), Venezuela (1978), Israel (1990-1993) y Representante Permanente ante la OEA (1999-2002). Se desempeñó como Secretario General de la Presidencia de la República (1997-1999) y como Asesor de Política Exterior del Presidente de la República (2005). En el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otras funciones, fue Director de Asuntos de América Latina, Director General de Política Exterior y Viceministro de Relaciones Exteriores. Es columnista de los diarios El Deber de Santa Cruz (Bolivia), El Nacional (Tarija, Bolivia) y de Informe (Uruguay). Ha publicado los libros “Las negociaciones con Chile de 1975” (Editorial Atenea, 1986), “Temas de la mediterraneidad” (Editorial Fundemos), 2004) y “Baladas mínimas” (Editorial El País, 2010).

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿Y si se Acaba el Crudo?

Por: Augusto Townsend K.
EL COMERCIO
29-11-10


Así como la Edad de Piedra no llegó a su fin por falta de piedras, el pico alcanzado en la producción petrolera no acabará con la era del crudo, pero sí traerá problemas

“... los recursos siempre han gatillado conflictos, principalmente de naturaleza regional. Para el futuro, los autores esperamos que esto se convierta en un problema global, a medida que la escasez (principalmente de petróleo crudo) afecte a todos”.

A esta conclusión arribó un reporte elaborado para el Ejército Alemán, que se filtró a la prensa en setiembre último. De hecho, el Pentágono se había pronunciado en sentido similar en abril, alertando sobre los riesgos de la estrechez del mercado petrolero para las Fuerzas Armadas estadounidenses (que consumen diariamente el doble de crudo que todo el Perú). El diario “The Guardian” también reveló en febrero, basándose en fuentes internas del Gobierno Británico, que este último estaba más preocupado por el tema de lo que se animaba a reconocer.

Según el reporte inicialmente citado, las principales consecuencias de la escasez del petróleo se sentirán entre 15 y 30 años después de que su producción alcance su pico (lo que en inglés se conoce como ‘peak oil’). Pues bien, la influyente Agencia Internacional de la Energía (IEA), que asesora a las principales 28 economías desarrolladas del mundo acaba de decir que ya no habrá que esperar más, porque el pico de la producción de petróleo convencional ya ocurrió en el 2006.

¿DÉFICIT DE ORO NEGRO?
Ahora, las previsiones –alarmistas, dirían algunos– de la IEA no son compartidas por todos. Shell, por ejemplo, dice que el ‘peak oil’ se dará después del 2025, y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) básicamente asegura que no sucederá nunca. Pero también es cierto que tanto las empresas como los países productores de crudo están interesados en que la economía global no se despercuda de su adicción al oro negro, pues de eso viven.

Nótese [ver infografía] que lo que ha alcanzado un pico es la extracción convencional de los lotes petroleros existentes, con el máximo de 70 millones de barriles por día (mmbd) registrado en el 2006. Luego de eso, la producción convencional global cayó ligeramente y, de acuerdo con la IEA, oscilará entre 68 o 69 mmpd de aquí al 2035, considerando el aporte de los lotes que aún no se han desarrollado o descubierto.

Por el momento, lo que permite cubrir la demanda diferencial son los líquidos de gas natural (como los que se producen en Camisea) y el petróleo no convencional (como el que se extrae en las arenas bituminosas de Canadá).

SED DE PETRÓLEO
Sin embargo, a falta de políticas gubernamentales que impulsen (por cuestiones ambientales o de seguridad energética) la sustitución del petróleo por fuentes energéticas alternativas, la demanda total crecerá de 84 mmbd en la actualidad a 99 mmbd en el 2035. China contribuirá con un 36% de ese crecimiento y la India con un 18%.

Dado que la producción convencional ya alcanzó su pico, la única forma de calzar la expansión de la demanda (en un escenario ‘business-as-usual’) será aumentando la producción de líquidos de gas natural y de petróleo no convencional y con mayor eficiencia en el procesamiento. La IEA dice que eso será posible, al menos hasta el 2035, pero no por ello oculta su preocupación frente a lo que podría pasar en el interín. De hecho, aunque la demanda no supere la oferta, la estrechez del mercado petrolero tendrá una serie de consecuencias frente a las cuales el Perú haría bien en prepararse (por ejemplo, reforzando su apuesta por el gas natural para el consumo vehicular e industrial). Aquí van cinco que son insoslayables:

1. Viene un shock de precios. Sir Richard Branson, el fundador del grupo Virgin, está convencido de que, tras la actual crisis financiera, la próxima será una crisis de precios en el sector petrolero, como la de los años setenta. Razones no le faltan: impulsos fiscales elefantiásicos en EE.UU. (que terminarán disparando a los commodities denominados en dólares); paralizaciones en los nuevos proyectos de inversión petrolera por la escasez de financiamiento bancario; obstaculización de la exploración ‘off shore’ por las repercusiones del derrame de BP en el Golfo de México, etc. Un sorbo de agua de azahar para los países deficitarios.

2. Aumentarán los conflictos, lo que incrementará aun más los precios. Las tensiones se multiplicarán no solo en el Medio Oriente, sino en zonas ya sensibles de África como Nigeria y Sudán, alrededor del Mar Caspio, quizá hasta en el vecindario latinoamericano, en las islas Malvinas. El Ártico es una incógnita: se sabe que tiene reservas importantes pero el control geopolítico no está bien delimitado 
(EE.UU., Rusia, Canadá, Dinamarca y hasta China tendrían pretensiones allí). No se sorprenda de que en el futuro –o ya mismo, corregirían algunos– vea a países deficitarios tapándose las narices para hacer negocios petroleros con gobiernos violadores de los derechos humanos.

3. El mercado petrolero global se convertirá en uno menos profundo, más proteccionista y dominado por empresas estatales. La OPEP alcanzará la mitad de la producción mundial, si no es más. Los gobiernos se verán cada vez más tentados a nacionalizar sus industrias petroleras. Crecerán los subsidios en un mercado que ya es altamente subsidiado (¿sabía usted que un litro de petróleo es más barato que un litro de gaseosa o de agua?). En buena cuenta, se le quitará confiabilidad y resiliencia a un mercado que todavía es –y será por buen tiempo– vital para la continuidad de las actividades económicas.

4. Se incrementarán los daños ambientales. No solo por las mayores emisiones de CO2 de los combustibles fósiles, sino porque, frente a la ola estatizadora, las empresas privadas tendrán que buscar crudo en entornos cada vez más difíciles. Accidentes como el de BP no serán cosa del pasado, sino quizá algo más recurrente de lo que uno quisiera.

5. Desestabilizará el sistema logístico del comercio internacional. Hoy el mundo nos parece más chico de lo que es justamente porque los combustibles que nos transportan –y que mueven las mercancías entre países– están altamente subsidiados. Si los precios del petróleo se descontrolan, el comercio internacional, que ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza en las últimas décadas, sentirá la pegada. Dios nos coja confesados.